Sonando en Cuba. Así lo vieron los públicos (Parte III y final)

La segunda edición motivó un estudio exploratorio sobre el impacto del programa en medios digitales

La salida al aire de Sonando en Cuba también forma parte del fenómeno de la penetración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en nuestro país. Este espacio impuso un reto en este sentido en el área de la realización y la producción.


Cabe señalar que “el desarrollo tecnológico en las comunicaciones ha hecho posible que se conformen segmentos a partir de las posibilidades de acceso a redes más o menos amplias, creando sentidos de pertenencia nuevos (…)”.1

Para explorar cómo se reflejó el impacto del programa en los medios digitales y determinar el nivel de satisfacción de los públicos con Sonando en Cuba, el Centro de Investigaciones Sociales de RTV Comercial realizó un estudio que partió del análisis de diversos criterios: especializados, los de periodistas y otros expertos, y no especializados, los de la población que se comunicó a través del correo oficial del programa y accedió al sitio web de Sonando en Cuba; además de visitar sitios internacionales y nacionales donde aparecieron artículos periodísticos sobre el programa, Cubadebate, fundamentalmente.

Los resultados fueron favorables en sentido general. Durante esta temporada de Sonando en Cuba el público se sintió satisfecho, pues pudo disfrutar del espacio renovado que permitió resaltar nuestra cultura y nuestros valores. El programa televisivo, generó un amplio debate en la audiencia y devino un fenómeno de impacto por los más variados análisis acerca de su concepción formal, conceptual y estética.

Los públicos no especializados
Criterios provenientes de diversas partes de Cuba e incluso de la República Bolivariana de Venezuela, exaltaron de manera muy positiva el esfuerzo realizado por el colectivo del programa y valoraron la  existencia de un proyecto de este tipo para la noche del domingo.

Otros elementos claves apreciados fueron la defensa de la cultura, el rescate de la música tradicional, la calidad de los concursantes, entrenadores y conductores. Se hizo un reconocimiento a la realización y producción artísticas y a la gran oportunidad para jóvenes talentos.

Al analizar los comentarios realizados por los públicos a los artículos periodísticos publicados sobre el programa, los criterios no difieren. Los aspectos  más abordados fueron las felicitaciones al colectivo del programa por su concepción y a los concursantes, la elección de la ganadora, el trabajo de los mentores y jueces y el sistema de competencia.

En sentido general, los criterios expuestos demuestran la satisfacción de los sujetos con la existencia de este proyecto televisivo y sus beneficios. Algunas de las frases calificativas fueron: “entretenido”, “bien diseñado”, “brillante”, “necesario”, “espectacular”, “el mejor programa de Cubavisión”, “derroche de cubanía, “rescate de la música tradicional”.

En cuanto al rol de los mentores y jurados, la tendencia fue la de evaluar de manera positiva a entrenadores y jueces, no obstante, la mayoría de las valoraciones fueron referidas a los mentores. Pudo constatarse el desacuerdo de muchos por el empleo del vocablo “couch” para designar a los entrenadores o mentores.

Los sujetos mostraron sus insatisfacciones en cuanto a los procedimientos establecidos para la competencia, la falta de divulgación sobre sus características, igualmente con respecto a la conformación de las tres regiones, la concepción de la zona caliente y a la participación del público en el voto popular, hubo inconformidad con la selección de concursantes enviados a la zona caliente  y desacuerdo con la existencia de tres zonas o regiones para la competencia. En cambio, se destacó el empleo novedoso de los formatos musicales: cuartetos, tríos y solistas.

Las opiniones de los públicos con relación a los concursantes son variadas. Resaltó la buena selección de los concursantes y el talento excepcional de las tres finalistas, su trabajo de interpretación, melodía, la potencialidad individual en el trabajo de un género musical, la creatividad e improvisación.

Los juicios de los televidentes demostraron el dominio que poseen  sobre elementos de realización. La evaluación de la realización en sentido general fue positiva, sobre todo porque se percibió la calidad de la escenografía de acuerdo a la tecnología y  los estándares que exige un espacio televisivo de esta índole.

El público se sintió agradecido por la agradable visualidad del vestuario de los conductores, por el diseño de luces adecuado, la calidad del equipamiento de sonido, la magnífica idea de la clase magistral para los concursantes.

Sin embargo, fueron señalados como aspectos que mejorar la edición, el tiempo de duración, la falta de dinamismo en la consecución de los planos, los problemas en la infografía, la informalidad del set de entrevista a personalidades, los problemas de guion y de encuadre a los concursantes y conductores y las dificultades con el acompañamiento de la orquesta.

Las valoraciones sobre la conducción se dividen en dos direcciones: una pequeña parte consideró que estuvo a la altura del evento, en ello incidió positivamente el diseño de vestuario y la  imagen  de ambos conductores. Otras opiniones apuntaron: “La selección de conductores no fue acertada”, “La conducción de Jorge Martínez hace distinguir al programa”, “Todo es positivo, excepto la conducción”, “La conductora no parece cubana por la pronunciación”.

En su conjunto, el programa ha tenido una percepción valorativa efectiva, teniendo como base la ruptura de esquemas de producción audiovisual en relación con el resto de los programas de la Televisión cubana. Pero, hablemos de un apartado importante, sobre el cual los auditorios no emitieron criterio favorable alguno: el intercambio de los públicos con el programa.

A pesar de la novedad del empleo de medios digitales en esta temporada; díganse sitio web y correo electrónico del propio espacio, para que los públicos otorgaran el voto a su cantante preferido, expresaran sus opiniones y sugerencias; se mostró la preocupación de los públicos fundamentalmente por las dificultades presentadas para acceder al sistema de votación por cualquiera de las vías establecidas, especialmente por el sitio web y el teléfono.

Los problemas se centraron principalmente en el acceso a la página, pues demoraba en cargar y no era posible la autorización de registro de los usuarios, el acceso a la cuenta individual a través de la contraseña de usuario asignada y el enlace no válido. A ello se suman otras inconformidades expresadas por aquellos internautas que tuvieron el propósito, sesgado, de interactuar con el programa debido a la falta de explicación para la votación, al procedimiento para participar en el sorteo, a la ausencia de la publicación de los comentarios realizados por los usuarios y de detalles de la competencia como la cantidad de votos obtenidos por cada concursante.

Las sugerencias de los públicos se refirieron fundamentalmente a los tópicos ya reiterados: la realización del programa, el trabajo de los mentores, jueces y conductores, la continuidad de proyectos como este y otros nuevos y a las dificultades para el acceso a las redes sociales.

Los artículos periodísticos sobre el programa
Los artículos analizados manifiestan fundamentalmente la expectativa positiva de los públicos con respecto a este proyecto televisivo, los periodistas destacan la posibilidad de ver en pantalla un espacio musical de participación, tan añorado en los últimos tiempos, la  asistencia de talentos jóvenes, la participación e incidencia en la competencia de  invitados extranjeros de gran prestigio.

Se aplaude la exclusividad del espacio, el rescate del patrimonio musical y la inclusión de géneros musicales cubanos, la transmisión a nivel internacional, la visualidad y  puesta en escena, la maestría de los mentores y el cumplimiento de las expectativas del público, especialmente por aderezar las noches del domingo gracias al entretenimiento y la “sorpresa de cada semana”.

Otros, en cambio, ponen en el tintero sus preocupaciones en cuanto a la similitud con programas de factura extranjera, la ausencia de un jurado que fungiera como contrapeso importante al papel de los mentores, el desequilibrio entre el rescate de la música tradicional y la pérdida del referente cubano desde los jóvenes; la poca preparación para defender formatos tan serios como los cuartetos, tríos y dúos. Muchos defienden la idea que enarbola Sonando en Cuba, pero la consideran perfectible.

Periodistas y públicos no especializados coinciden en defender la eficacia que posee Sonando en Cuba; desde la estrategia comunicacional hasta la puesta en escena y la espectacularidad de las emisiones, pero el éxito televisivo descansa también en las deudas que aún contrae con los públicos cubanos: heterogéneos y exigentes; la concepción del sistema de competencia, la conducción y el acceso a las redes sociales.

*Especialista del Centro de Investigaciones Sociales de RTV Comercial. La Habana, Cuba.

Referencia:
Yasmín Arce Rodríguez: Los hábitos de audiencia en la planificación de medios y programas: una estrategia sistémica. Centro de Investigaciones Sociales, Instituto Cubano de Radio y Televisión, 2010.

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