mié. Sep 23rd, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Qué pasó con “el cuento”?

Es necesario repensar los espacios en la televisión cubana para que incluyan propuestas de más calidad y diversidad

La dirección de la televisión cubana se esfuerza por diversificar las propuestas y hacer espacio para las necesidades informativas mientras el aislamiento social reforma la dinámica de la vida como la conocíamos. Entre los dramatizados vuelven a reponerse espacios como la telenovela Bajo el mismo sol y el humorístico Punto G, y se logra mantener un equilibrio de géneros y gustos para incentivar a los distintos segmentos poblacionales a quedarse en casa, entre otras cosas, mirando el televisor.

En estos días no he dejado de preguntarme por qué, dentro de estas propuestas no hay (y si está, es insignificante y poco promocionado) un espacio para el cuento. Hace ya años que no veo el excelente espacio televisivo que otrora adaptara con bastante éxito desde clásicos del género como El corazón delator, de Edgar Allan Poe, o Un día perfecto para el pez plátano, de Jerome D. Salinger; hasta cuentos cubanos contemporáneos como Corazón partido bajo otra circunstancia, de Alberto Guerra, o Diles que no me maten, de Lorenzo Lunar.

Más allá de la existencia de una producción literaria respetable dentro de los cuentistas cubanos, más allá de limitaciones de presupuesto que a veces restringen producciones interesantes, hay que pensar en ese nicho poblacional que existe y se “pierde”, por decirlo de algún modo, en la narrativa de series foráneas como la interesantísima Black Mirror, o House of Cards, para mencionar dos que están ahora transmitiéndose.

El cuento, el espacio televisivo al que he hecho referencia, no solo servía para satisfacer las demandas de ese tipo de público, sino también para introducir, sobre todo a los jóvenes, en el quehacer de algunos de los escritores más representativos de la cultura universal y cubana, y para que a nadie le resulte extraño, en un futuro quizás más cercano de lo que quisiéramos, el nombre, por ejemplo, de Onelio Jorge Cardoso, nuestro Cuentero mayor. Mientras escribo este artículo es 11 de mayo de 2020, y hace 106 años que Onelio nació en Calabazar de Sagua, Las Villas, y este hecho ha sido efímeramente mencionado en el programa Al Mediodía.

Se ha publicado en el boletín ComunicarTV que para el próximo verano la televisión retoma el gustado espacio Teatro en TV, bajo la dirección de Elena Palacios, y esto es algo que alienta, pero sigue siendo insuficiente, teniendo en cuenta que, si bien hablamos de una propuesta de calidad del tipo de las antes mencionadas, el lenguaje teatral y el del cuento de ficción son diferentes, y el espacio, según indica la nota, está concebido solo para la época estival.

Hablamos de promover la creación de nuevos cuentos para la pantalla pequeña, pero mientras se pueden reponer las muy buenas adaptaciones que ya se han hecho. Reponerlas y promocionarlas, que no basta con el hecho de mencionarlo en Teleavances, sino que también pueden generar espacios donde se hable de estas obras.

Cuidar el patrimonio cultural de la nación es algo que la Televisión Cubana se debe plantear desde otros puntos de vista también, no todo puede convertirse en lenguaje de telenovela y serie juvenil. Los públicos están, pero también pueden crearse. Aquí una idea para que Cubavisión (y los medios en general) realmente vaya por todos.

Una de las emisiones de Teatro en TV este verano llevará a la pequeña pantalla el teleteatro Jerry viene del zoo, un unipersonal con la actuación Yoelvis Lobaina.
El actor Yoelvis Lobaina grabando el espacio Teatro en TV.
La televisión cubana transmitirá durante la venidera temporada estival el espacio Teatro en TV, bajo la dirección de Elena Palacios.

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