“Reinaldo Cedeño: El discóbolo de largo aliento de las letras”
En el mundo nuestro de la prensa se acumulan con los años anécdotas increíbles, entrevistas entrañables y recuerdos imposibles de olvidar, eso también nos sucede con personalidades y publicaciones.
Entre las publicaciones ineludiblemente están sus creadores, esos paladines transmutados, bautizadores de frases, cautivadores paradigmáticos, literatos líderes de estilos, románticos de letras e ideas entrelíneas, paridores de una gracia infinita transfigurada en palabras.
Y es ahí cuando aparece entonces la propuesta y nos quedamos repensando, cómo escribir sobre un colega al que se admira, cómo reseñar sus textos cuando se ha anhelado poseer su don. Cómo reseñar a quien es ampliamente reconocido en el ámbito intelectual cubano, por su destacada y prolífica creación en el periodismo cultural y la crónica.
Entonces se siente orgullo y compromiso, porque el colega santiaguero Reinaldo Cedeño Pineda, no es sólo un destacado periodista, poeta, radialista y promotor cultural cubano, sino también un admirado y queridísimo amigo que, además, participa en la edición 34 de la Feria del Libro de La Habana.
Las distancias entre La Habana y Santiago condicionan la no presencialidad de este encuentro, para acercarnos a las motivaciones de sus nuevos libros por ello aquí estamos, gracias a las redes digitales, conversando.
En 1968, nace quien al paso de los años quiso ser y hacer de todo, pero terminó siendo periodista.
- ¿Cómo y cuándo descubriste que el periodismo era tu vocación?
Nací en un hogar lleno de libros. Mi madre era maestra y siempre la vi escribir, no solo planes de clases, sino también poemas. Las letras estaban en mi atmósfera…pero no creas que soñaba ser periodista, no.
- ¿Entonces no pensabas ser periodista?
No tenía esa conciencia. Yo, en verdad no tenía una vocación definida, quería ser discóbolo, corredor de largo aliento, comentarista deportivo, cantante, piloto, poeta y más. Todo junto, todo revuelto. Abocado ya elegir una carrera al final del Pre Universitario, no me decidía; solo sabía que quería algo que no me sujetara a un horario fijo ni a una mesa. Alguien me dijo: chico, no te has fijado en los periodistas, que siempre están de aquí para allá, de una vida en otra. Y sí, me fijé, y enseguida supe que yo quería hacer eso.
Cedeño se graduó como Licenciado en Periodismo en 1991, años más tarde obtuvo una Maestría en Comunicación Social por la Universidad de Oriente en 2004. Transitó por medios impresos como el periódico Venceremos de Guantánamo y el semanario Sierra Maestra.
- Cuando se ha sido tan fértil en la literatura siempre acude la duda ¿Cómo rompes el hielo al sentarte delante de la pantalla en blanco para iniciar un proceso de escritura?
Cada vez que es posible, comienzo a “rumiar” antes el tema del que voy a escribir, a procesarlo mentalmente. No voy a la pantalla en blanco, ya tengo una idea. Y lo primero que se me ocurre es el título y el final. Cuando los tengo, sé que el barco entrará a puerto. Cuando escribo, amo el silencio a mi alrededor y, si estoy en mi cuarto, escribo desnudo, porque en ese momento tengo que estar libre de todo.
- ¿Qué género prefieres?
La crónica. Es el más libre. “Cronicar es salvar” escribí en mi libro Ser periodista, ser Quijote. Me gusta definir, siempre lo intento. Y así se llama una sección que hago en la radio santiaguera. La realidad es el mar, más la crónica es la ola. La crónica es el latido de las cosas. También amo entrevistar, compartir, mostrar una vida. He aprendido de muchas de ellas. Siempre he creído que la historia que tengo en la mano o la persona que tengo al lado, es la más importante del mundo.
- ¿Si no hubieras sido periodista, a cuál otra profesión te hubieras dedicado?
Ninguna duda: hubiera querido ser cantante. Me quedo lelo, rendido, ante aquellos que me gustan.
Tal vez indirectamente esta inclinación al canto funcionó como incentivo para el acercamiento a la Radio. Ha trabajado activamente en la emisora Radio Siboney en Santiago de Cuba.
- ¿Tus inicios en la Radio?
Siempre amé la radio como oyente, de niño me iba para la escuela, sonando todavía en mis oídos todas aquellas historias de Alegrías de Sobremesa; pero jamás pensé hacer la radio, estar delante de un micrófono, transmitir en vivo desde algún lugar, contar. Nunca. Tras iniciarme en la prensa escrita, el destino me empujó a la radio, a principios del año 2000 y él sabe lo que hace.
- ¿Y tuviste un espacio o una emisora asignada o pudiste escoger?
Tuve la oportunidad de escoger el sitio, Radio Siboney, emisora cultural de Santiago de Cuba. Durante un lustro tuve que escribir, dirigir y hacer todos los trabajos periodísticos de un noticiero semanal (Entrearte), todo en solitario, algo tal vez único en la radio cubana. Había fundado aquel espacio junto a la inolvidable Lucía Dalis Mustelier. También debo mucho a la revista vespertina “Música y algo más” y a la dirección de Zulima Nicolau. Tomé esos espacios como un taller de aprendizaje, y desde allí se me fueron abriendo de forma eventual o permanente otras casas radiales de Santiago de Cuba, de La Habana y de otros sitios del país.
- ¿Eres muy prolífero escribiendo, crees que es como un vicio inevitable en ti?
Sí, es justo eso. Escribo porque no lo puedo evitar. A veces me tuerce, pero siempre me salva, y es lo único que me ha sido fiel siempre.
La obra Literaria de Reinaldo Cedeño comprende la publicación de múltiples libros de crónica, investigación y poesía. “El hueso en el papel” (2011), “A capa y espada, la aventura de la pantalla” (2011), “Poemas del lente” (Premio Hermanos Loynaz (2013), “La noche más larga. Memorias del huracán Sandy” (2014), “Ser periodista, ser Quijote” (2019) resaltan entre sus títulos más sustanciales.
Las vivencias en su nueva pasión, la Radio provocan que en la edición de este año 2026 Cedeño proponga dos nuevos títulos desde la Editorial En Vivo de la Televisión cubana “Radiaciones. El mundo de la Radio” y “Así suena la vida. Historias contadas con sonidos”
- Y por supuesto tu dedicación a la Radio ha sido el motivo e inspiración de estas nuevas entregas.
El motivo es el agradecimiento. Este libro es un tributo a los que hacen radio. La radio me cobijó en momentos difíciles, me abrió sus brazos, me mostró lo que siempre sospeché, que en su sencillez está su grandeza.
Un día me encontré con Salomé Campanioni, editora general web de la Radio Cubana y me enamoró para escribir relatos, vivencias, comentarios sobre la radio y su gente. Manos a la obra y de allí surgió “Radiaciones”, la sección del Portal de la Radio, una oportunidad única para homenajear a gente hermosa del medio, para hacer un poco de memoria, para entrevistar a personalidades. Todo desde la Cuba profunda. Y, a todo riesgo, hicimos una selección para este libro.
- ¿Y por qué dices “riesgo”?
Digo riesgo, porque escribir un libro siempre lo es, y porque varios de estos acercamientos se acompañaban inicialmente de material de audio que falta en el libro y, consecuentemente, hubo que adaptar la redacción. Ese libro-mosaico es un sueño cumplido. Y tiene la acotación de “El mundo de la radio”, porque allí están reflejadas, tanto gente que trabaja en el medio, como gente con la que dialogué en el medio. Quiero que sea un homenaje a la inolvidable Salomé Campanioni, que es además la prologuista.
- Y tu otra propuesta “Así suena la vida”
Así suena la vida: historias contadas con sonidos es otra cosa. Es un libro coral y un libro sonoro. Tiene códigos QR que permiten escuchar los programas radiales de los cuales se habla. Es una recopilación de artistas y de voces autorizadas sobre ese género mayor que es el documental sonoro.
El libro está coordinado por el grupo creativo Piel Adentro (Juan Carlos Roque, Katiuska Ramos, Georkys Cedeño, Lisandra Pérez y este servidor), un colectivo que generó un programa homónimo en la emisora Radio Mambí de Santiago de Cuba, y que gracias a la Internet, logró una audiencia internacional. A su vez, el programa fue resultado de un taller espectacular que impartió un radialista estrella, un amigo al que respeto mucho, Juan Carlos Roque García, y todo se quehacer devino en un foro. Taller-programa-foro-. libro, una cadena. Este libro es resultado de todo eso y apareció publicado inicialmente en los Países Bajos (Roque Libros, 2020), con una edición a dos manos, entre Roque y yo. Esta es una nueva edición, hermosa, que se basa en aquella. Mucho lo agradecemos a la editorial En Vivo y especialmente a su directora Norma Gálvez.
- ¿Qué valor tienen para ti las Ferias del Libro y que libros tuyos entre sus propuestas? ¿En cuántas has podido participar?
El libro es siempre lo principal, que quede bien, que sea bien acogido.
Las Ferias se supone que son plataformas, vitrinas para libros y autores, también para editores, diseñadores, casas editoriales… Eso sí, a veces la promoción se centra en un grupo de libros de un tipo y otros parecen quedarse; pero de todas formas se viven momentos muy hermosos. Lo puedo decir de muy cerca porque he participado ya en muchas en varias partes del país, incluso más allá.
- Me dices que prefieres las presentaciones más personalizadas, fuera de los eventos.
Yo particularmente, prefiero presentaciones sin ferias, donde uno pueda intercambiar con el presumible lector sin apremios. El diseño de muchas ferias, la presentación de un libro tras otro, suele conspirar contra eso. Ahora, que exista una editorial como En Vivo para temas que giran sobre los medios, para rescatar su memoria y marcar su paso, es un lujo, una oportunidad, y por supuesto estoy agradecidísimo.
¿Tienes un estilo muy peculiar al redactar que evidencia como eres, cómo te gustaría ser recordado profesionalmente?
Aunque suelo ser bastante sincero; como tantos, he hecho lo que he podido, no siempre lo que he querido. Claro, yo empujo para que coincidan “quereres” y “poderes”. En los últimos años he hecho un periodismo desde la evocación, desde la reflexión, y no desde la cobertura inmediata, con la suerte de tener varias columnas a mi disposición en publicaciones como La Jiribilla y Juventud Rebelde. No soy del “palo periodístico”, no he visitado muchos salones VIP, ni nunca me ha interesado. ¿Ser recordado? Eso es tan difícil de visualizar para mí. Solo te digo que me he detenido donde otros pasan, y tal vez, eso me ha permitido apreciar otros detalles de las cosas.
Esos detalles que sabe muy bien apreciar Cedeño, como excelente periodista, poeta y promotor cultural que es, le han valido numerosos reconocimientos, por su capacidad de observación y habilidad para traducir en palabras los sucesos y relaciones personales con el entorno y otros lares.
Por ello en 1998 y luego en 2001 ganó el prestigioso Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, más tarde en 2011 el Premio Hermanas Loynaz y a lo largo de su trayectoria la Distinción por la Cultura Nacional, también el Premio Periódico Patria, la Placa José María Heredia y el Reconocimiento al Mérito Periodístico.
Ha sido redactor jefe de la sección cultural del periódico Sierra Maestra y director de ediciones Caserón. Es miembro activo de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) como vicepresidente del Comité Provincial en Santiago de Cuba.
El inquieto de las letras, el vivaracho contador de inconvenientes y contrariedades, el poeta en prosa de las entrevistas privilegiadas, el feliz abrazador de las palabras oportunas, va remontando su cima con todos sus atavíos, plantando bandera en los lectores a su paso, conquistándose a sí mismo y a quienes prefieren deleitar sus tiempos al compás de sus palabras.