Reflexiones sobre el asesor radial
El espacio Moviendo los caracoles, organizado por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac, procura en cada edición profundizar en temas de interés general para los creadores de los medios.
En el encuentro del mes de mayo de 2026, moderado por Félix León, presidente de la Sección de Radio, se llevó al análisis la labor del asesor radial. Para ese menester se invitó a la experta Lupe María Romero, directora, guionista y asesora con vasta experiencia en el medio.
Entre las inquietudes más recurrentes sobre la especialidad está el determinar si se reconoce al asesor como un artista o se le asume como a un profesional que con sus funciones acompaña el trabajo artístico.
Sobre ese particular, Lupe María mostró cómo dentro de la dinámica creativa de una obra radial el asesor toma decisiones y aporta elementos, fundamentalmente, dirigidos hacia el talante artístico, a pesar de que algunos lo vean solo en el rol de velador de las mediaciones políticas y editoriales.
“El asesor debe tener en cuenta diversos elementos. Uno de ellos es la gramática, porque trabaja en principio con el guion. Entre los elementos de la gramática está la ortología, la adecuada pronunciación”, explicó.
“Es responsabilidad del asesor guiar el escritor y mostrarle opciones, por ejemplo, dentro de un conjunto de sinónimos indicarle cual puede ser el más adecuado para calificar algo contextualmente”, prosiguió.
Además, argumentó: “El trabajo del asesor se realiza palabra a palabra y propone, si se hace necesario, los términos que más se adecuan al medio radial, que son los más conocidos por el público, los más comunes y sencillos, y los que más fáciles son para pronunciar”.
No obstante, la probada utilidad de esta especialidad en más de una ocasión se ha considerado su eliminación y el traslado de sus funciones a otros cargos.
“Cuando una vez me preguntaron me limité a decir que el asesor es para el programa de radio lo que el editor al libro. No hay escritor por muy encumbrado que parezca que no necesite un editor o un asesor. Al igual no hay un director que no requiera de asesoría», dijo.
«El asesor está en la preproducción, en la creación y aceptación del guion, pero también está en la producción, donde tiene que asistir a un número determinado de grabaciones para velar por la coherencia estética y el tratamiento de los contenidos”, agregó..
Uno de los temas más peliagudos en el trabajo de la asesoría es el dominio de la dramaturgia como herramienta de creación y análisis. Al respecto, la experta considera que lo primero que se debe dominar es los lenguajes y géneros propios de la dramaturgia.
Sobre este particular, detalló:
“En cierta época la palabra dramaturgia se puso de moda al punto que en cualquier manifestación de la comunicación se buscaba reconocer la existencia de la dramaturgia. En el caso de la radio, considero que hay una relativa orfandad en las nomenclaturas y hay términos del teatro, el cine y otras artes, que se le han trasladado de forma socorrida”.
“En mis inicios de trabajo en 1969, los que estábamos al frente de programas de no ficción éramos productores. Los directores eran solo los que dirigían espacios de ficción. Cuando se hace la evaluación general y se nos otorgó categorías de A, B y C es que se reconoce la figura del director de forma general”.
“Hasta ese momento se hablaba de los conceptos de curva de balance y curva de interés en los programas de no ficción, pero de buenas a primeras se cerró el lenguaje y comenzó a hablarse de dramaturgia para todos los formatos. Quizás fue una intención de intelectualizar un terreno donde había poco reconocimiento y se tomó el termino, tal vez por facilismo”.
“Considero que en esos espacios puede haber elementos de dramaturgia, pero no dramaturgia como tal, porque la no ficción es narrada, es un relato, no es una representación, no es un argumento con personajes y sentimientos encontrados. La no ficción es la realidad relatada”.
“Hay muchos autores que apuestan por eso y yo, para mi análisis y creación como asesora, guionista y directora,me inclino por esa conceptualización. Esto es similar a los que sucede entre la pintura y el diseño, que, aunque este último tome elementos del color y de las líneas de la pintura, no lleva el mismo tipo de apreciación”.
Como colofón de su exposición Lupe María expresó ideas sobre la formación integral del asesor de radio. “Un asesor debe conocer mucho cine, la música de diferentes épocas y géneros, la historia, debe estar instruido en geografía y geopolítica. Debe ser una persona culta porque con su trabajo garantiza los valores culturales de la radio”, finalizó.
Las consideraciones de la especialista evidencian la necesidad de un estudio constante sobre las dinámicas creativas de la radio, donde es imprescindible acudir a la génesis para un avance coherente en el terreno de la realización.
Es sumamente importante que cada elemento que se integre en un producto radial sea traído desde el conocimiento pleno, que también nos permite posiciones diversas en el uso de disciplinas como la dramaturgia, la filosofía y la estética. Con todas esas herramientas trabaja el asesor de radio, un profesional que con su hacer tributa a la supervivencia del medio.