vie. May 29th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Las apropiaciones de las tecnologías de la comunicación mediática

El siglo XX demostró que ningún medio electrónico anula al otro, solo lo complementa

Según su tecnología física, cada medio de comunicación tiene sus propias leyes, lenguajes, estilos expresivos y condicionamientos creativos y productivos para propagar sus contenidos. Durante su etapa fundacional, cada nuevo soporte, se vale de los flujos y “préstamos” de prácticas, saberes y haceres para optimizar su eficiencia.

La peculiaridad de la emisión de información, comunicación, arte y propaganda se relaciona con las especificidades de cada país, la posibilidad de acceso e interactividad con sus públicos, las modalidades de ordenamiento y presentación de los productos comunicativos, la asimilación de disímiles artes, disciplinas, manifestaciones, estilos o en los recursos expresivos latentes en la relación contenido-forma de cada formato-género.

En la cadena emisor-productor-transmisor-receptor, la acción del emisor –tanto como creador-productor-realizador y difusor del producto– es determinante en la eficiencia del mensaje pues compite con un vasto catálogo de ofertas de mensajes y productos comunicativos. La captación de la atención de los públicos es tan difícil como el mantenimiento de su fidelidad. Por ello, en una sociedad tan globalizada las estrategias de fidelización de los clientes y de acciones mercantiles, comunicativas y persuasivas, se busca optimizar el efecto desde el primer impacto.

La creación de la imprenta, hace más de 500 años, culminó un largo proceso tecnológico-comunicativo que produjo un salto cualitativo-cuantitativo para la propagación de contenidos y mensajes simbólicos. Al generalizarse estos, se beneficiaron quienes deseaban expresar ideas, criterios u opiniones o quienes querían informar sobre los sucesos históricos o de la actualidad y convirtió a las masas espectadoras en lectores de productos masivos. Ello propulsó la división del trabajo entre el pensador, el creador, el comunicador y el que ordenaba, distribuía, facilitaba la información o creación intelectual y artística a amplios segmentos de personas1.

La evolución tecnológica proveyó progresivamente la diversificación de los modos de presentación de los contenidos y de los formatos-géneros fuera de la prensa escrita, la radiodifusión y el ciberespacio. En su proceso de conformación, circulación y difusión de contenidos, cada soporte de comunicación impone un texto específico; concepto que no debía obviarse en la comunicación pública. Cada variante de comunicación establece sus mediaciones: entre la diversidad de mediadores, actores y agentes sociales involucrados en los procesos colectivos mediáticos; los más evidentes son la tecnología y su relación con el contenido-lenguaje-estilo del mensaje que difunde. La tecnología singulariza cada proceso productivo mediático mediante los recursos expresivos usados en el proceso de recepción-apropiación donde los públicos se relacionan con los contenidos. La tecnología condiciona estas rutinas productivas desde la etapa de configuración del producto.

Veamos ejemplos:

El periódico

Como modalidad abreviada de la Literatura impresa y del libro, el periódico propició la orientación de las intencionalidades en la difusión del conocimiento y la información. Ello impuso la síntesis, la variedad y la diversidad de géneros y secciones para satisfacer las necesidades de los públicos más diversos en su dualidad lector/cliente, esta vez con proporciones masivas. A los formatos originales del diseño gráfico en las páginas siguieron las normas editoriales de ubicación de la información en cada pliego, según las regularidades físicas del periódico y de los espacios preferidos por los lectores. Luego se sumaron los anuncios, las fotos y otras expresiones y representaciones comunicativas y comerciales creadas para atraer la atención en mensajes específicos.

El cine

Significó el deslumbramiento por la imagen redimensionada en la pantalla grande, la complicidad común en una sala oscura y la oportunidad de ver una y otra vez el mismo producto. Sentarse en la butaca permitía a los públicos ver grandes planos generales de las imágenes, disfrutar al máximo los efectos sonoros y visuales; las apoyaturas del montaje de escenas con su intencionalidad ideológica, afectiva y mercantil; el Sistema de Estrellas con sus paradigmas de amor, juventud y belleza, los héroes y heroínas y el acceso simultáneo a todas las artes. A cambio impuso la selección previa del filme, el desplazamiento hacia esas salas públicas con vestuarios específicos, la compra del boleto e integrarse a una fila tan grande como las expectativas de cada filme.

La radio

Irrumpió en los hogares con su impacto sonoro permitiendo que desde el hogar se accediera simultáneamente a la información, la comunicación y al arte; así como a la entrevista, los musicales, las escenificaciones y los espectáculos masivos. En este vasto universo simbólico se forjó, paso a paso, una importante expresión de la cultura popular latina. Mediante los matices de la voz humana, la radio optimizó diálogos, alocuciones y parlamentos complementados con música y efectos sonoros que dibujaron mentalmente escenarios nunca vistos y estimularon la imaginación de sus públicos.

Del periódico, el medio radial tomó los informativos y noticiosos, el “corta y pega” literal de lo impreso, de la literatura, la poesía, narrativa o teatro; esta vez con textos leídos ante el micrófono. Aun sin poseer todas las condiciones tecnológicas; sus hablantes agilizaron el acceso a la noticia hasta que la buscaron y redactaron ellos mismos, generando el oficio del reportero o periodista radial y los primeros reportajes, crónicas o noticias.

La televisión

Representó tener un cine en la comodidad y privacidad del hogar pagando el precio de la reducción de la pantalla, que los planos se centraran en el medio cuerpo y en el rostro; favoreciendo la intimidad de los sentimientos. Como la radio, el medio televisivo permitió alternar actividades paralelas en el hogar y su disfrute devino práctica cultural habitual de nuestra agenda doméstica; amplificada y diversificada en el debate familiar. En esta pantalla que crea una nueva expresión artística, una nueva tecnología, un nuevo medio; nos reencontramos también con el periódico, al cine y a la radio.

El ciberespacio

De ordenador, editor o computador de información en el ámbito laboral, el acceso al entorno digital de las plataformas web llegó al hogar hasta que todos comprendieron sus ventajas y muchos sufrieron su ausencia. Esto potenció la interactividad entre emisores de medios electrónicos y sus públicos, fusionando todos los medios, escenarios, artes y ámbitos con una hipertextualidad y simultaneidad nunca soñadas. El ciberespacio comparte con la televisión su pantalla electrónica, se apropia de todos los reservorios sonoros y audiovisuales existentes pero tiene una marcada influencia del periódico y la literatura.

Internet constituye un reservorio y procesador de información, un medio de comunicación masiva con similitudes y rasgos inéditos en el desconocido espacio virtual en que se sustenta borra las barreras del espacio y el tiempo y provee una interactividad inverosímil. Su novedad virtual puede generar incomunicación con sus receptores, subexplotación de las capacidades instaladas, ineficacia e ineficiencia en las oportunidades de difundir nuestro mensaje y la imagen Cuba hacia nuestro país y hacia el mundo.

En el incremento actual de productos cibernéticos, la relación entre contenido y forma es determinada fundamentalmente por especialistas en información, comunicadores o informáticos, lo que sin dudas marca los usos y gratificaciones de los receptores. Las debilidades y amenazas del acceso global al ciberespacio no limitan su condición de gran oportunidad para la comunicación y la expansión global de nuestra visión, realidad e ideario.

El siglo XX demostró que ningún medio electrónico anula al otro, solo lo complementa.

 

Nota:

1 Hoy la división se mantiene en equipos de trabajo, que no siempre son sistémicos, de reporteros, periodistas, intelectuales y el anónimo team de redactores y editores devenidos mediadores en la selección, ubicación, adecuación y difusión de los mensajes.


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