vie. Ene 17th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La relación intergeneracional forma a los jóvenes


 
Se tienen que tomar medidas urgentes de manera que vuelva la consagración y el amor en todo.

Por Caridad Martínez

Algunos ya supondrán que voy hablar del medio en que me desarrollo, que es la Radio. Los dramatizados radiales es algo de lo que debemos de estar orgullosos. De nuestra Radio en general, pero de la dramatizada mucho más. Y es que para realizar ese tipo de radio cada vez vamos teniendo menos condiciones. Cada día tenemos menos actores con experiencia en ese medio, porque —por ejemplo— cada día se nos jubilan más.

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Recientemente escuché una conversación entre dos actrices de la Escuela Formadora de Radio y Televisión, Teresita Rúa y otra compañera,  que decían que el tesoro más grande que habían tenido en su carrera era haber intercambiado con toda una cantidad de figuras; aunque unas están ya desaparecidas, otras se mantienen, porque a pesar de la vejez siempre hay personajes para ellos.

Pero ya los muchachos y muchachas nuevas no van a contar con eso. Entonces, pienso que no deberíamos dejar que se nos vayan todos los trabajadores del medio, porque va a llegar un momento, si no estamos ya en él, en que no vamos a poder hacer una obra clásica, porque ya no vamos a contar con quien pueda pararse ante a un micrófono a enfrentar un tipo de teatro clásico. Ni tampoco con el acento apropiado, porque para hacer una obra con acento español y que algunos interpreten muy mal a bodegueros, para eso es preferible no hacer nada. Eso cada día nos está golpeando más.

Sé que soy enfermiza con el problema de los jóvenes, pero me explico: primeramente no soy producto de una radio capitalista. Entré al medio en 1961, cuando hacía un año que habían intervenido la Radio, y tuve la suerte de compartir con toda aquella gente el amor que le tenían a su medio.

Desde el primer momento, me hago a la idea, me siento artista. Por otro lado, hay una disciplina militar. Mi programación se grababa, pero si estaba lloviendo, bajo la lluvia llegamos todos allí, porque lo primero era el oyente, el programa.

Pero si no se comparte, si esa gente nueva que va entrando al medio no recibe esa inyección, esa enseñanza indirecta, ¿qué pasará? No se me olvida una frase de Marcos, fue como si me hubieran marcado con un hierro caliente al decirme: “Tú sabes que lo más importante en una emisora es la programación”. Me atrevería a decir que en la mente de algunos no funciona así.

Cuando empecé, en aquel momento los programas se pagaban, pero la gente le tenía amor a su trabajo, a su personaje, no por dinero exactamente. Podemos estar hablando toda la mañana de ejemplos de ese tipo, el dinero hacía falta y la gente, por supuesto, lo cobraba, pero lo principal era el programa. Un programa no se suspendía por el respeto al oyente, las voces no se cambiaban indiscriminadamente por el respeto al oyente. Hay cosas que se han ido perdiendo.

Hay gente que tiene un programa de Radio y sencillamente  se va para la Televisión porque le van a pagar más; pero además, te lo dicen de esa manera. Entonces, si seguimos así vamos a perder, y tenemos que educar a esa gente joven, que llegan, muchos buenos. La interrelación con otras generaciones es lo que le da la formación, no solo técnica, porque la actuación en Radio y Televisión tiene las características que no tiene la de Teatro. ¿Y cómo aprenden a trabajar en Radio? Intercambiando, y con el trabajo que se va haciendo con ellos. Si no se establece la interrelación, eso se pierde. Por un lado, tenemos las condiciones para que no se pierda, pero si no analizamos el problema, si no tomamos medidas, se nos puede perder.

A la Televisión la cambian, le ponen la antena satelital; pero quizás a la Radio no entra el usuario de ese tipo. No obstante, sencillamente pueden apagar el radio, cambiar la emisora. A mí cuando hay algo que me atormenta un poco pongo Radio Enciclopedia. Ojalá que todo el mundo pusiera Enciclopedia, pero lo normal es apagar el radio. Y entonces… ¿se trabajó para qué? Para que nadie nos escuchara. Ese no es el propósito de los que trabajamos en el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Se tienen que tomar medidas urgentes de manera que vuelva la consagración y el amor en todo. No digo que no haya gente que no lo tenga, eso puede tener salvación a tiempo.


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