Fotos, archivos, fílmica y video: Contra el Olvido
Dulce Hernández, Maritza Muñoz, Katia Buildes y Rakel Mayedo.
La televisión, como medio de comunicación, se desarrolló en la segunda mitad del siglo pasado y Cuba fue el tercer país en América en inaugurarla, sólo precedido por Estados Unidos y México. En ese tiempo, se hacían los programas en estudio y no se conocía aún el video tape. Los informativos se realizaban con entrevistas en estudio y las noticias las redactaba un periodista que se apoyaba en fotos de personas, del lugar, de archivo o de la prensa extranjera. Por esa razón es difícil historiar la Televisión Cubana.
Como la televisión se hacía en vivo, pocas veces se recurría al cine de 16 milímetros (mm) que se usaba para escenas cortas en exteriores, muy justificadas. Hubo una ocasión especial que se filmó en 16 mm con sonido y fue la noticia del Premio Nobel otorgado al escritor norteamericano Ernest Hemingway en 1954 por “El viejo y el mar”. El acontecimiento se transmitió por el Noticiero Nacional de la Televisión.
También la parrilla (diseño) de programación se rellenaba mucho con programas enlatados extranjeros como aventuras, policíacos, comedias y musicales que, al recibirse en inglés, lógicamente eran doblados al español. Entonces la programación cubana en vivo prácticamente se olvidaba porque sólo contamos con intercut (fragmentos de escenas) de algunos programas, fotos y algunos artículos valorativos en revistas impresas.Por tanto, carecíamos de documentación.
Con la adquisición y explotación de las posibilidades del video en la década de los setenta, no solamente se pudo editar y perfeccionar el programa después de grabado, sino que muchos de esos programas se guardan celosamente en los archivos patrimoniales del extinto Instituto Cubano de Radio y Televisión que, desde 2021, se nombra Instituto de Información y Comunicación Social .
Más tarde, a finales de los noventa, Julio Alfredo Suárez, el director de programación le pide a la entonces especialista principal de programas culturales, Dulce María Hernández, un espacio que retransmitiera los programas más gustados de la semana. Dicha compañera le da la encomienda a la directora Elizabeht Griñán Medina y esta, en lugar del contenido que se solicitó, sugiere trabajar los programas de archivo. Esta propuesta se acepta y surge así “Contra el olvido”, que tuvo su primera transmisión el 29 de enero de 2000, por Tele Rebelde con tres horas al aire .
El equipo de realización estuvo integrado por Elizabeth Griñán y Tony Caballero como directores, este último también responsable de todo el diseño gráfico que identificaría al espacio. Como guionistas se desempeñaron la propia directora titular junto a Migdalia Calvo y la asesora fue Elda Andux.

Estás dos últimas mujeres fueron reconocidas colegas cuya vasta experiencia en nuestra televisión fue de gran valía para la consolidación del espacio que luego, y hasta el presente, ha contado con Magda Martínez en la asesoría y la escritura de guiones.
Al paso efímero de dos locutores en los comienzos, fue la actriz Valia Valdés, quien tuvo a su cargo de modo más estable la conducción del espacio. Mientras, Katia Buliés fue la encargada de asumir la asistencia de dirección, dada su experticia en el trabajo con los archivos . Así estaba conformado el equipo fundador de “Contra el Olvido”.
Más adelante, el equipo contó con Rakel Mayedo en la conducción, un rostro recordado por su carisma y su trayecto en otros espacios de la televisión nacional.
La estructura del espacio, grosso modo, constaba de un dramatizado, un humorístico y un musical. El contenido de la primera emisión aquel 29 de enero del 2000 fue el capítulo final de la telenovela “Sol de Batey”, dirigida por Roberto Garriga; un reportaje sobre el personaje animado Elpidio Valdés; una emisión del musical “Rompiendo la rutina”, dirigido por Gloria Torres y un programa Lenguaje de Adultos, sobre la icónica pareja “del Negrito y el Gallego” , de nuestro teatro vernáculo.
La estructura del espacio “Contra el olvido”, desde sus inicios y hasta la actualidad, ha sido la de una revista variada; aunque por requerimientos de tiempo ya no siempre puede incluir programas completos. Como alternativa, en su lugar, se seleccionan fragmentos de humorísticos, números coreográficos, canciones de un show musical, escenas de un dramatizado o momentos importantes de un reportaje o documental.
Debemos apuntar que desde los comienzos la selección también contemplaba programas extranjeros pero, cuando se decide transmitir el espacio por Cubavisión Internacional, las regulaciones referidas a los derechos de transmisión, determinaron que sólo se rescataran del olvido los programas nacionales. Esta decisión mucho ha ayudado a ponderar y reconocer las obras y a los creadores nacionales; así como a historiar y legitimar nuestra televisión como arte.
En una etapa, los ya habituales programas variados se alternaron con emisiones monotemáticas en homenaje a figuras relevantes vinculadas al medio televisivo. Así fueron homenajeados directores como Jesús Cabrera, Ernesto Piñero “El Jockey” o Víctor Torres, actrices como Asenenh Rodríguez, Zenia Marabal y Yolandita Ruiz o actores como Armando Soler «Cholito», Ángel Toraño y el recién fallecido Alden Knight, por solo mencionar algunos de los más memorables.
También se realizan programas que tributan a fechas significativas como el día de la infancia y el 1ero de mayo, para los cuales se localizan en los archivos espacios alusivos al perfil de dichas efemérides.
En 2011 comienza a dirigir el programa Dulce María Hernández, quien ya se había incorporado como guionista cuando los programas de homenaje demandaban una investigación más acuciosa. Ella, siempre secundada en la edición por Maritza Muñoz, ha sabido preservar la esencia fundacional, a la vez de renovar el espíritu de este espacio, cuyos contenidos nos permiten valorar con mayor justicia cuánto se adelantaron muchos creadores de antaño a los códigos televisivos actuales.
El espacio comenzó grabándose en el Estudio 11 de nuestra televisión y luego tuvo que trasladarse a un set más reducido de la Sala de Postproducción, donde la grabación con recortador exigió un nuevo diseño gráfico con recursos más modernos en su visualidad.
Luego de su extenso horario inicial de transmisión por el canal Tele Rebelde, “Contra el Olvido” pasó al canal Cubavisión con 57 minutos de duración. Luego, por ajustes de programación en la etapa de la Covid, se redujo a 27 minutos; extensión que volvió a retomar más recientemente ante el reclamo de retransmisión de la telenovelas en horario vespertino por el déficit del fluido eléctrico en el país.
En tiempos en que cobra renovada vigencia nuestro Premio Nacional de Literatura Félix Pita Rodríguez al afirmar que «Olvidar el pasado es correr el riesgo de dejar indefenso el futuro”, “Contra el olvido” sigue fiel a esa máxima. Sin dudas, su quehacer ha contribuido a perfilar más la historia de la Televisión Cubana y a jerarquizar sus valores artísticos como medio imprescindible para proyectar y legitimar la cultura y la identidad de nuestra nación.
¡Felicidades al programa y a su colectivo a propósito de su aniversario 26!