mié. Abr 1st, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Cuando Lucas era adolescente

En el libro Lucas 15 años, se asientan los inicios, evoluciones y afianzamientos del ambicioso proyecto cultural liderado por Orlando Cruzata

Cuando Lucas era adolescente


No resulta un secreto para nadie que en el visible auge que ha tenido el video clip cubano en las dos últimas décadas, el proyecto Lucas tiene una incidencia preponderante. Encabezado por Orlando Cruzata y siempre integrado por un amplio equipo de trabajo, más que un programa televisivo y un importante premio, con su correspondiente espectáculo teatral anual, ya Lucas es toda una influencia cultural de amplio espectro. La presencia de este evento en el ámbito de la realización del clip nacional, y todo lo que en cuanto a pensamiento, análisis crítico y productos comunicativos como tal se generan desde el mismo, resultan de una importancia insoslayable para el presente y, sobre todo, el futuro de estos audiovisuales.

Por tal motivo, y como para que no se cumpla el repetido adagio de que “con las glorias se olvidan las memorias”, hay un texto que se dedica a preservar las historias inaugurales y los devenires del citado proyecto. En el libro Lucas 15 años, se asientan los inicios, evoluciones y afianzamientos de este ambicioso plan cultural. Publicado por la Editorial En vivo, el libro es una compilación realizada por Yuleidys Rojas García, Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana y por Lizt Martell Caballero, también graduada universitaria en la sede habanera, pero en la especialidad de Periodismo.

Como deja entrever el título, la obra reúne una apretada pero bien condimentada síntesis de los primeros tres lustros de vida de esta experiencia. En constante reinvención propia, controvertido, criticado y elogiado casi en igual medida, hay un mérito indiscutible del elegante personaje de gafas oscuras y misteriosa sonrisa que resulta Lucas: son pocos los que quedan indiferentes ante sus propuestas. Escuchemos qué nos dice desde el prólogo el crítico Gustavo Arcos:

“Cuando Orlando Cruzata emprendió esta aventura hace más de una década, sólo contaba con su voluntad e intuición. Supongo que, como los viajeros de la antigüedad, debió improvisar para adentrarse en las brumas y sortear cada escollo. Ni en sueños debió imaginar todo el impacto a la cultura popular que su constancia dejó. Este libro será una muestra de esa tenacidad individual, pero también una manera de entender las dinámicas artísticas y sociales por las cuales ha transitado la nación en las últimas dos décadas. Porque Lucas no es sólo un espacio para que el video clip, como género audiovisual o televisivo, encuentre su lugar y visibilidad. Cada obra, cada programa representa un espejo de quiénes somos o queremos ser. Sus extravagancias, sus manías, su juego paródico, su afán iconoclasta, su insistencia en moverse entre sombras, subterráneos, ruinas, para salir adelante, reflejan también los gestos y expectativas de una nación”.

El libro, como todo compendio, se mueve por numerosos registros. Se incluye un análisis histórico de los orígenes del video clip en Cuba. Hay un paneo por las impresiones de varios de los más importantes protagonistas o iniciadores, que se adentra en especial en los inicios y hasta contratiempos de esta aventura. Hay también una suma de testimonios de muchos realizadores, directores de videos, músicos y un vasto grupo de personas de algún modo ligados a Lucas. Por último, pero no menos importante, una antología atesora la lista de nominados y ganadores en las categorías que cada año premia el certamen.

Muy necesario resulta destacar la presencia de algunos de los análisis del tristemente malogrado Rufo Caballero desde su Caballete de Lucas. Dicha sección de crítica y análisis sobre el audiovisual criollo sentó pautas en tales rubros y, por desgracia, no han sido retomadas hasta hoy. En esta misma cuerda, vale citar algunos trabajos enfocados hacia cuestiones específicas del video clip, como el tratamiento de la imagen de la mujer en dichas obras y la propia presencia femenina como realizadora, entre otros asuntos.

Como bien dice el propio Cruzata, la historia ha demostrado ya que “toda creación que se haga con decoro, estética, conocimiento y pasión, sobrevive al decurso del tiempo. La inmortalidad de la obra es todo lo que queda”. Por eso, auguramos que esa pasión otorgará muchos más años a la controvertida oveja trajeada en negro. Por lo pronto, las pantallas de papel de Lucas 15 años, esperan por ser abiertas.


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