12 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Falleció el Periodista, documentalista y Director de Televisión Daniel Diez Castrillo, Premio Nacional de Televisión.

La Habana, 3 de diciembre de 2023. En horas de la noche de ayer falleció a los 77 años el Periodista, documentalista y Director de Televisión Daniel Diez Castrillo.
Daniel Diez Castrillo

Daniel Diez Castrillo

Daniel Diez nació en la ciudad de La Habana, el 15 de abril de 1946. Con apenas 13 años se incorporó a la Campaña de Alfabetización, en la Sierra Maestra. Cursó la enseñanza media en la Escuela Técnica de Comunicaciones Osvaldo Herrera y luego, en la Universidad de La Habana, se graduó de Periodismo.

En 1967 ingresó al Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas, ICAIC, donde laboró durante 15 años como sonidista, musicalizador y periodista en más de 500 noticieros ICAIC Latinoamericano, y en unos 50 documentales, junto al prestigioso cineasta Santiago Álvarez. Integró, además, las delegaciones periodísticas del Noticiero ICAIC Latinoamericano que participaron en varios eventos internacionales.

En 1981 pasó a trabajar en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), como director y documentalista, en programas informativos, deportivos, dramatizados y revistas, así como en la producción de cerca de 90 documentales.

Fue fundador del Canal CH-TV, convertido años más tarde en Canal Habana.

Su experiencia como alfabetizador resultaría una motivación para la creación de la Televisión Serrana, la que fundó en 1993, en San Pablo del Yao, Sierra Maestra. Novedoso proyecto, donde los habitantes de las montañas resultaron los protagonistas de la realización de sus documentales y escuela de varias generaciones de realizadores, donde además, gestó otras importantes iniciativas como el Centro de Estudios para la Comunicación Comunitaria, el Video-Carta, vía para el intercambio entre comunidades y culturas, y los Grupos Alternativos de Creación Audiovisual.

Por sus resultados, fue promovido a Vicepresidente para la Creación Artística del ICRT de 2002 a 2006.

Se desempeñó como conferencista y jurado en diversos eventos internacionales y festivales de cine, entre los que se destacan los de Guatemala, México, Bolivia, Brasil y La Habana. Asimismo, desarrolló una prolífica labor académica como profesor de sonido, montaje, dirección y otras especialidades, tanto en Cuba como en Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, México, Venezuela y otros países.

Impartió clases en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, en el Instituto Superior de Arte y Asesor de talleres en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

Fue  miembro de diferentes instituciones como:

Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Movimiento Nacional de Video (MNV).

Consejo Latinoamericano de Cine y Video de los Pueblos Indígenas (CLAPCI).

Galardonado en múltiples ocasiones, en certámenes nacionales e internacionales, es miembro de diferentes instituciones como:

Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Movimiento Nacional de Video (MNV).

Consejo Latinoamericano de Cine y Video de los Pueblos Indígenas (CLAPCI).

Sus obras han merecido premios de diversos certámenes, organizaciones y entidades, como el Movimiento Nacional de Video, la Fundación “De la Naturaleza y el Hombre”, el Festival de Video del Museo Nacional de Historia Natural, la Federación de Mujeres Cubanas y el Premio Caracol de la UNEAC.

En diciembre de 2011 mereció el Premio “Las Cámaras de la Diversidad”, auspiciado por la Oficina Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en colaboración con la Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL), por su proyecto de investigación «La Televisión Serrana: Una Experiencia Audiovisual Comunitaria».

En 2015 fue distinguido con el Premio Nacional de Televisión. Y  ostenta, entre otros lauros:

La Distinción por la Cultura Nacional.

La Orden Juan Marinello.

La Distinción Félix Elmuza.

La condición Artista de Mérito del ICRT.

Y en el ámbito internacional obtuvo, entre otros:

El Premio en el encuentro Norte Sur (Ginebra, 1990) por el documental, “Sublime Profesión de Amor”, y la Mención de Honor “Grand Prix” (Berlín, 1991), por el mismo título.

Mejor Documental (CBU) Caribbean Broadcasting Unión (1997), por “Un cariño poderoso”.

Mejor Documental América Latina “4ta Olimpiada Internacional de Video” (Sudáfrica, 1998), por “Como una Gota de Agua”, y Segundo Premio del Festival de Video de la Juventud de La Haya (Holanda, l999).

Por decisión familiar su cadáver será cremado.

A nombre del Instituto de Información y Comunicación Social, el Ministerio de Cultura, el Icaic, la Uneac y la Upec, llegue a sus familiares, colegas y amigos, nuestras más sentidas condolencias.

Entre los documentales más significativos de Daniel Diez, como realizador se encuentran:

Estampida.

De América soy hijo… a ella me debo.

Y el cielo fue tomado por asalto.

El Sol no se puede tapar con un dedo, (Santiago Álvarez).

Sobre un primer combate (Octavio Cortázar).

Arcaño y sus Maravillas (Oscar Valdés).

Bojeo a Cuba (Bernabé Hernández).

4000 Niños (Fernando Pérez).

La hora de los cerdos.

Rompiendo la rutina.

A ver qué sale.

Reportaje a una canción.

Luanda ya no es de San Pablo.

La fuerza del pueblo.

Madera.

Tiempo libre a la roca.

Comenzó a retumbar el Momotombo.

26 es también 19.

Mineros.

A galope sobre la historia.

Dentro del conjunto de obras de la Televisión Serrana llevan su firma, entre muchos otros, los materiales:

Elecciones.

Candelaria de Bueycito.

San Pablo de Yao.

Tierra de amor.

Pura Imagen.

Marcha de las Antorchas.

Testimonio de Pedro Gómez.

Un cariño poderoso.

Como una gota de agua.

Video-carta a Bolivia.

La Tierra conmovida.

Saber de sí.

Pinares de Mayarí.

Día del campesino.

Bayamo histórico.

Sueño no más.

SOS Verde.

Villa Santo Domingo.

Victorino de Guisa.

Del lado acá del río.

Locuteando.

Josefa y José.

Original de Manzanillo.

Deja que la comunidad te pase la mano.

Un año después.

Video-carta a Islas Baleares.

Alevinaje.

Video-carta a Guatemala.

Una campaña de ternura.

Entre culturas.

Despulpadora.

La Tala.

Santa Cruzada.

La Broca.

Palabras de Daniel Diez Castrillo al recibir el Premio Nacional de Televisión 2015, el 24 de octubre de 2015, en el Memorial José Martí, en La Habana

Anhelo que cinematografistas y buenos escritores no desprecien la televisión. Si esta se desdeña, queda en poder de gente de menos talento. Si se reconoce que el medio es bueno hay que aprovecharlo. Vender un millón de libros es algo excepcional. En cambio, por televisión en una noche se puede llegar a diez millones de espectadores: a ese público hay que afrontarlo con ideas y calidad. La misma calidad que se lleva a la literatura

Gabriel García Márquez

Hermanos:

Cuando se entrega este tipo de reconocimiento siempre pensamos que le va quedando poco tiempo a esos dinosaurios, como diría el gran Zumbado en sus queridas y olvidadas “Riflexiones”; pero somos obstinados y seguiremos dándole al mundo audiovisual lo mejor de nosotros, porque: “Envejecer es como escalar una montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”, como diría Ingmar Bergman.

No hablaré en este momento de mis inicios en el mundo del audiovisual, trabajando en el cine junto a Santiago Álvarez en el noticiero ICAIC (Industria Cubana del Arte e Industria del Arte Cinematográficos), donde me hice sonidista, musicalizador, obtuve la Licenciatura de Periodismo y donde realmente aprendería a respirar la vida, para poder mirarla desde el arte; pero si debo asegurar que fue allí donde me vinculé a esos infatigables trabajadores del Control Remoto y el Informativo de la Televisión.

Un día pedí autorización para trasladarme al ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) y comencé a laborar en la Revista de la Mañana como Jefe de Información, periodista y documentalista. Creo que el periodismo cubano, después de la Revolución, puede hablar de antes de la Revista y después de ella, pues fue un tiempo en que tuvimos muchas posibilidades de hacer periodismo y de ofrecer una revista de televisión con todas las de la ley, sin recursos, pero con muchas ganas de hacer, claro que eso lo dejo a los que algún día estudien el desarrollo de la TV en Cuba; después, pasé a desempeñar el cargo de Director de Política Nacional del Informativo de la TV Nacional, desde donde solicité incorporarme a un taller de Director de Televisión, pues realizar era lo que más me interesaba.

Programas musicales, humorísticos, documentales, actos políticos y culturales. Durante tres años dirigí las emisiones del Noticiero Nacional de la TV, desde los tiempos en que se trabajaba con películas de 16 mm y las fotos se ponían en maquetas para ser tomadas con una cámara, hasta que llegó la nueva tecnología junto al video tape.

Pero, lo más importante, fue que comencé a llevar adelante uno de mis sueños, que era trabajar con comunidades en este caso obreras y realizar un programa llamado En pantalla, que analizaba la realidad económica y laboral de determinados centros del país. Recuerdo Planta Habana, los Ferrocarriles, la Cooperativa Agropecuaria Miguel Soneira en Güines, el central Uruguay en Jatibonico y otros que desgraciadamente fueron borrados de los archivos y que hoy servirían para mostrar a los nuevos periodistas algunos periodos importantes de nuestros servicios informativos de la TV, pues en ellos la comunicación se hacía dialógica, es decir, podían hablar los otros, los que pocas veces tienen un espacio donde hablar y decir lo que está bien y lo que está mal.

De pronto, el enemigo inventó Tele Martí y nosotros respondimos con CH-TV, desde un estudio improvisado en un piso del Habana Libre, con equipos de Cubavisión Internacional que dirigía Danilo (Syrio) y donde trabajamos en la formación de un grupo de periodistas que dieron continuidad al acercamiento crítico a nuestra realidad.

Tuve el honor de diseñar lo que debía ser este canal que hoy es el Canal Habana y entre las propuestas que hice estaba mi sueño de siempre, que era trabajar con las comunidades y en este caso era ir a los barrios para obtener en ellos los elementos culturales que las diferencian unas de otras, y que a su vez, conforman la gran comunidad que es la Ciudad de la Habana.

Alternaba con un espacio crítico en CH-TV, los programas con los equipos de control remoto y en la filmación de documentales para apoyar el sueño de un proyecto de TV para el Plan Turquino, en las montañas de la hermosa Sierra Maestra.

Para ese sueño me iba a la sierra durante meses durmiendo en casa de los campesinos, buscando un lugar donde sembrar esa idea en la que nadie creía y por la que otros me llamaban loco. Solo Manelo, quien en ese entonces dirigía el ICRT me acompañó, pero eran los días del Periodo Especial y no había recursos, hasta que la UNESCO apareció, aprobó el financiamiento para equipos, el Partido de la provincia y el Poder Popular dieron el espacio para situarla en la montaña, y un 15 de enero de 1993 subimos un grupo de locos a fundar la primera y única hasta ahora Televisión Comunitaria y Participativa del Plan Turquino: la Televisión Serrana. Otra vez el sueño del trabajo en las comunidades, con las comunidades y para las comunidades.

Televisión Serrana, 23 años después, sigue siendo el lugar lleno de magia donde viven seres hermosos, espacio donde se unen la poesía y la profecía, que son esenciales para la realización creativa de la realidad. Pero fue más, pues a través de ella pude vincularme al mundo audiovisual indígena de América Latina, que es parte de nuestra gran patria, y conocer de sus luchas y su cultura y entre los que nuestra experiencia es un referente de trabajo comunitario. Gracias, Sierra Maestra, a tus hombres, mujeres y tu espléndida naturaleza, por todo lo que me has dado y continúas ofreciéndome.

Nueve años después, me convocaron del Partido y regresé a mi Habana como Vicepresidente para la Creación Artística, esta vez pensando en la comunidad de creadores de la televisión reunidos en los Grupos de Creación, y busqué la manera de reanimar los festivales de televisión, en los cuales los artistas pudieran ver la obra de los otros y fomentar el espíritu de análisis crítico de la realidad televisiva, en aras de buscar soluciones para mejorar la puesta en pantalla, claro que para ello tuve que separarme del proceso creativo, por lo que en determinado momento (5 años) solicité la posibilidad de volver a realizar programas y documentales, e impartir clases en el Instituto Superior de Arte y en la Escuela de Periodismo de la Universidad de la Habana, que es lo que hago ahora con las comunidades de estudiantes del mundo audiovisual.

No voy a ser extenso, solo quiero retomar la idea inicial. Son los creadores quienes realizan mal o bien los programas de televisión, los dirigentes propician que este trabajo se haga con calidad y se guarde el respeto a una población que espera, aunque no lo sepa expresar, en algunos casos, un programa en el que al verse reflejado, sirva para informarse, distraerse y desarrollar la espiritualidad y la solidaridad humana.

Ojalá se acerquen a la TV hermanos y hermanas con talento, pero sabiendo que para trabajar en la TV y en la Radio es necesario conocer y dominar su abc, para después superarlo con puestas de mayor alcance creativo. Hacer lo contrario es destruir lo realizado.

Yo, por mi parte, seguiré pensando como periodista, que es la profesión más bella y peligrosa que existe, recordando que la universidad te entrega las herramientas para el trabajo, pero ser periodista es una actitud ante la vida y eso se tiene o hay que dedicarse a otra actividad.

Quiero terminar dando las gracias a todos los que de una manera u otra han contribuido a mi formación en el mundo audiovisual, y en especial, a los que han creído y creen en mí, fundamentalmente a mi Marlén, quien siempre ha estado a mi lado en las buenas y en las malas. Ella ha sido mi guionista, mi director asistente, mi productora, y sobre todo, mi querida novia. Gracias, flaca.

Los quiero y abrazo a todos los que en cualquier parte del mundo trabajan en ese bello lugar en el que se funden tiempo y espacio: la televisión.

En cuanto a ustedes, hermanos míos, parafraseando a Oscar Wilde, les digo: “Si no se demoran mucho, los espero toda la vida”.

Daniel Diez Castrillo

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