vie. May 29th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Alianzas múltiples en diversos escenarios


En el siglo XX la Industria Cultural en América vinculó a diversos escenarios culturales y mercantiles

La Industria Cultural de Las Américas, desde la primera mitad del siglo XX, relacionó los escenarios tradicionales de las  Artes Escénicas y la Literatura con los productos, figuras y símbolos de los sistemas impresos1 y   electrónicos2, sustentándose en la gestión publicitaria y el mercadeo.

Desde fecha temprana, la radiodifusión cubana replicó muchas de sus prácticas. Ejemplos:  
En la década del 30: Los renombrados teatros Martí y Auditorium3 devinieron estudios radiofónicos desde los cuales se emitieron, en tiempo real, temporadas íntegras de conciertos sinfónicos relevantes y de obras del teatro vernáculo.

Durante 1937, La Corte Suprema del Arte, sencillo concurso de aficcionados de la programación habitual de CMQ Radio, fue realizado y emitido en vivo desde rústicos y pequeños foros de la vieja emisora del Paseo del Prado habanero4.

Aunque no inaugura este género de programación, desató un movimiento nacional de cultura popular de grandes proporciones convertido paradigma, con infinitas réplicas radiales-televisivas hasta nuestros días.  
Su alcance se pondera cuando tras las eliminatorias provinciales, las   competencias anuales se celebraron y difundieron desde el Teatro Nacional -situado frente al Parque Central-, el mayor y más fastuoso de los escenarios tradicionales cubanos5.

El cine-teatro Warner6, inaugurado el 23 de diciembre de 1947, alternaba los estrenos fílmicos con espectáculos y eventos institucionales organizados por CMQ Radio y luego TV, con sus artistas.  

La televisión, inaugurada en Cuba desde octubre de 1950, reprodujo esta relación con escenarios no mediáticos:
Ante la carencia de estudios televisivos adecuados, el fundador del Canal 4 rentó el Teatro Alkazar y lo convirtió en un gran estudio televisivo, desde el cual difunde programas de diversos géneros en tiempo real, mediante el control remoto, práctica reiterada en lo adelante por numerosas empresas.

Hasta que no tuvo su propio ballet, el Canal 4 contrató los cuerpos de baile y  coreógrafos de centros nocturnos como el cabaret Sans Soucí y las Academias profesionales.  

El Canal 4, a fines de 1951 -cuando ya pertenecía a otra empresa- alternó durante un trimestre -martes a las nueve de la noche- el espectáculo del cabaret Tropicana7 en dos proyectos: Estampas de Tropicana y Estrellas de Tropicana.

El 20 de noviembre siguiente añadió El club de la alegría, a las 8:30 p.m., donde se presentaron el  actor español Jorge Mistral, Emilia Diago, Roland  Gerbeau, Roderico Neyra8 y varias pareja bailes. Media hora después transmite Estrellas de Tropicana.
La reinauguración del cine-teatro Payret9, después de culminada la construcción que hoy conocemos, se produjo el 10 de setiembre de 1951.

En tanto su propietario era un español, en la apertura actuaron numerosas estrellas de la cinematografía ibérica como Aurora Bautista -quien declamó  tres poemas- y la orquesta española Los chavales de España, habitual en la radiodifusión habanera.

El Canal 4 transmitió en directo el show dirigido por Alberto Vilar, el locutor Hector Valdepares hizo las presentaciones10. La reinauguración y el espectáculo televisivo tuvieron gran promoción en los medios de comunicación.

El primero de mayo de 1953, el Payret estrena Bwna Devil, su primera cinta con tecnología norteña11 3D -tercera dimensión-12.

El 30 de noviembre siguiente presenta una semana de Cine italiano, donde asisten la actriz Silvana Mangano, Carla del Poggio y Marisa Belli.

Su show inaugural de las 8:45 p.m. se difundió por el Canal 2 (Telemundo), dirigido por Erich Kaupp. A las 8:30 p.m  del dia siguiente sus actrices asistieron a Esta noche, programa de esta televisora13.

El español Gaspar Pumarejo14 potenció siempre la cultura de su península natal en los proyectos mediáticos realizados en Cuba.

Lo mismo hizo el italiano Amadeo Barletta -dueño del Canal 2- al enfatizar el arte de su patria en su televisora. No olvidemos que en ella se estrenó la primera Ópera italiana del video nacional. Pero ya esas son otras historias.

Referencias:
1 Publicaciones periódicas, comics, historietas, y luego revistas del corazón y  noveletas dibujadas.
2 El cine, la radio y la televisión.
3 En el último radicaba el Patronato del teatro, hoy llamado Teatro Amadeo Roldán.
4 Hubo que esperar a 1948, cuando CMQ S.A. inaugura el moderno edificio Radiocentro, en El Vedado habanero, para tener estudios dignos.  
5 Con dicho nombre se conoce hasta los años 50 pasados. En los 60 se nombra Teatro García Lorca y la denominación de Teatro Nacional se adjudica al moderno inmueble de reciente inauguración en la  Plaza Cívica, luego Plaza de la Revolución.  
6 El contrato de renta entre CMQ S.A. y los estudios fílmicos norteamericanos Warners Brothers convenía a este nombre. Al culminar dicha relación contractual se nombra Radiocentro, como el inmueble que le alberga. Desde 1960, cuando pasa al Estado, se llama Yara. Este cine-teatro se inaugura un año antes que el resto del edificio.   
7 Cabaret de fama internacional, donde actuaban notorios músicos y cantantes cubanos  y foráneos.
8 El fabuloso creador de las coreografías de Tropicana
9 Situado frente al Capitolio Nacional.
10 La prensa publica entonces: “Se presentan por cortesía del Teatro Warner, la Unión sindical de músicos y la gestión del senador Maizal”. No hay indicios de que el Payret estuviera afiliado al Circuito Warner, lo más probable es que estos estudios fílmicos representaran en Cuba a dicha tecnología.
11 Proyectores, equipos auxiliares e ingenieros vinieron de Estados Unidos por vía aérea. Entonces la prensa consideró abusivo el precio de $1.20 en la taquilla para los niños.
12 Al mes siguiente, la tercera dimensión se estrenó en el cine-teatro Warner -Edificio Radiocentro, en El Vedado-  con el filme Casa de cera.
13 Los reporteros les siguieron por las tiendas y lugares emblemáticos de La Habana.
14  Fundador del Canal 4 -nuestra primera televisora-, entre otros proyectos: la productora audiovisual Escuela de televisión, que proveía la mayor parte de la programación del Canal 2.


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