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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Cara o cruz?

El teleplay Delantero, dirigido por Irán Hernández, fue estrenado en la revista para jóvenes Una calle mil caminos

La revista Una calle mil caminos nos ha acostumbrado a seguir sus estrenos cada verano. La manera de abordar temáticas que resultan de mucho interés para los jóvenes, con la asistencia de especialistas y miembros del equipo de realización, complementan la propuesta audiovisual que constituye el plato fuerte de la revista sabatina.

La historia de Freddy, un adolescente que se enfrenta a sus propios designios, mientras intenta definirse, encontrarse y liberar la rabia que lo domina, es el punto de partida de la historia que cuenta Delantero, dirigido por Irán Hernández.

En la entrevista previa al estreno del teleplay, Hernández comentó que llegó a la historia gracias a la solicitud de televidentes que pedían abordar el tema de la homosexualidad masculina en la etapa de la adolescencia.

Los cambios de todo tipo que tienen lugar en la adolescencia, el reconocimiento del individuo de su propia identidad, las relaciones que establece con sus contemporáneos y la relevancia de estos y otros aspectos para su vida futura hacen que el tema requiera un tratamiento acertado en el manejo narrativo, la construcción de los personajes y la evasión a ciertos estereotipos que en ocasiones se entronan como discurso preponderante.

La sexualidad, así sin etiquetas, es un proceso complejo que moviliza al individuo hacia el encuentro de su propia zona de placer y disfrute. Cuando en la búsqueda de esa identidad sexual median otros procesos, todo se hace más complicado. Las maneras de cada persona para llegar a ese estado ideal de consonancia entre lo que es, lo que desea ser, lo que proyecta y la imagen que los demás tienen, es muy sinuosa, para algunos inalcanzable.

Delantero plantea el conflicto desde la negación, el miedo a ser “descubierto” por padres y amigos, la duda interna y el consiguiente reconocimiento de su identidad. Considero que el manejo de cada una de estas situaciones fue balanceado y expresivo, desde su concepción narrativa evitó marcar escenas extensas y tratamientos manidos.

Seguir los pasos de quien tuvo que huir de la familia y los “qué dirán” del pueblo (personaje en la piel de Yuliet Cruz) se convierte en su única salida, y ese viaje a la capital será también propicio para el reencuentro con quien ha intentado seducirlo, con una familia que acoge a los “amigos” de su hijo con la naturalidad del mundo; mientras insisten en estrechar los vínculos. Al tiempo que encuentra su lugar entre aquellos que lo han recibido y apoyan su habilidad para el futbol más allá de otros cuestionamientos.

A pesar de los enfrentamientos con sus rivales en los torneos de barrio, Freddy sale ileso en ese proceso de búsqueda de sí mismo. Después de la mentira que genera el conflicto, no tiene más remedio que mantener oculta la historia que podría delatarlo frente a su padre (interpretado por ese grande que es Jorge Martínez). Hasta que un incidente pone de relieve sus miedos y tiene que revelar su verdad, tiene que ser coherente con sus deseos y mostrarse sincero: confesar su libro preferido.

En sentido general, Delantero expone una realidad muchas veces vista y pocas veces visibilizada. Muestra el respeto entre semejantes y no la repetida aceptación. Insiste en generar un discurso que rompa con asentados mitos que sitúan en un mismo nivel la homosexualidad con la debilidad masculina.

 

 

 

 

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