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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Caracol 2018: diálogo entre cubanos con el corazón abierto

El programa teórico propició debatir problemas relacionados con los medios audiovisuales en Cuba
Caracol 2018

Caracol 2018

Durante 40 años, el Concurso Caracol –organizado por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)– ha acompañado muchos procesos culturales por los que ha atravesado la Revolución Cubana.

Nombres como los del maestro Jesús Cabrera, Premio Nacional de Televisión; el director de arte Luis Lacosta –fundador de la Asociación–, el doctor Avelino Couceiro, las periodistas Paquita Armas y Soledad Cruz, han contribuido a promover el intercambio y la participación colectivas.

En ese sentido, muchos de los grandes artistas y escritores de la Isla han sentido orgullo de contar con un evento ecuménico, diverso pero inclusivo donde se puede debatir con franqueza y honestidad sobre algunas problemáticas relacionadas con la creación artística y las políticas públicas de comunicación en los medios audiovisuales de la Mayor de las Antillas.

Sin embargo, el Caracol de hoy no es el mismo de antes. Como todo proceso dialéctico ha cambiado y los realizadores deben estar a tono con los nuevos tiempos signados por una fuerte presencia de las redes sociales, las tecnologías de la información y las comunicaciones y por la irrupción del llamado “paquete de la semana” en el consumo audiovisual de la población.

Al respecto declaró el Premio Nacional de Televisión, José Ramón Artigas:
“Nosotros estamos en otras circunstancias del país, donde hay cambios muy trascendentales y la cultura es parte de ellos. Hubo momentos en que el Caracol era el único espacio donde se debatían, a camisa quitada, los problemas de la radio, la televisión y el mundo audiovisual.

“La función del Caracol, como interlocutor, a veces ha estado en primer plano, otras no tanto, pero sigue siendo el único corcurso del país que reúne a los tres medios. Muchos seguimos creyendo en él pero para dialogar hacen falta dos corazones abiertos y así tendremos mejores medios de comunicación. Debe ser un diálogo entre personas que tengan a Cuba en el corazón”.

En opinión de esta redactora el evento debe contar con una mayor asistencia de escritores y artistas al Programa Teórico, así como con una mayor visibilidad en los medios de prensa y en productos comunicativos elaborados tanto por la UNEAC como por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Durante los días del concurso, las redes sociales deben convertirse en una de las trincheras desde donde se promueva la generación de comentarios y sugerencias, por parte de la población y de la crítica especializada pero, para ello, se requiere de una estrategia de comunicación bien planificada que incluya hasta la realización de un cartel promocional del evento destinado a las plataformas digitales.

Secuencias del Caracol 2018
A lo largo de tres jornadas, lúcidos conferencistas promovieron varios debates en la sala Villena de la UNEAC. En un panel que contó con la presencia de un grupo de especialistas del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT, estudiantes de la enseñanza primaria, secundaria y del preuniversitario les comunicaron a los creadores que quieren ver en la pantalla –fundamentalmente en las de sus teléfones móviles– sus problemas, sus sueños y sus proyectos. Algunas de esas sujerencias y propuestas deben ser tomadas en consideración por parte de la Dirección de Programación y Contenido del ICRT.

Como parte del Programa Teórico se realizó un homenaje a la edición 40 del Festival de Cine de La Habana, al aniversario 60 de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y al cumpleaños 90 del cineasta Tomás Gutiérrez Alea (Titón).

El homenaje contó con la asistencia de Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, quien fuera uno de los asesores del filme Una pelea cubana contra los demonios, de Titón. El escritor comentó que se requiere mayor presencia de los cineastas en los eventos que organiza la Asociación de Cine, Radio y Televisión.

“Todavía no hemos logrado que los cineastas de nuestra organización sientan que la Uneac les pertenece.

Quisiéramos que, de cara al 9no Congreso, los cineastas tengan una participación más activa, más militante. Ese es un reclamo que hacemos desde la presidencia de la Uneac. No podemos estar separados.

No podemos estar distantes. Tenemos que estar unidos porque en Cuba existe una sola Política Cultural.

Mientras más nos unamos, esa política se consolidará más. Sin ella podemos llegar al caos, a la anarquía que hoy está acabando con los gobiernos progresistas de América Latina”.

Por su parte, la actriz Mirta Ibarra, viuda de Titón, anunció los pormenores del futuro Centro de Investigación y Promoción Audiovisual “Tomás Gutiérrez Alea”, en un inmueble de La Habana Vieja, todavía en proceso de inversión.

“Allí depositaré toda la biblioteca de Titón, su papelería, las críticas sobre cada una de sus películas, los afiches, las fotos, los premios. Todo lo que tengo guardado en mi casa lo voy a poner al sevicio de la comunidad para los que estén interesados en estudiar su obra”.

A manera de colofón
En la edición 40 del Caracol concursaron 151 obras. Fueron entregados un total de 49 premios en todas las especialidades, de los cuales 22 correspondieron a mujeres entre ellas, dos realizadoras con una destacada historia laboral en la televisión: Magda González Grau y Mirta Cristina González Perera, la primera en la categoría de Mejor Opera Prima por el telefilme Por qué lloran mis amigas y la segunda, obtuvo el Gran Premio de Ficción por el largometraje La hoja de la caleta.

Al Concurso enviaron sus obras muchos realizadores de la radio y la televisión de otras provincias así como una cantidad considerable de jóvenes, que aún no integran las filas de la UNEAC, y obtuvieron premios este año.

Por la realización del documental Colina 79 sobresalieron los periodistas de Tunas Visión Niuver Rodríguez y Gianny López Brito. Ese documental además alcanzó el galardón de mejor banda sonora y edición por la selección adecuada de planos y secuencias, por poner la mirada crítica sobre la actividad económica de un lugar que provoca un complejo problema ambiental a los pobladores de Las Tunas. El jurado destacó la economía de recursos del audiovisual así como la belleza de sus imágenes y la banda sonora que se convierte en hilo conductor de la narración, en gran medida, debido al adecuado uso del sonido ambiente y efectos, con gran impacto sobre los sentidos.

Sobre Colina 79 comentó Gianny López Brito, joven corresponsal del Sistema Informativo de la Televisión Cubana: “Se llama así por una mina de oro, ubicada al sur de Las Tunas, en una colina, pero muchos tuneros no saben que existe. 79 es el número atómico del Oro. Es la mina de oro más antigua de Cuba y la que más aporta a la economía del país, alrededor de 5 millones de dólares. El documental está contado solamente con imágenes, sonido y música. Dura diez minutos y 50 segundos. Lo hicimos con muchísimo amor, en un solo día de grabación y con una sola cámara”.

En la última jornada se realizó la gala de entrega de los Grandes Premios, los premios de dirección, los de ensayo y crítica, y el de locución, que correspondió a Lázaro Luis Lorenzo Rodríguez, de la emisora Radio Ciudad del Mar, de Cienfuegos, por la narración del radio documental Fantasmas en la Bahía.

Los Grandes Premios de Radio fueron para: Héctor Francisco Armas Duque (ficción) y Maidel Rodríguez Valdés (no ficción). El Gran Premio de Animación lo compartieron Eisman Sánchez Rodríguez y Danny de León Hernández. En Cine, los Grandes Premios recayeron en manos de: Ángel Alderete Gómez (no ficción) y Mirta González (ficción). Por último, Omar Ali Pérez y Francisco Leyva Ferrer se alzaron con los Grandes Premios de Televisión en ficción y no ficción, respectivamente.

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