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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Recordando a Justo Vega

Recordado como El Caballero de la Décima Cubana, su imagen mítica y su obra han quedado en la leyenda de la música campesina y en la radio cubana

Justo Vega

Al incorporarse la música campesina a la joven radio, surgieron oportunidades para los cantores del punto cubano y otros géneros. Se incrementó el virtuosismo musical y los concursos de improvisadores y controversias ganaron interés en los oyentes, aumentando la audiencia y el número de programas de sonoridad rural, en las emisoras locales y nacionales.

Revisando la historia de Justo Vega, encontramos que fue un hombre humilde, de distintos oficios y gran inteligencia. Debutó en el medio radial en 1934, al fundar el Cuarteto de Trovadores Cubanos, junto a su hermano Bernardo, Alejandro Aguilar, (laudista) y Pedro Guerra.

El Cuarteto ofrece conciertos en La Habana y otras provincias, compitiendo con el conjunto de Patricio Lastra. Para darse a conocer, Vega alquila una hora en la CMQ buscando anuncios en casas comerciales, condición indispensable para sostener el espacio. Tanto la hora del Cuarteto de Trovadores cubanos como los conciertos, resultaron exitosos. En 1939, rinde examen como animador de radio y comienza a dirigir la publicidad de la firma de cigarros Partagás, durante 14 años.

Entre sus iniciativas se encuentra la idea de la casita Partagás, la cual, sobre un vehículo y llena de serpentinas, iba de pueblo en pueblo, anunciando el producto de esa marca. Como radialista, dirigió y condujo el programa La Hora Partagás, en la COCO, con el que alcanzó una enorme audiencia e introdujo innovaciones muy populares, entre ellas, El correo del amor, que tantas parejas unió.

El criterio de las agencias publicitarias, desplazó del dial a decimistas como Vega, cuyo contrato dependía de los patrocinadores. Justo continuó laborando en Partagás como carrero durante seis años, garantizando la seguridad familiar, sin abandonar la décima y las canturías. De 1940 a 1945, participó en la organización de Festivales de la Décima en los Jardines de la Tropical, en los cuales contendían los Bandos Rojo, Lila, Azul y Tricolor, momento catalogado como La Edad de Oro del punto cubano por la cantidad de virtuosos del laúd y populares exponentes del género, entre ellos, Carvajal y Chanito Isidrón, además se comenzaban a destacar jóvenes talentosos, como Jesús Orta Ruíz, Ángel Valiente, Celina y Reutilio.

Entre 1940 y 1950 sucedieron los espacios radiofónicos que convocaban a concursar por el título del Príncipe del Laúd, Príncipe del Punto Cubano y otros premios, incentivando la avidez del público por esta manifestación. En 1948, Justo Vega recibe su certificado como locutor y más tarde vuelve a la radio con su programa Patria Guajira, en Radio Cadena Habana, haciéndose presente en los primeros años de la televisión.

El género continuó escuchándose en la radio, en programas como Los Cantores de Ariguanabo y La Tienda del Batey. Después de 1959, Justo Vega impregnó a Patria Guajira, de fuerte convicción revolucionaria y surgieron otros espacios que incluían dramatizaciones, entre los que podemos mencionar Vivimos en Campo Alegre y Fiesta Guajira. En la televisión monopolizó la temática el espacio Palmas y Cañas, creado en 1962. Sobre su compañero, expresó Adolfo Alfonso:

“A él no le gustaban las bromas, pero al público eso le atraía por lo que había que hacerlo, porque era lo que fundamentalmente llamaba la atención. Comenzábamos cantando serio y en cuanto surgía cualquier palabra que tuviera algo de broma o que solamente lo insinuara, él cambiaba el carácter completo y se disgustaba realmente, pero cuando terminaba, éramos amigos inseparables”.

“Justo tenía un respeto absoluto para todo el pueblo y estaba dedicado por entero a su trabajo. Para mí fue un hombre extraordinario, muy valioso e hizo importantes aportes a este género de la música cubana”, aseguró Adolfo Alfonso.

Los que pudimos disfrutar de sus controversias, recordamos la marmórea figura del maestro Justo, su talento improvisador y la jocosidad que provocaba su aparente antagonismo con el simpático Adolfo. Vínculo estrecho, el de estos dos artistas, recogido en el documental La última controversia, dirigido por Sergio Núñez y también en volúmenes discográficos. Siempre unidos, representaron la música campesina cubana internacionalmente.

En su larguísima vida artística, Vega publicó libros de décimas, fue miembro de jurados y participó en las Jornadas Cucalambeanas, en Las Tunas. La Casa de Cultura de Arroyo Naranjo y el Concurso Nacional de Repentismo llevan su nombre, para honrar el aporte de esta figura a nuestra cultura. Recordado como El Caballero de la Décima Cubana, su imagen mítica y su obra, han quedado en la leyenda de la música campesina y sin dudas, en la historia de la radio cubana.

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