Un recuerdo para la Tía Tata
Los Yoyo de Tía Tata
El trabajo artístico pensado para el público infanto-juvenil ha tenido loables resultados dentro de la historia de los medios de comunicación cubanos. En los tiempos que corren, la coexistencia con múltiples plataformas de entretenimiento, hace difícil que el impacto de las producciones nacionales alcancen los niveles de décadas pasadas, pero en la tradición creativa de la radio y la televisión se destaca la trascendencia de programas y personajes inolvidables.
A la sazón nos parece oportuno dedicar unas líneas al programa Tía Tata cuenta cuentos, el cual tuvo una memorable etapa televisiva donde los títeres protagonistas lograron especial empatía con el público.
Entre las variedades del espacio estaba el combo los Yoyos, agrupación musical de muñecos que marcó toda una época con sus canciones, interpretadas en su mayoría por actores que también podían cantar como: José Antonio Coro, Alden Knihgt, Aurora Basnuevo, Miriam Vázquez, Ana Nora Calaza y Consuelito Vidal, quien además daba vida a la Tía Tata, como voz en off en esa propuesta televisiva.
Hay que destacar que las canciones interpretadas por los Yoyo eran respaldadas musicalmente por eminentes figuras como Rafael Somavilla y Adolfo Guzmán, en calidad de arreglistas y directores orquestales, apoyándose en instrumentistas de la talla de Filiberto Sánchez, Amadito Valdés y Cachaito.
Entre las muchas canciones popularizadas por los Yoyos están: La cutara, Son de los niños y Doña Jico. Las historias que se relataban en el espacio eran también contadas a través de títeres. Entre los personajes más recordados podemos citar a: Pepe Pan, Ma Concha, Ibalú, Ululí y el Viejo Jotavich.
Tía Tata tenía una salida televisiva semanal muy exitosa, pero contaba también con una emisión radial de lunes a viernes por Radio Liberación, una emisora muy popular en Cuba entre los años 60 y 80. Desde la radio este programa proyectaba una dimensión diferente y el cuento de la Tía Tata se producía en el contexto de una familia, donde niños como su sobrino Chispita, eran impactados por la moraleja de las historias.
Resultaba un suceso familiar e íntimo, sin dudas una manera eficaz de divulgar cultura y conocimiento para los más pequeños. Se distinguían las actuaciones para el programa de Carmen Pujols (Tía Tata en la versión radial) y Nilda Collado (Chispita).
Acompañando en el dial a Tía Tata estaba La cajita de música, espacio que Radio Liberación producía con el objetivo de difundir lo mejor de la música para niños y adolescentes. En él, una abuela, interpretada por la primera actriz Elena Bolaños, proponía música grabada a sus nietos, entre las que se destacaban temas de la cantautora argentina María Elena Walsh Además, en otras ocasiones, la misma abuela tocaba el piano y cantaba para los niños piezas significativas de diferentes autores.
Esos dos programas llegaban, desde el espectro radial, a los flancos del público que, en otro horario, eran impactados por la propuesta televisiva pues la programación de ambos medios funcionaba entonces de forma sistémica. La radio era un escenario ideal para estimular la imaginación de los infantes y estos espacios se sucedían en un momento histórico de auge creativo en la producción para el público infantil.
Estaban activas en la música Celia Torriente y Enriqueta Almanza, autoras, respectivamente, de la letra y la música de Barquito de papel; y en el aire el hoy legendario espacio televisivo de las Aventuras.
Es digno destacar la profesionalidad de aquellos elencos que cautivaban con su trabajo. En la radio se combinaba la calidad actoral con la maestría de efectistas, grabadores y musicalizadores. Grandes directores como Oscar Luis López y Xiomara Blanco tuvieron la responsabilidad de guiar esos equipos.
Por azares de la existencia, este cronista pudo, siendo un niño en los años 70, observar la realización de esos programas desde los propios estudios. En mi memoria han quedado atrapados esos sucesos, como parte de una grabación imborrable que después de 40 años he procurado transmitir amplificada en este texto.
Sirvan estas notas como homenaje a aquella generación fundadora de ensueños y a esos entrañables programas que engrandecen la historia de nuestros medios.