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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El stradivarius de Minas

La fábrica de violines de Minas (Camagüey) vista desde el documental

La fábrica de violines de Minas (Camagüey

Entrada del pueblo de Minas, Camagüey.

Las historias contadas desde el documental, género que actualmente atraviesa por una buena etapa, resultan de mayor atractivo para los públicos. La veracidad, la inmediatez y la investigación son características que lo distinguen en el momento de contar historias. Esta es una invitación, precisamente, para mostrarles lo que muy pocos conocen de la auténtica fábrica de violines en Minas, situada en el pueblo del mismo nombre, en la provincia de Camagüey.

Se trata de un sitio peculiar que encierra diversas anécdotas, un lugar lejano y solitario, rodeado de un paisaje campestre y una carretera poco transitada, que tiene como testigo el paso del tiempo y de los hombres que allí trabajaron creando con sus manos un sonido espectacular, el del violín. En mi trayectoria de investigación, como parte de la tesis de la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual (Famca), descubrí que otros realizadores y medios han abordado la misma inquietud que tengo, pero desde otras ópticas.

En estos últimos años, se han escrito artículos para los periódicos Juventud Rebelde, Trabajadores y Adelante. De igual manera el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) en una ocasión realizó un breve documental, y la Televisión Camagüey un reportaje. Descubrí entonces que todavía quedaba mucho por decir de la mencionada fábrica, donde el tiempo atenta contra una tradición que nació allí de las manos de Álvaro Suárez Rabinal, el creador de los violines mineños. A lo largo de cuatro años de investigación he realizado un audiovisual que desde su propio nombre Concierto para un violín desconocido es un homenaje a todos ellos.

La investigación científica y los referentes artísticos resultaron ser una herramienta útil en el documental, método escogido para desarrollar el tema y forma en la que se presenta el trabajo, donde con imágenes y testimonios se resaltan los valores culturales existentes y las problemáticas actuales del lugar. La televisión y el cine son los medios idóneos para expresar, desde la dirección de fotografía, especialidad que desempeño como realizadora, otra manera de mirar, de contar y de realzar la belleza de esta profesión.

A veces hay tanta significación histórica o cultural en lo que se quiere contar, que se cree que la imagen no será lo suficientemente impactante para atrapar al espectador, pero si te quieres acercar al mundo y a su ambigua realidad, es posible hacerlo con una cámara en mano y desde este género de creación que tanto defiendo.

Álvaro Suárez Rabinal, creador de los violines de Minas.

 

El documental ya finalizado, no solo se detiene a hablar de esta fábrica, sino también de Álvaro Suárez Rabinal Suárez, el fundador empírico de violines completamente cubanos, con maderas cubanas y desarrollados en Minas. Fue un constante experimentador en la profesión de luthier, aunque nunca se le reconoció como tal. Hablamos de un oficio que no repara solamente violines, sino que también los crea paso a paso con una complejidad singular.

Quedó registrado en testimonios de los más cercanos a él, que siempre tenía una disposición y un deseo de superarse en el oficio. Así lo expresó con sus palabras en una entrevista hecha por el cineasta Sergio Núñez para el breve documental que lleva su nombre Álvaro Suarez de 1980, del que solo queda en la Cinemateca Nacional un registro del guion: “(…) Bueno, para que usted vea que yo puedo hacer un violín, tráigame el libro que usted me ofreció y tráigame un violín que yo voy a hacer uno y entonces hice el primer violín”.

 

Al adentrarme en el lugar, conocí de una profesión que no es característica de nuestra Isla, pero que pudo enraizarse por un tiempo con esplendor, aunque ya no tanto, sigue siendo una marca distintiva en el pueblo de Minas. Y como dijo Norberto Puente, director de la orquesta Maravillas de Florida, “es una institución emblemática para la cultura de Camagüey, del país y de Latinoamérica y para la enseñanza de la música en Cuba, porque una fábrica de violines es como un tesoro de valores culturales. Quienes cultiven el oficio se distinguen en todo el mundo, porque son muy pocas las naciones que lo han logrado”.

Desde mi punto de vista de realización, existen muchos detalles interesantes desde lo visual, lugares típicos que tienen la marca de cubanía y la intensión de llevarlo a la más alta expresión artística. La fotografía trata con especial cuidado, a través del color, la iluminación y el encuadre, los valores artísticos de los instrumentos, los rostros envejecidos de las personas que cuentan la historia, el entorno y lo insólito del lugar. Desde mi visión de realizadora son las herramientas fundamentales para narrar en el documental.

La directora Giselle Fuentes Sanabria en el rodaje de exterior del pueblo de Minas, Camagüey.

En el proceso de creación, me pregunté todo el tiempo ¿cómo representar un lugar que me ha impactado, pero guarda tanta melancolía y olvido? Como directora de fotografía tenía un compromiso vital con la visualidad, no solo quería contar con planos y composiciones fotográficas, sino transmitir más allá de las palabras la candidez de las personas y el amor que le tienen a esta fábrica y a su profesión.

Queda la gratificación de mostrar esta historia, de sensibilizar a otras personas en el rescate de esta tradición, nacida de la necesidad, pero también del deseo de un hombre que se retó a sí mismo para llegar a construir violines y su sueño dio origen a una fábrica, la cual está a punto de desaparecer.

 

 

Fragmento de la tesis de Maestría en Realización Audiovisual (III edición) presentada a la Famca, Universidad de las Artes de Cuba.

Fotos: Seidel González Vázquez

 

La directora Giselle Fuentes Sanabria en el set de rodaje.

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