Entre el ICAIC y el ICRT…no existen límites

Ecos del 40 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

No existen límites entre el cine y la televisión, así como tampoco entre el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Entre el 6 y el 16 de diciembre de 2018, la capital se vistió de gala para celebrar el Aniversario 40 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, considerado uno de los más prestigiosos del mundo, tanto por las obras en competencia y las muestras foráneas, así como por las personalidades invitadas.

Desde la primera edición, su objetivo principal ha sido la difusión y reconocimiento de las obras cinematográficas latinoamericanas y caribeñas que, por su significación y valores artísticos, contribuyen a enriquecer y reafirmar la identidad cultural de nuestra región.

Este 40 Festival estuvo dedicado al Aniversario 90 del natalicio del gran cineasta Tomás Gutiérrez Alea, Titón. Como en ocasiones anteriores, directores y artistas de ambos medios (el cine y la TV) fueron laureados y reconocidos por las cuatro décadas del certamen.

Entre otros muchos, recibieron galardones: la vedette Rosa Fornés, actriz de reconocida trayectoria en todos los medios del país (Coral honorífico); Luis Lacosta Alverich, director de arte de Teatro, Televisión y Cine (Coral fundador); Alejandro Gil, director de televisión y cine, quien presentó en esta edición el filme de ficción Inocencia (Coral especial del Jurado, del público, del Círculo de Cultura de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Premio Cibervoto y SIGNIS).

Asimismo fueron reconocidos los largometrajes Insumisas, de Fernando Pérez (coproducción Cuba-Suiza), y El viaje extraordinario de Celeste García, del director de televisión y cine Arturo Infante.

Procedentes del medio televisivo y radial, se destacaron en su debut como directores de cine, con el filme El regreso, Alberto Luberta Martínez y Blanca Rosa Blanco.
Es preciso resaltar a los jóvenes guionistas y actriz, respectivamente: Amílcar Salatti y Yaremis Pérez, su esposa, quien realizara el casting y actuara para el filme Inocencia, más la pictórica fotografía del extraordinario artista Ángel Alderete.
Breve recuento del festival

El 3 de diciembre de 1979 se inauguró el primer Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, concebido como una continuidad de los de Viña del Mar (1967 y 1969), Mérida (1968 y 1977) y Caracas (1974), donde se dieron cita filmes y cineastas representativos de las tendencias cinematográficas más novedosas de América Latina y el Caribe.

Se proponía regularizar el encuentro de esos creadores, presentando filmes de ficción, documentales, dibujos animados y actualidades, así como la difusión y circulación internacional de las principales y más significativas obras.

Su primer presidente fue el inolvidable Alfredo Guevara Valdés, quien lo dirigió hasta su muerte en el año 2013.

El festival entrega en cada emisión Corales honoríficos y el Gran Premio Coral, símbolo tomado de los grandes arrecifes presentes en el Mar Caribe; igual galardona las categorías de Ficción, Documental y Animación, así como otras especialidades.

A estos se suman los premios colaterales nacionales y extranjeros: Premio Saúl Yelín, del Comité de Cineastas de América Latina; Premio Caracol, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Premio La Edad de Oro, de la Organización de Pioneros José Martí, entre otros.

Filmes cubanos que han obtenido el Gran Coral:
Maluala (1979), director: Sergio Giral; Hasta cierto punto (1983), director: Tomás Gutiérrez Alea; Hello Hemingway (1990), director: Fernando Pérez Valdés; Fresa y Chocolate (1993), directores: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; La Vida es Silbar (1998), director: Fernando Pérez Valdés; Suite Habana (2003); director: Fernando Pérez Valdés; y Conducta (2014) dirigida por Ernesto Daranas.

Actividades por el Aniversario 40 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano:
– De septiembre a noviembre, en la Sala 2 del Multicine Infanta, se realizó una muestra de películas galardonadas en las diferentes ediciones del festival.
– Concurso de carteles por el Noventa cumpleaños de Titón, para diseñadores de todo el país. En la sala Saúl Yelín quedó abierta al público una Expo con carteles de los filmes dirigidos por Tomás Gutiérrez Alea y se dio a conocer el cartel premiado del joven diseñador Jorge Félix Rodríguez.
– Panel por el aniversario 40 del festival y coloquio con figuras fundadoras, que intercambiaron con cineastas jóvenes sobre el quehacer cinematográfico de la región y el pensamiento alrededor del séptimo arte en América Latina.
– Coloquio sobre el cine latinoamericano con cineastas de varias generaciones en la Casa de las Américas.
- El Pepe, una vida suprema (Argentina, 2018), de Emir Kusturica, inauguró el 40 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Uno de los aspectos que caracteriza al evento cultural de la cinematografía latinoamericana es su tema musical, Desde la aldea, obra del destacado compositor y pianista cubano José María Vitier. Participaron en su grabación los músicos Pancho Amat, Nicolás Sirgado, Juan Raúl Oviedo, Javier Zalva en la flauta y el propio José María.

Desde la aldea fue compuesto para el serial televisivo La frontera del deber, que estrenó la Televisión Cubana en 1986, como homenaje al aniversario 25 del Ministerio del Interior. La música de la serie se grabó en los estudios de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM). Desde 1990 es el tema oficial del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Data de cine cubano

El cine cubano tiene una larga trayectoria que comenzó con el director Enrique Díaz Quesada en la era del cine silente. Desde las primeras décadas, a principios del siglo XX, la esporádica producción fílmica en la Isla fue realizada principalmente por él, resultando ser un pionero del arte cinematográfico en nuestro país. Estos pininos cinematográficos mostraban la actualidad inmediata de la sociedad cubana teniendo, como era usual en aquella época, un fin documental y de corte social.
Apenas es posible evaluar la obra de Díaz Quesada, pues a excepción de algún corto como El Parque de Palatino (1906), la mayoría de sus filmes se destruyeron en un incendio; aunque algunos títulos y críticas de sus incipientes filmes nos hace suponer que tenían un carácter documental nacional por ejemplo: La manigua o La mujer cubana, El capitán Mambí, Libertadores y guerrilleros, El rescate del brigadier Sanguily.

Otros títulos producidos posterior a aquella época son: Por qué se casan las mujeres, de Ricardo Delgado (1922); Entre dos amores, de Evaristo Herrera (1925), El veneno de un beso y Casi varón, de Ramón Peón (1929). Este último director hizo en 1930 el último filme silente cubano: La virgen de la Caridad.

Ya en 1932 se realizó el primer corto sonoro: Maracas y bongó (Max Tosquella) y en 1937, el primer largo de ficción sonoro: La serpiente roja (Ernesto Caparrós), basado en los episodios radiales del detective chino Chan Li Po, el primer espectáculo de continuidad del género detectivesco donde nacen el narrador dramático y el locutor actor, creado por el insigne escritor y músico Félix B. Caignet, que también alcanzó gran prestigio por el éxito de su radionovela El derecho de nacer, que trascendió de la radio a la televisión.

Hubo algunos intentos de hacer un cine político o de carácter social, en contraposición a una producción fílmica marcada por la mediocridad y el mal gusto.

En 1938 se fundó la Cuba Sono Film, que contó con medios de difusión como la emisora Mil Diez y el Periódico Hoy. La Sono Film filmó con regularidad el Noticiario Periódico Hoy, algunos documentales y cortos de ficción. Entre sus colaboradores estaban grandes intelectuales progresistas de la talla de: Juan Marinello, Alejo Carpentier,  Mirtha Aguirre y Ángel Augier, entre otros. La Cuba Sono Film reseñaba la actualidad nacional, e igualmente dedicó espacios a la historia del movimiento sindical obrero. Las exhibiciones se hacían, de manera independiente, en sindicatos obreros y grupos de trabajadores.

El desarrollo vertiginoso de la radio y la televisión, además de su palpable nivel técnico y profesional, constituyeron una notable influencia y establecieron un vínculo muy particular con la producción fílmica de la época. Muchos de los filmes de ese periodo eran el resultado de adaptaciones de grandes novelas radiales. Estas producciones aprovechaban el éxito radial como elemento de triunfo taquillero para el naciente cine, marcando así una profunda diferencia cultural, junto a otras cinematografías de Latinoamérica. Esto sucedió también en Argentina, Brasil y México, que adaptaron a la gran pantalla obras literarias y teatrales. Ejemplo de ello son: Siete muertes a plazo fijo (1950) y Casta de roble (1953), ambas de Manolo Alonso.

Con el Royal News se inician los noticieros de la época sonora, los que usualmente se hacían de forma independiente o en asociación con empresas radiales y de prensa. Algunos de estos noticieros desaparecían por motivos económicos y otros se fusionaban para poder subsistir; principalmente debido al control ejercido por el empresario cubano Manolo Alonso, del Noticiero Nacional, quien a finales de los años 40 controlaba todos los noticieros del país y los espacios en pantalla para su exhibición. En los años 50 aparecen Cineperiódico y Noticuba que lograron romper con dicho monopolio.


En 1951 se creó la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, que durante la década del 50 significó una alternativa para el desarrollo de una nueva conciencia política y artística. Nuestro Tiempo agrupó a muchos jóvenes intelectuales progresistas.


En la esfera del cine se constituyó un núcleo representativo de las ideas y corrientes más revolucionarias de la época en torno a la cultura y el arte, que esencialmente estuvo integrado por: Alfredo Guevara, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea, Santiago Álvarez, José Massip y Jorge Haydú. Más adelante, en 1959, serían los fundadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), primero fundado por la naciente Revolución.

Nuestro cine tuvo grandes momentos y luego del triunfo de la Revolución, fundamentalmente, su presencia se ha mantenido y desarrollado a nivel mundial. Muchas películas y otras obras audiovisuales cubanas han obtenido premios y reconocimientos en diferentes festivales.

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