lun. Ago 3rd, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Perpetuar ilusiones

Reflexiones conceptuales de la utilidad, la historia y los fines del medio televisivo en nuestro país propone Sahily Tabares en su libro La ilusión perpetua

Durante la segunda mitad del siglo XX, y en especial en estas décadas del XXI, la televisión ha tenido un vertiginoso desarrollo. Aunque el auge de las nuevas herramientas de comunicación masiva, fundamentalmente desde las redes digitales, ha propiciado la reinvención o hasta la fusión de la televisión con estas tecnologías, sin dudas la pantalla hogareña sigue a la vanguardia de los llamados mass media. En Cuba, a pesar de que el entorno mediático digital también gana espacios de modo incesante, el televisor sigue teniendo un incuestionable protagonismo.

Como sucede con todo ambiente sistemático de creación, el pensamiento conceptual y, sobre todo, el crítico, constituyen de facto obligados cauces que acompañan, o deben acompañar, tales lugares. La reflexión sobre el quehacer del medio debiera tener, más que figuras que la impulsen (que las hay, por suerte, y de talento), espacios más asentados y una mayor regularidad en el ejercicio de la crítica. Una de las periodistas que podemos incluir entre esas figuras, es Sahily Tabares.

El libro La ilusión perpetua, que publica la Editorial En vivo compendia algunos de sus trabajos, escritos desde su sección habitual en Bohemia, Aquí la Tv. La autora, con una larga carrera en la prensa escrita, se especializa en temas culturales. Además de sus colaboraciones en diversos medios, también se ha desempeñado como guionista y directora de espacio radiales y tiene publicados varios libros donde aborda géneros como el cuento, la novela policiaca y la biografía. Las sedes universitarias municipales de la capital y otras en República Dominicana la han contado como conferencista y ponente en clases y talleres.

Varios son los temas que aborda el texto. En el prólogo, el doctor Mario Masvidal hace un abarcador análisis de las temáticas del volumen, así como de las necesarias definiciones y funciones de la televisión y su relación con el entorno crítico. “En Cuba la reflexión y la crítica profesionales sobre la televisión nacional no han sido una práctica sistemática, y en mi opinión, nunca han estado, en términos cuantitativos y, a menudo, cualitativos al nivel de las necesidades de los tele-espectadores, ni a la altura de la propia historia del medio. El impacto de la televisión en la sociedad cubana contemporánea va mucho más allá del entretenimiento (…) En fin, que la televisión no es cosa banal, ni tampoco mero juego de divertimento, y por ello merece que revisemos, aunque sea brevemente, el estado de la cuestión que aquí nos ocupa, es decir, la crítica de la televisión en Cuba, para así poder aquilatar mejor la obra de Sahily Tabares en dicho escenario”.

Variopintas y de diferentes alcances y registros son las temáticas que maneja la autora en los textos. Aparecen reflexiones conceptuales de la utilidad, la historia y los fines del medio en nuestro país. El tratamiento de la ficción, la definición de los públicos y sus expectativas, las virtudes y carencias de la comedia y de algunos espacios humorísticos, también se abordan. El análisis directo de programas específicos, en especial las telenovelas y los espacios de aventuras, así como diversas aristas de los videos clip; el reflejo de las situaciones de emergencia o mal tiempo; la labor de los actores y la programación veraniega, por sólo citar algunos, también se tratan en estas páginas.

Por ello es que cobran especial valor las palabras del propio Masvidal cuando define la importancia de esta publicación. “Merece aplausos ese empeño editorial de En Vivo por publicar una selección de los trabajos más destacados de Sahily aparecidos en la conocida sección Aquí la Tv, de la revista Bohemia. Este texto es necesario para todos, pero resulta especialmente útil para la enseñanza universitaria relacionada con el arte y con la comunicación mediática. Es un texto útil en, al menos, dos direcciones: primero, como modelo –para seguirlo, o para criticarlo o paramabas cosas– de crítica de televisión; y segundo, como evidencia y registro histórico del quehacer de la nacional en un cierto período de su desarrollo”.

Queda hecha la invitación a la lectura. Las pantallas de papel de La ilusión perpetua esperan por ser abiertas.


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