vie. Ene 17th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Misión de arte y humanismo

El libro Artistas en misión, de la editorial En Vivo, recoge entrevistas con los integrantes de las brigadas culturales cubanas que estuvieron en África

Misión de arte y humanismo


Como historia reciente que todavía es, aún se escriben las vivencias, anécdotas y experiencias de los cientos de miles de cubanos participantes en las guerras en Etiopía, Angola y otros lugares del continente africano. De sus avatares en esa tierra enorme, de donde al fin y al cabo viene la humanidad toda, el pueblo cubano tiene mucho que contar. Huelga decir la suerte de deuda histórica que tiene Cuba con aquellos que, traídos como esclavos, tanto aportaron a nuestra identidad nacional y fueron, y son, parte vital de los ancestros que nos arman. Algo de esos devenires en mayúsculas tiene directa relación con una de las más singulares colaboraciones criollas en esos predios.

Es justo esa participación la que cuenta, a través del testimonio directo de muchos de sus protagonistas, la labor de los profesionales que acudieron al África, en este caso, no todos exactamente como soldados. En el libro Artistas en misión, que publica la editorial En Vivo, se habla en primera persona de los camarógrafos, los corresponsales de guerra, los guionistas, los músicos, el personal técnico, así como los actores y actrices integrantes de las diversas brigadas artísticas que visitaron a las tropas cubanas en Angola y Etiopía.

La obra, escrita a cuatro manos, tiene la autoría de Maricel Elena Acosta Leyva y de Pedro Edy Campos Perales. La primera, Licenciada en la especialidad de Español y Literatura, es guionista, asesora y directora de programas de televisión. También cuenta en su haber con la realización de varios documentales. Con el propio Campos Perales comparte la escritura de varios libros. Este, a su vez, es teniente coronel (r) y graduado del Instituto Técnico Militar y de la Academia General “Máximo Gómez”, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ostenta el título académico de Master en Educación Superior.

En las páginas del texto hay algunos denominadores comunes que saltan a la vista desde los testimonios. Prácticamente todas las entrevistas coinciden en varios aspectos. Para los cubanos, del origen o desempeño que fueran, resultaban muy impresionantes dos elementos: uno, el palpar en directo las huellas del colonialismo recién acabado, traducido en pobreza, niños sin zapatos, alimentos o atención médica, y gran miseria en general, en contraste con las ciudades donde vivían los explotadores, el otro, ver y experimentar de primera mano las huellas de la guerra, tanto en la visión de lugares y medios destruidos como en las múltiples medidas de seguridad en sus desplazamientos. Los viajes por aire y por carretera, más los disímiles escenarios para las actuaciones y labores profesionales, lo mismo bajo tierra que en plena selva, eran prueba de que no eran un simple viaje turístico las misiones de los artistas y técnicos.

Sin embargo, otra vez en coincidencia, los criterios de los entrevistados también hablan de la recompensa. Además del cariño de los lugareños y los cuidados de los oficiales a cargo de la seguridad y la atención en general, es el calor humano y agradecimiento de los combatientes visitados el argumento que más se repite. Los hombres y mujeres que participaban en la guerra, a miles de kilómetros de su hogar, recibían con amor y placer aquellas actuaciones y lo demostraban en fervorosos aplausos y manifiesta gratitud. Tanto en las ciudades como en los más apartados frentes de combate a donde llevaron la música, la poesía, el humor y el arte en general, los visitantes estuvieron más que satisfechos con la respuesta y el cariño del público.

En muy apretado recuento debería mencionarse a algunos de los entrevistados, con el valor agregado de que varios de ellos ya no están entre nosotros. Las de Manuel Porto, Rosalía Arnáez, Alden Knight, Asseneth Rodríguez, Eduardo Rosillo, Alberto Luberta, Aurora Basnuevo, Mario Limonta, Natalia Herrera, Eduardo Moya, Nilda Collado, entre muchas otras, son algunas de las voces que aparecen en estas páginas. Vale la mención indirecta, desde los entrevistados, a muchos otros actores, periodistas, personal técnico y grupos musicales que desempeñaron sus labores en el terruño africano. Este es un libro donde la historia queda dicha para la historia.

Queda hecha la invitación a la lectura, y con ella la remembranza y el reconocimiento. Las pantallas de papel de Artistas en misión esperan por ser abiertas.


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