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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Alejo Carpentier fue un hombre de la radio

El célebre escritor cubano incursionó en este medio en Francia y luego en Cuba

Alejo Carpentier, el gran novelista, escritor de El siglo de las luces, La consagración de la primavera, Ecué-Yamba-O, El recurso del método, La música en cuba, y muchas más obras, también escribió para la radio.

En 1939 viene de París con experiencias en los dominios de la radio, lo había contratado, en La Ciudad Luz, un tal Deharme, pionero de las artes radiofónicas. Lo situaron en el Poste Parisién, la estación de radio más importante de la época. Le llegaron a pagar tres mil francos, en una etapa en que el escritor estaba a punto de morir de hambre.

“Escribí algunos programas: El ruiseñor, de Andersen, redactado en francés y varios cuentos de Las mil y una noches, incluyendo Ali Babá y los cuarenta ladrones. Y llegué a trabajar con Maurice Chevalier, la Mistinguett y otras grandes estrellas”, contó Carpentier.

Tenía solo 35 años en su etapa más vibrante de escritor. Se encontró con que en la emisora CMQ se trabajaba empíricamente, “al tacto”. El escritor pensó que lo iban a recibir como un príncipe de la radio, pero se encontró con una oposición terrible. La radio estaba sometida a la publicidad capitalista. Pasados los años, reveló en 1974, a la periodista Mirta Muñiz, de Revolución y Cultura, sobre las trabas de Artalejo y Pumarejo:
“Presentaba proyectos tras proyectos y todos me lo tumbaban invariablemente; hasta que fui sacado de la penuria a través de un hombre muy inteligente y talentoso: Marcelo Agudo. Comencé haciendo Los dramas de la guerra. Un boom dentro de la radio. Los domingos por la noche andaba por las calles y todos los aparatos estaban sincronizados con ese espacio escrito por mí. Recuerdo también haber hecho biografías como la de Lord Bayron, un a de Mazeppa y una vida entera de Víctor Hugo, con el actor Guillermo de Mancha”.

Carpentier trabajó con Enriqueta Sierra, realizó un programa en CMQ sobre los levantamientos en Munich, con música de Tristán e Isolda. En resumen, Alejo musicalizaba y ensayaba sus propios programas. Realizaba un programa de una hora todos los domingos por la mañana y por la noche en CMQ. “Creo que batí el record de escribir en máquina, la radio es agotadora para los escritores”, apuntó.

Otras obras trabajadas por Carpentier fueron: La princesa Malena, de Maeterlinck, y Canto al mundo, de Walt Whitman, con los actores Jean Louis Barrault y Antonin Artaud.

El autor aseguró a Mirta Muñiz que “la radio y la televisión son medios de comunicación de este siglo XX. Creo que se pueden hacer grandes cosas para la radio y la televisión futura”.

 

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