La radio en el escenario cultural cubano de los años 40

En nuestro archipiélago la radio en  los años 40  estuvo a tono con la promoción de la música cubana y universal, con lo cual mantuvo a gran parte de los radioyentes informados de los procesos culturales ocurridos a diario. Se presentaron programas de alto valor artístico propuestos por destacadas personalidades de la cultura nacional como: Félix Pita Rodríguez, Dora Alonso, Alejo Carpentier, entre otras.


Se transmitió de manera frecuente, en diversas emisoras radiales, la música cubana latinoamericana, estadounidense y europea.

En el marco del periodismo informativo, que se desplegó en casi todas las emisoras, fue crucial Radio Reloj (en activo desde 1947), propiedad de Goar Mestre. Dentro de la tendencia informativa se destacó la denuncia a la corrupción político- administrativa, figuras como Eduardo Chibás, no las podemos dejar de mencionar en este combate sostenido.

La radio clandestina contra la tiranía de Batista en las ciudades y en las montañas demostró también  ser expresión representativa de los actos de justicia. El ejemplo de Radio Rebelde fundada en la Sierra Maestra por Ernesto Che Guevara fue una de las más coherentes con la realidad de ese tiempo.

En el terreno de la cultura, junto con novelones de mal gusto se realizaron importantes aportes al ejercicio del pensar con programas como Hora Cubana de Cultura Popular, que comenzó a radiarse semanalmente a principios de 1936, con el objetivo de “difundir ampliamente la cultura en los medios todos de nuestro pueblo, especialmente en el campo dormido y en las pequeñas ciudades del interior que, en doloroso contraste con la capital fastuosa, vegetaban miserablemente sumidos muchas veces en la más espantosa incultura”1.  

La emisora Hora Cubana de Cultura Popular estuvo dirigida por José Antonio Portuondo, Celso Enríquez, Mario García del Cueto y Rafael Soto Paz. A mediados de 1937, al cesar la obra cubana y al amparo de la hermandad de los jóvenes del pueblo cubano, comenzaron las transmisiones, a través  de la misma emisora CMCY, del Instituto Popular del Aire, entre cuyos colaboradores se encontraron Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, Fernando Ortiz, Nicolás Guillén, Salvador García Agüero, Luis Felipe Rodríguez, Emilio Roig de Leuchsenring, Vicentina Antuña, Elías Entralgo, Ángel Augier, Camila Enríquez Ureña, Jorge Rigol, Regino Pedroso y Emilio Ballagas.

Otros programas importantes fueron La Corte Suprema del Arte, de CMQ, iniciado a fines de 1937 con la animación de José Antonio Alonso y, en provincias, de Germán Pinelli, donde se descubrieron nuevos valores artísticos, como: Rosita Fornés, Obdulia Breijo, Ramón Veloz, Xiomara Fernández, Armando Bianchi, Raquel Revuelta, Mercedes Valdés. Alba Marina, los dúos Hermanas Martí y Hermanas Romay, Miguel Ángel Ortiz, Elena Burke y Marta Justiniani.

 Meritorios fueron los programas la Escuela de Ciencia Popular y Buen Humor (1938-1939) y La Bolsa del Saber (1940-?), este último con una frecuencia de dos veces a la semana en sus inicios radiados con CMQ y más tarde por RHC Cadena Azul, con la colaboración de José Zacarías Talé como asesor cultural, Pablo Medina, Juan Luis Martín y Andrés Núñez Olano.

La Universidad del Aire, radiada por CMQ, fue trascendental para la vida cultural de la época con las conferencias de disímiles temas de historia, literatura, arte y ciencia, organizados por ciclos de conferencias impartidos por prestigiosos intelectuales cubanos.

La programación musical por CMBF impactó en todo los radioyentes por las presentaciones de diversos géneros musicales acompañados de críticas artísticas de un preciado valor.

La emisora Mil Diez, conocida como La Emisora del Pueblo, con su lema: “Todo lo bueno al servicio de lo mejor: el pueblo”. En el terreno informativo, Mil Diez sostuvo los principios de la clase obrera en su lucha contra los empresarios. Se transmitieron a través de sus hondas programas informativos de prestigiosos dirigentes obreros como: Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias, José María Pérez, Lázaro Peña y Salvador García Agüero.

Los años 40 fueron voceros de una rica polémica cultural que tuvo como medio de expresión a la radio cubana. El periodista de Juventud Rebelde, Luis Sexto apuntó:
“Históricamente, la radio ha servido como un vehículo de primer orden por el debate de las ideas y la expresión de la opinión pública […] En esos años, Jorge Mañach, crea la Universidad del Aire. Cuando uno escucha el primer programa, se percata de cómo aquellos intelectuales del progreso -y para mí Jorge Mañach lo era- advirtieron todas las posibilidades que la radio podía ofrecer. Si pudiéramos hablar de una antología del ejercicio de la opinión en la radio, podríamos recordar, por las referencias históricas a Guido García Inclán en la emisora COCO, que desde su editorial de El Periódico del Aire influía notablemente en la opinión, sobre todo de la capital.

“La hora de José Pardo Llada, en el periódico La Palabra, muy célebre en los años 50 incluso en los primeros dos años de la revolución, cuando ya yo no escuchaba, era un espacio sumamente atractivo, no solo por lo que Pardo Llada podía decir, sino por la forma en que lo hacía, podíamos recordar, quizás, el ejercicio que hizo el juez Waldo Medina, con sus campañas movilizadoras anticorrupción; a Eduardo Chibás, con su hora de la ortodoncia en el circuito CMQ. La radio ha sido el vehículo fundamental para la expresión de la opinión en este país, al menos en los primeros 30 años después de su creación. A pesar del papel informativo del circuito CMQ, del programa ante la prensa, fundado por Mañach, la televisión nunca ha podido superar a la radio en este papel de vocero de la opinión, del ejercicio del debate en nuestro país. 2
* Investigadora, especialista en el Departamento de Etnología, Instituto Cubano de Antropología.

Referencias:
 1 Oscar Luis López: La radio en Cuba. Estudio de su desarrollo en la sociedad neocolonial. Editorial Letras Cubanas; La Habana, 1981, p. 152.
 2 Controversia: Rafael Hernández, Ilse Bulit, María Caridad Duranza, Luis Sexto y Giselle Vázquez Gil. “La radio como espacio de debates”, en revista Temas, No. 54, abril-junio de 2008, pp. 84-85; citado por: Irina Pacheco Valera: Diatribas identitarias culturales de Latinoamérica y Cuba, Ediciones En Vivo, ICRT, La Habana, 2012, pp. 88-89.

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