Jazz para el gozo del alma

Programas televisivos y radiales promocionan un género que enriquecen intérpretes de generaciones

Intenso, dinámico, ha sido el desarrollo de las músicas sin límites que, según reconoció el maestro Armando Romeu (1911-2002), al referirse al jazz, “para interpretarlo hay que ser un virtuoso. Dominar la técnica en su más alto nivel, lo culto y lo popular, sin deslindar fronteras entre ambos”.

 

El Canal Clave, Cubavisión Internacional, las emisoras CMBF y Radio Ciudad de La Habana, entre otras, promocionan a jazzistas del mundo. Los realizadores son conscientes que el espíritu de innovación nutre las tradiciones, la contemporaneidad e influye en procedimientos estilísticos de jóvenes y consagrados.

La edición 34 del Festival Internacional Jazz Plaza 2019, del 14 al 20 de enero, propiciará el acercamiento entre naciones y figuras universales así como la valía de identidades culturales, estas activan las resignificaciones de ideas ancestrales con nuevas experiencias.

A propósito del evento se suelen organizar intercambios, conciertos, clases magistrales, presentaciones de discos, descargas, en teatros y centros de enseñanza artística donde se muestra la calidad artística de los músicos. Emerge un acervo de intérpretes cubanos, norteamericanos, afrocaribeños, que cultivan el carácter polifónico y polirrítmico de esencias imperecederas.

Esas demostraciones se registran en grabaciones y audiovisuales, los cuales llegan a los públicos de todo el país mediante los medios de comunicación audiovisuales.

En fecha reciente, en el Canal Clave se recordó: el piano fue el primer instrumento de factura europea que improvisó en la música cubana, más tarde le siguieron la flauta danzonera y la trompeta de Lázaro Herrera en el son. Por eso resulta lógico lo acontecido: los primeros músicos que mezclaron el fraseo del jazz con el de nuestros ritmos fueron los pianistas.

La rica herencia influye de manera decisiva en el maestro Chucho Valdés, quien tiene una sólida cultura musical, de ello ha dado testimonios, como la fundación de Irakere en 1973. La presencia de lo cubano en este colectivo no solo se manifestó en la percusión, sino también en la forma de tocar, en el fraseo, el ataque y el sentido rítmico de los solistas. Sin duda, significó el inicio de una nueva etapa en la historia del jazz en nuestro país y el latin jazz en general.

Entre los invitados al Festival se encuentra el pianista Arturo O´Farrill Valero, hijo del mítico músico cubano Arturo (Chico) O´Farril (1921-2001), trompetista, arreglista, director de orquesta, que dejó sólidas huellas en nuestro patrimonio sonoro.

Según ha reconocido el también líder de Afro Latin Jazz Orchestra: “Siento a Cuba como parte de mi corazón. Actuaré en La Habana y en Santiago de Cuba junto a la Conga de los Hoyos y los Muñequitos de Matanzas”.

Amplía el universo cognoscitivo de generaciones escuchar el fraseo típico del bop y el cool jazz, la fusión afro-jazz, los montunos, los guajeos del piano. Somos un ajiaco, en el que confluyen influencias musicales, hay que aprovechar la posibilidad de difundir eventos de trascendencia nacional e internacional.

Aprovechar el talento, estimularlo, constituye una premisa esencial. El coloquio del festival también contribuye a reconocer los aportes de nombres que cimentan el panorama musical en el siglo XXI.

El maestro Bobby Carcassés inició en la habanera Casa de la Cultura de Plaza uno de los encuentros jazzísticos que viven en la memoria de intérpretes y espectadores. Este showman cultiva una personalidad legendaria.

Desterremos los silencios, el disfrute trasciende la coyuntura de presentaciones de discos o conciertos, hay que cultivarlo con el esfuerzo común de instituciones, personalidades, directivos, conservatorios. El desarrollo del intelecto musical debe comenzar desde la niñez.

De acuerdo con el desaparecido investigador y saxofonista, Leonardo Acosta, Premio Nacional de Literatura: “Conocemos la historia de los inicios del jazz, pero pocas veces la asociamos a hechos como la abolición formal del régimen esclavista en Cuba entre 1880 y 1887 y la emigración masiva de cubanos negros –libres, pero sin trabajo- a lugares como Nueva Orleans”.

La Radio y la TV legitiman valores, establecen jerarquías culturales, devienen voces amplificadas de lo autóctono. Resulta de vital importancia que presentadores, periodistas, expertos implicados en las programaciones de ambos medios, dominen los contenidos y las maneras de hacerlos llegar a las mayorías. Entonces, el jazz devendrá un gozo para todos.

 

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