30 de septiembre de 2026

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Editorial envivo del ICS

Josefa Bracero: parece que fue ayer

En estas líneas se recupera el diálogo sostenido en el programa "Más que Dos" con la escritora Josefa Bracero, a propósito de la 34 edición de la Feria del Libro de La Habana 2026.
Parece que fue ayer

“Se me ocurre decir, para comenzar mis evocaciones más vívidas. Érase una vez aquellas voces que no se sabe de dónde llegan pero que se sienten muy cerca…” así dice Josefa en su texto “Parece que fue ayer. Navegando por el río de la vida” que se presenta en la edición 34 de la Feria del Libro de La Habana.

Mujer de carácter fuerte y sólida voz, fiel defensora y amante de la radio, vicepresidenta del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y Premio Nacional de Radio, esa es Josefa Bracero. De ella se ha dicho que es una profesional todo terreno, notable locutora, graduada de primer expediente en la Universidad de Oriente como periodista, escritora e historiadora; y a ella le debemos notables obras dedicadas al devenir de los medios de comunicación en los que Cuba tiene mucho para legar.

Además, la Distinción por la Cultura Nacional y la condición de Artista de Mérito avalan su trayectoria como comunicadora y artífice de la radio. Por ello, su encomiable desempeño fue resaltado desde el programa “Más que Dos”, en el Canal Educativo, un espacio creado con el fin de irradiar en 27 minutos la trayectoria desde, para y por los protagonistas de la cultura cubana.

El programa, dirigido por Nelson Santana y conducido por esta reportera, se recupera ahora a modo de síntesis, como constancia para la Editorial En Vivo, a propósito de la 34 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2026, donde, además, la autora exhibirá sus escritos sobre radio y televisión.

AO- Bienvenida a nuestro espacio, es un honor recibirla en nuestro programa.

JB- El honor es mío.

AO- Hagamos un poco de historia, si hablamos de tinajones, ¿qué recuerdos vienen a su memoria?

JB- Camagüey, que tiene en su portada de recibimiento tanto en el Este como en el Oeste un gran tinajón con la frase “Te quiere Camagüey”.

Al conversar acerca del origen de su inclinación por la radio recuerda que todo empezó desde su infancia, oriunda de la zona patrimonial de esa provincia que evoca, Patrimonio de la Humanidad de Camagüey.

JB- Mi crianza fue en una finquita que tenía mi abuelo prácticamente en el traspatio de la ciudad de Camagüey. Allí no podía faltar el radio y algo que le decían “la pila” que era una batería enorme que mi abuelo no dejaba que se venciera. Esa era una época de amas de casa, algo fundamentalmente de las mujeres que seguían la novela del aire. Yo recuerdo la de María Valero porque la gente se echaba a llorar y era lo que más se seguía y escuchaba en el campo.

En esa época aún no existía la televisión y los oyentes solían recrear los rostros e imágenes de las novelas. Así transcurrió la infancia de Josefa.

JB- Y por ahí empecé a conocer a tantas personas que jamás pensé que las iba a conocer personalmente. Uno se enamoraba de las voces de los galanes. Después llegó la televisión, en el año 1952, y entonces vino la decepción porque decían: «este yo lo vi rubio con los ojos verdes» y entonces era una persona ya mayor (risas), pero eran voces increíbles.

AO- Y entonces la televisión lo cambió todo.

JB- Finalmente los seguí amando por la televisión, pero nunca imaginé que iba a conocerlos a todos. Y bueno, allí fue el primer bichito.

AO- Pero hubo una etapa de alejamiento, Josefa.

JB- Yo me alejé porque la vida me llevó. Yo trabajaba en un bufete desde los 14 años, estaba estudiando para procuradora y en eso triunfó la Revolución. Yo soy fundadora de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y después fui para el Banco Nacional donde me pasé a una actividad de crédito de los campesinos para el banco. Allí me dieron el alto cargo de dirigir los créditos que se daban a las empresas del Instituto Nacional de Recursos Agrícolas, o sea, al sector estatal y campesino. Y allí estuve.

AO- Pero, ¿en qué momento aparece la locución entonces?

JB- Una vez que salió una convocatoria para locutores en Radio Cadena Agramonte, me presenté y, para mi asombro (porque fueron 40 personas y había solo dos plazas), yo fui una de las plazas.

Me cuenta Josefa que, cuando entró en Radio Cadena Agramonte, tenía unos 25 o 26 años. Desde ese momento, se produjo su entrada  al medio radial donde estuvo durante 16 años.

JB- Fui la primera mujer en Radio Cadena Agramonte y estuve rodeada muchos locutores, casi todos de primer nivel. Cuando llegó la primera evaluación en la que estaban Antonio Pera, Ángel Hernández y Manolo Ortega, ellos me dijeron: “Mira, llevas seis meses aquí, solamente te vamos a dar el B y en la próxima te damos el A porque realmente el examen que has hecho es para A, pero llevas seis meses nada más”. Yo leía bastante bien y parece que les gustó la voz.

AO- ¿Y qué pasó con la actuación y Alejandro Lugo?

JB- Alejandro Lugo, que estaba dando clases al grupo dramático, quería que yo fuera actriz. Primeramente, yo fui a sus clases donde él hacía una primera prueba después de todas las clases y ejercicios que hacíamos todos los días. Recuerda entonces que los compañeros pedían seguir al otro día, mientras él decía: “No, no, ustedes quieren ser locutores o lectores de tabaquería entonces hay que aprenderse el libreto y venir a interpretarlo”. Y eso se me quedó para toda la vida, de verdad que es difícil interpretar un personaje.

AO- ¿Y así fue avanzando hasta llegar a narrar novelas?

JB- Bueno, así fui escalando y llegué a ser la primera mujer narradora de novelas en Cuba. ¿Y tú sabes cómo me enteré?. Hace poco, cuando hice la investigación para hacer el libro mujeres locutoras en Cuba.

AO- ¿Es que eso era una especialidad solo para locutores masculinos?

JB- La mujer empieza a escalar peldaños al triunfo de la Revolución. Por eso, de ser locutoras para anunciar productos de belleza pasamos a presentar programas poco a poco.

AO- ¿Y qué novela fue la que narró en aquel momento?

JB- “La mujer fantasma” dirigida por José Manuel Villabella, aunque después hubo otro director que me dio espacio.

AO- ¿Y cómo recuerda esa experiencia?

JB- Muy linda. Además, tuve que seguir narrando novelas porque como era locutora de altos públicos a veces chocaban los tiempos.

AO- ¿Y le gustaba narrar novelas?

JB- Sí, sí, fue una experiencia bonita.

AO- ¿Y el tránsito al noticiero, cómo fue?

JB- Llegar al noticiero, en vivo, que eran hojitas por debajo y a veces leer del periódico, no era fácil y más con aquella gente que yo tenía enfrente para el noticiero. Entonces, hice el noticiero en la radio, 16 años, antes de venir para acá.

AO- ¿Y cómo llega a La Habana Josefa?

JB- Bueno la llegada a La Habana fue un accidente (risas) pero antes, en medio de eso, estudio periodismo y me hice periodista porque yo no tenía títulos académicos. Pero me hice bachiller y luego estudié procuraduría, aunque no me llegué a graduar. Entonces, estudié periodismo en la Universidad de Oriente y fui primer expediente.

AO- ¿Y así hasta que llegó a ocupar la dirección provincial de Radio?

JB- Fui directora provincial de radio sin dejar de hacer mis programas como locutora. Además como yo iba a mis trabajos como locutora, hacía mis trabajos periodísticos. Todo esto todavía sin llegar a La Habana.

AO- Pero hubo una propuesta para Radio Rebelde tengo entendido.

JB- El presidente Nivaldo, en una ocasión me llamó para dirigir Radio Rebelde, cuando Rebelde empezó, y yo le dije que de Camagüey no me iba. Yo era una agramontina porque nosotros tenemos tres patronímicos: principeños, agramontinos y camagüeyanos, la única provincia en el país que es así. Y yo jamás pensé venir para La Habana.

AO- ¿Y qué sucedió luego de llegar a La Habana?

JB- Cuando yo me senté aquí, después de 16 años de ser locutora y periodista yo dije: ¿yo podré dirigir todo esto? Porque realmente la radio de una provincia a otra no es igual.

AO- ¿En aquella época cuántas emisoras existían?

JB- Cuando yo entro en funciones, en aquel momento, existían 60 y pico de emisoras y luego se crearon 29 más, en pleno Período Especial.

Nos cuenta de su estancia en La Habana donde alternaba como locutora compartiendo micrófono con Gladis Goizueta. Igualmente,fue parte de las transmisiones con el caso del niño Elián González y, durante el ataque a Nicaragua en Radio Rebelde, participó transmitiendo las 24 horas. Además, estuvo en series documentales radiales, siendo vicepresidenta de la radio, los cuales ganaron tres premios internacionales: el de Pinelli y el dedicado a Esther Borja doblemente premiado a nivel internacional. En Cuba, el de Xiomara Fernández, premiado por la Unión de Periodistas de Cuba.

AO- ¿Y en la televisión?

JB- También en televisión, que yo recuerde, hice cinco trabajos dedicados a la Avellaneda. Dos de ellos se filmaron con el Ballet de Camagüey. Fui invitada por la Asociación María Lafite de Andalucía, en España, al bicentenario de la Avellaneda y la actriz que utilizamos para la voz  en off fue Aurorita Pita. Era increíble como actriz y como persona.

AO- Josefa estuvo casi 20 años al frente de la vicepresidencia de la radio…

JB- 19 años y 7 meses. Me habían operado por segunda vez a corazón abierto y ya el diagnóstico médico me indicaba descanso de mis funciones. Después de la primera operación estuve 11 años dirigiendo en el ICRT. Me hicieron tres baipases a corazón detenido y en la segunda 3 o 4 baipás ya de pronóstico reservado.

AO- Muchas responsabilidades desde muy joven en funciones importantes…

JB- Yo trabajaba desde los 14 años en puestos importantes porque en la notaría estaba de jefa de oficina. Yo hacía trabajos que nadie quería y fui aprendiendo. Por eso empecé a estudiar procuraduría.

AO- Pero la vida de Josefa fue prolífera en la radio y desde ahí destacan nombres insoslayables: Germán Pinelli, Antonio Vázquez Gallo, Roberto Garriga, Amaury Pérez, José Manuel Carballido Rey, Enrique Núñez Rodríguez, Rosita Fornés, ¿qué le dicen esos nombres?

JB- Esos son apenas una representación, son decenas de nombres, a todos me acerqué y todos me ayudaron mucho. Yo digo que cuando yo llegué a La Habana, vi la radio y, desde aquí, el país, yo dije: «¿podré dirigir esto?». Entonces me acerqué a todas esas figuras que habían empezado en radio porque Garriga y Vázquez Gallo venían de Unión Radio y Núñez Rodríguez llevaba 50 años y empezó por la COCO. Y Oscar Luís López era una lumbrera en la radio.

Con estas personalidades Josefa se introdujo en la historia de la radio, sus mecanismos, funcionamiento, desde sus profundidades.

JB- Cuando vas a dirigir algo tienes que saber de dónde viene porque se corre el riesgo de no saber para dónde vas.

AO- Era la época analógica…

JB- Era la época analógica, la época de la línea telefónica con ruido y después vino el Período Especial. Sin embargo, no se dejó de hacer ningún trabajo, no dejó de salir un programa al aire. En la radio crecimos en actividades porque la televisión dejó de hacer programas y empezó a ofrecer el noticiero de la una porque la TV dejó de hacerlo. Se fundieron prácticamente ambos medios a modo de paliar el problema de ese momento.

AO- Josefa cuando usted dice que durante el Período Especial surgieron 29 emisoras más, ¿de qué tipo fueron?

JB- Fueron municipales porque las provinciales estaban ya cubiertas. Con excepción de una que fue nacional que es Habana Radio. Esta era la joya de Eusebio Leal y sigue siendo una joya que se recuerda mucho a lo que fue la 1010. Esta es una emisora extremadamente culta, con un nivel de convocatoria de grandes intelectuales que van y que escriben allí. Y en Santiago de Cuba se hizo en los nueve municipios porque, lógicamente, fue de acuerdo al desarrollo económico y poblacional. Hay una emisora que se hizo en una zona de silencio, incluso para la emisora provincial, entonces se hacía la municipal y luego se encadenaba con la provincial cuando salía del aire, como la que se hizo en Las Coloradas. Y después que concluí se hicieron más emisoras.

AO- Existe otra inquietud en su quehacer que es la escritura.

JB- Fue en mi último año de trabajo. Yo hablé con Germán Pinelli y le dije: Germán, escogí unos 150 nombres, si yo lograra entrevistar a todas esas figuras, no solamente de los que están hoy en la TV y la radio, sino de gente que empezó en la radio como Rosita Fornés  o como Luis Carbonell». Y él me dijo: “si tú logras esas entrevistas vas a tener la historia de la radio y la tv contada por sus protagonistas”. Palabra sagrada de Pinelli. Yo hice el primer libro y fue algo que jamás pensé. Nunca pensé que sería escritora de libros porque yo escribía programas, pero libros, jamás.

AO- Y surgió el primer libro…

JB- “Rostros que se escuchan” y el título se lo puso Alberto Luberta porque me decía Iris Dávila: “ponle un título que identifique el contenido». Entonces me dijo Luberta: «pero eso es fácil, la radio es un taller para fabricar imágenes»;  y yo dije: «imágenes no, rostros». De ahí salió el título y se hicieron tres libros, con unas 160 personas, algunos fallecidos, a manera de crónica.

Ese libro lo empecé siendo vicepresidenta, aprovechaba los festivales para entrevistar o iba a las casas de algunos. Y cuando me operé por mi casa desfilaron unos cuantos: Mario Limonta, Aurorita Basnuevo, Ángel Toraño, Carlos Paulín. Me acuerdo que Paulín me regaló el Álbum de Oro de “El derecho de nacer”, donde están todos los artistas que hicieron esta novela. Entonces se cumplió lo que Pinelli me dijo.

AO- ¿Y cuándo empezó a escribir los demás libros, cómo fue?

JB- Cuando yo empecé a hacer los demás libros, mis libros anteriores se convirtieron en las bibliografías de mis otros libros. De ahí salieron 12 libros que tengo en estos momentos, que en 20 años ya es algo.

AO- Incluidos también de televisión…

JB- De la televisión he escrito tres libros, uno literario de unas 500 páginas sin fotos. Este va desde que surge la TV en el mundo y en Cuba, cómo fue por canales y después la programación. Está muy completo ese libro y, aunque yo siempre digo que no es la historia de la TV, se acerca porque no hay nada escrito sobre el tema. Se reeditó y voló, ya no existe. Luego por el 60 aniversario quise hacer uno que pensé que no aceptaría ninguna editorial porque la historia era contada con fotografías, pero Norma Gálvez, directora de la Editorial En Vivo, se encantó con el proyecto y dijo esto hay que hacerlo. Por eso, se hizo en papel semi fotográfico y salieron dos álbumes que no es la historia de la TV, como dije en la presentación, pero es un reflejo de todo lo que ha pasado en la TV a través de 60 años. Desde la reunión de Pumarejo con la gente de la RCA Víctor para comprar los equipos hasta nuestros días.

AO- ¿Y cuánto tiempo le llevaron esos dos libros?

JB- Esos dos libros me llevaron unos 10 años.

AO- Josefa, algunos al concluir su etapa laboral activa dicen, me jubilé. ¿Qué dice usted?

JB- Yo sigo trabajando, ahora terminé dos libros de la radio por el centenario: uno de 30 familias radiales que han hecho época y el otro es de los fundadores, forjadores, pilares y precursores de la radio. Todo aquel que ha aportado algo. Empezando por Carpentier que se desconoce ese dato.

AO- ¿Y cómo inserta la entrevista en el contenido del libro?

JB- Porque antes de entrevistar me estudio la vida de esa persona. Digamos, cuando yo fui a entrevistar a Raquel Revuelta a su casa, me tomé como 10 cafés y llevé el guion de lo que ella ha hecho. Eso lo aprendí de la vida porque las primeras entrevistas no fueron así. Entonces yo le daba el pie para el recordatorio y ella entonces se acordaba. Esa entrevista quedó fabulosa porque la vida de Raquel es fabulosa.

AO- Porque lo esencial de una entrevista es estar bien preparado

JB- Y además, aunque sepas la respuesta, hacer la pregunta para escucharla del entrevistado porque puede agregarle algo y eso tiene otro valor. Ya no es la idea mía es él quien lo está diciendo o me puede rectificar la pregunta, tiene su técnica. Y la vida me la ha dado, no tengo nada escrito sobre eso, ha sido la vida. Y en cada libro trato de hacerlo mejor.

Ya en los minutos finales de nuestra entrevista era oportuno el criterio de Josefa referido a los reconocimientos y galardones recibidos.

JB- Yo cada vez que he recibido un galardón siempre digo que no es solamente mío sino de todo el que me ayudó; de quienes estuvieron a mi lado, fundamentalmente, los más cercanos. Entre ellos, los especialistas, quienes se han entregado con amor a las ideas.

AO- Y es una experiencia acumulada gracias a los tantos años dedicados a la radio que ya cumple 100 años. Por cierto, ¿cuánto les tocan?

JB- Físicamente, 36 años.

AO- Si usted tuviera que decir algo para la memoria de Josefa en la posteridad ¿qué diría?

JB- No, yo nunca pienso en la posteridad, pero sí quería aprovechar esta oportunidad para decir que estoy viva gracias a la salud pública cubana.

AO- Digamos profesionalmente, ¿cómo le gustaría ser recordada?

JB- Simplemente una sencilla amante de estos medios que adoro y que son para mí, insustituibles. Hubo dos preguntas que no me hiciste. ¿Qué es la radio para ti? Y yo te diría, para mí es el rostro hermoso de la palabra eterna; y la otra es, ¿qué te llevas después de jubilada? Y yo te diría, sin temor a equivocarme, me llevo el cariño de todos esos rostros que yo empecé a amar a través de la radio que después conocí y que fueron la gran mayoría mis amigos. Me llevo eso, empezando por esa gran amiga que fue Rosita Fornés.

Josefa Bracero quien fue, además, directora de la Radio nacional, Orden Ana Betancourt, Premio Actuar por la obra de la vida, Artista de Mérito de la Radio y la TV e Hija Ilustre de la provincia de Camagüey, se presenta en esta ocasión con dos nuevos títulos “Parece que fue ayer. Navegando por el río de la vida” y “Desde la cuna del Bayardo. Radio Cadena Agramonte”, este último escrito a dos manos con César Arredondo para la edición 34 de la Feria del Libro 2026.

Ambos textos se adicionan a su ya establecida lista de más de 10 títulos, entre los que se encuentran “Rostros que se escuchan”, “La radio cubana. El derecho de nacer”, “Iconografía TV, programas, rostros, recuerdos” y “Pantalla de sueños”. Estos nuevos títulos continúan esta especie de saga autoral donde cuenta la historia de la radio y la televisión a través de sus propias experiencias y de sus relaciones con las grandes personalidades que le han acompañado en su recorrido durante el devenir en los medios.

Incluye su gran deuda profesional y afectiva con Radio Cadena Agramonte, la emisora que la vio nacer y crecer desde la profesión a la que dedicó toda su vida y ahora nos devuelve en letra impresa para la memoria histórica de la cultura cubana. Valga entonces para la generación de los tiempos digitales, la constancia escrita de quien vivió para contar estas historias y asumió el valioso testimonio de sus coterráneos para la permanencia, como ella dijera, del “rostro hermoso de la palabra eterna”: la radio.

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