mié. Sep 23rd, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La radio impresa

El periodista José Luis Basulto publica con el sello Ediciones En Vivo un volumen con la selección de las entrevistas realizadas en los programas Nuestra América y Formalmente informal en el periodo 2009-2011
La radio impresa

Como país con buena tradición radial que es, Cuba tiene algunos espacios que son una suerte de patrimonio, de cita indispensable, para con sus oyentes. De los muchos posibles, recordamos, en breve homenaje, ese clásico Formalmente informal que durante años prodigaba el periodista Orlando Castellanos desde las frecuencias de Radio Habana Cuba.

Pues justo de reflejar la labor de un muy digno heredero de esa práctica y de sus logros como buen entrevistador ante los micrófonos, trata el libro De la radio a la palabra impresa, del periodista José Luis Basulto. En el volumen, publicado por la editorial En vivo, aparece una selección de las entrevistas realizadas en los espacios Nuestra América y en el ya citado Formalmente informal, entre los años del 2009 al 2011.

Basulto es un profesional de amplia ejecutoria en la radio y la televisión cubanas. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana y posee gran experiencia como locutor, narrador deportivo y conductor de programas. Ahora, para vencer la fugacidad de las ondas hertzianas, trasmuta en textos impresos y recupera del inasible éter un buen número de entrevistas a diversas personalidades.

En el prólogo, la doctora Maribel Acosta destaca que este libro semeja una suerte de viaje peculiar, “lleno de personajes diversos. Repleto de subidas y bajadas, igual que un largo recorrido en tren, que nos asoma a paisajes desemejantes y nos depara sorpresas insospechadas”. Asimismo, al referirse al trabajo del autor en los programas de radio, destaca que Basulto “fue construyendo un escenario propio y poblándolo de sus experiencias como periodista (…) Convocó a contar allí, lo que después nos ha traído hasta estas páginas, intentando que conservara esa frescura de la plática audiovisual, donde quedan puntos suspensivos, cosas por decir que se infieren, entredichos que se imaginan y que aportan ese sabor a enigma que tanto agradecemos”.

De los libros de entrevistas, en especial estos con múltiples y variopintos protagonistas, siempre puede predecirse una buena cosecha. La pluralidad de criterios, labores, puntos de vista e historias de vida por la que se pasea en estas obras, traen consigo indudables enseñanzas y, por qué no afirmarlo, placenteras experiencias.

Un somero pase de revista, sin agotar las más de treinta que contiene este volumen, dejará en claro los atractivos del texto. En una lista de científicos, literatos, pintores, directores de radio y de televisión, cineastas, actores, músicos, narradores deportivos y atletas, destacan varios nombres. Aunque todos los entrevistados tienen méritos más que de sobra para justificar sus presencias, sobresalen sin dudas, los nombres y carreras de Alberto Luberta, René Navarro, Enrique Molina, Ambrosio Fornet, Ciro Bianchi Ross, María Teresa Linares, Ivette Cepeda, Fernando Pérez, Enrique Figarola y Flora Fong, entre muchos otros. Una entrevista por igual muy significativa es la de Ángel Eros Sánchez, uno de los sobrevivientes del ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. El diálogo ocurre 54 años después de haber participado en la acción armada.

Las historias de vida, esa marca de cada persona, cobran singular importancia en esta era saturada de informaciones despersonalizadas. Como apunta en la presentación Maribel Acosta, vivimos “en la época de los múltiples relatos, donde no es posible obviar las narraciones diversas, desterritorializadas y simultáneas (…) Por ello habitamos la comarca del diálogo (…) De este modo la entrevista se convierte en un ritual de consagración, donde su dinámica se aproxima a descubrir cada vez las especificidades individuales e institucionales de los personajes”. Por esos caminos, la búsqueda de esos retratos donde por igual una personalidad se descubre o debate o vierte sus criterios y vivencias, es que se mueven estas páginas, con no pocos logros en lograr tal empeño.

Queda hecha la invitación a una lectura que aseguramos grata y llena de sorprendentes descubrimientos, a través del paseo por los devenires y opiniones de tan disímiles personalidades. Así pues, las pantallas de papel de la obra De la radio a la palabra impresa esperan por ser abiertas.


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