vie. Sep 18th, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

René González Dussac, Premio Nacional de Radio 2020

Según afirma el locutor, este lauro lo motiva a seguir la labor educativa radial como unidad modular al servicio de las mejores causas

El locutor René González Dussac se alzó con el Premio Nacional de Radio 2020 junto a otros tres trabajadores del medio. El condecorado dedicó el alto estímulo al aniversario 80 (celebrado el próximo 11 de noviembre) de la emisora Radio Cadena Habana, especializada en música cubana y donde se desempeña como locutor de varios programas hace casi medio siglo.

Sobre el Premio Nacional René apuntó: “Es un orgullo indescriptible, una inmensa satisfacción, pero a la vez un punto de partida en mi carrera, un compromiso que me compulsa a continuar entregando lo mejor de mí, a seguir la labor educativa radial como unidad modular al servicio de las mejores causas”.

Con cinco décadas dedicadas a la Radio Cubana, Dussac se distingue por un desempeño que se traduce en consagración diaria, en sobreponerse a limitaciones de todo tipo para estar siempre a disposición de los oyentes. Versátil, jaranero y alegre, siempre se le ve en cualquier parte de la emisora regalando besos y sonrisas. Fue precisamente esa empatía la que le ganó la responsabilidad de Secretario General del núcleo del Partido en Cadena Habana, cargo que no lo limita para estar al tanto de cualquier situación en la emisora. Pero, ¿cómo llega a la radio este cubano de pura cepa, como decimos en el mejor argot popular los nacidos en la Mayor de las Antillas?

“Fue en el central Los Reinaldos, en el municipio de Songo la Maya, en la actual provincia de Santiago de Cuba, en una radio base llamada Amplificación Local. Hasta allí llegó una brigada artística de Guantánamo, con el objetivo de amenizar las actividades del ingenio. En la dirección de la emisora comunitaria, les hablaron a algunos de los integrantes de la brigada de mí. Me conocieron y meses después me hicieron una prueba de aptitud la cual aprobé satisfactoriamente, convirtiéndose esa oportunidad en una puerta que, al abrirse, me permitió integrar el equipo de locutores de la emisora provincial guantanamera.

¿En qué momento decide venir para La Habana?

-Un compañero de Radio Liberación (hoy Radio Rebelde), que por esos días estaba de visita en Guantánamo, me propuso hacer un curso de locución en la capital como parte del perfeccionamiento necesario para alcanzar nuevas metas. Confieso que la idea me atrajo y sin muchas dudas vine para acá, eso fue aproximadamente en 1968. Terminé el curso rectorado por el entonces Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR) y, al terminarlo, me quedé en la capital y empecé a trabajar en Radio Van Van, una emisora ubicada en el central Manuel Martínez Prieto, antiguo Toledo, en las proximidades de la Cujae. Esa emisora estaba asociada con la zafra de los 10 millones. Al concluir la contienda azucarera pasé a laborar en Radio Popular, en el organismo central del ICR, ubicado entonces en el edificio Focsa, y luego pasé a Radio Cadena Habana, donde me mantengo hasta la fecha y estaré hasta que las fuerzas me lo permitan.

De 1988 a 1990 fue un periodo de nuevas experiencias para usted ¿por qué?

-En ese lapso trabajé en el programa en español de Radio Nacional de Angola con directores, locutores y periodistas cubanos, como parte de un convenio entre el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) y el comité central del Partido Comunista de Cuba. A tierras africanas llegue seis meses después de los acontecimientos de Cuito Cuanavale. Allí tuve la responsabilidad de informar al pueblo angolano, a los miembros de la colaboración cubana y a la comunidad internacional lo relacionado con los acuerdos de paz entre las partes en conflicto. Atesoro el gran orgullo, además, de haber informado el cese del fuego. Esa es una página de mi vida que me llena de orgullo por lo que significa la paz para el ser humano.

Al concluir su misión en Angola ¿qué nuevas actividades le fueron encomendadas?

-El 1991 me designaron para reforzar a locución en la redacción latinoamericana de Radio Moscú Internacional. Tuve el compromiso de dar a conocer al mundo, a través de un programa llamado Horizontes, la dimisión del entonces presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) Mijail Gorvachov, algo impactante que finalmente condujo a la desaparición del Campo Socialista. Inmediatamente después de producirse la desintegración del campo socialista, regresé a Cuba.

¿Cuánto le aportaron personal y profesionalmente ambas misiones?

-Como persona, la consolidación de la lealtad y el amor a la tierra que me vio nacer, porque estar lejos de la patria y tomar conciencia de tu responsabilidad social te hace ser más fuerte, yo diría que más revolucionario, más patriota sobre todo porque tienes la oportunidad de ver nuevas realidades, comparar ambos contextos y sacar tus propias conclusiones. En el ámbito profesional te enriqueces muchísimo culturalmente al tener la ocasión de conocer profesionales de otras latitudes del mundo que como uno son portadores de historias y experiencias que terminan siendo tus historias y tus experiencias también. A ello se suma que ganas un espacio en la preferencia de un público nuevo para ti.

A través de todos estos años ligado a la vida radial usted ha recibido múltiples medallas y reconocimientos, como muestra de su dedicación al medio. Hábleme de esos lauros y lo que representan en su carrera.

-Ostento la condición Artista de Mérito de la Radio y a Televisión Cubanas, la Medalla de Trabajador Internacionalista, el Diploma de Mérito de Radio Nacional de Angola, el Micrófono de la Radio Cubana, los sellos por los aniversarios 80 y 85 de la Radio Cubana, la Distinción por la Cultura Cubana, la Félix Elmuza de la Upec. Atesoro también la Medalla Raúl Gómez García, la condición Maestro de Radialistas, el reconocimiento Gitana Tropical, así como el denominado Voz y Sueño, por 50 años en la profesión, entre otros. Acabo de recibir el Premio Nacional de Radio 2020. Todos son para mí importantes y representan un incentivo, como siempre digo, para seguir en esta batalla por el mejoramiento humano, donde la locución y la radio en general juegan un papel protagónico.

En la entrevista a Rene González Dussac supe que su mayor estímulo, el más disfrutado es el que recibe de su pueblo todos los días cuando en la calle la gente reconoce su voz, caracterizada por una sonoridad contagiosa, mensajera hoy de la música y la cultura cubanas.


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