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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Enrique Almirante: entrañable actor de amplia sonrisa

En su honor ha sido instituido el premio de actuación que lleva su nombre
Enrique Almirante

Enrique Almirante

Enrique Almirante fue muchacho inquieto que se crió en el seno de una familia de clase media. Muy joven, trabajó como contador en una tienda de modas, estudió bachillerato hasta el tercer año y le gustaba practicar ejercicios físicos. Siempre le llamó la atención la radio y sus misterios, por las voces que escuchaba a través de esta, sobre todo cuando disfrutaba de las aventuras de la época.

Un día se decide a probar su suerte y en 1952 se presenta en la Cadena Oriental de Radio, lo aceptan y comienza a trabajar en el medio. En 1953 tiene la oportunidad de laborar en CMQ, tanto en la radio como en la televisión, que estaba en pleno desarrollo.

Con el prototipo que lo caracterizaba fue seleccionado para integrar un grupo de artistas jóvenes al que bautizaron como “los galanes”. Entonces protagoniza el programa De fiesta con los galanes, que ganó gran popularidad sobre todo entre la juventud, pues la verdad que todos los que integraban este grupo eran muy bien parecidos y las muchachas se arrebataban por conocerlos.

En 1954 es contratado  por el Canal 4, donde permanece hasta 1957, cuando pasa nuevamente a CMQ hasta 1968. En ese mismo año forma parte del elenco del grupo Teatro Estudio, donde él estimaba que se formó como un verdadero actor, bajo la dirección de Raquel y Vicente Revuelta.

Durante 1979, alternando con el teatro, regresa a formar parte del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Durante esos años adquirió experiencia en varios medios artísticos que lo hicieron brillar en escenarios cubanos y en países como Angola, El Congo, Estados Unidos, Rusia y Bulgaria.

En su trayectoria en la televisión cubana ha protagonizado obras dramáticas como parte del elenco de Teatro ICR, así intervino en las obras: El pagador de promesas, Santa Juana de América, La oscuridad al final de la escalera.

Asimismo actuó en dramatizados como grandes novelas, comedias, seriales y aventuras. También condujo el espacio Detrás de la fachada, junto a la inolvidable Consuelito Vidal; así como El Casino de la Alegría y Para no salir de casa.

Según confesó Almirante, su fuerte eran las aventuras, entre las que prefería: Robin Hood, Samarkan, Sandokan, entre otras. Sus series dramatizadas más queridas fueron: En silencio ha tenido que ser, Julito el pescador, La frontera del deber y Día y noche.

Actuó en las novelas: El viejo espigón, El cartero llama dos veces, El año que viene, Entre mamparas, y Destino prohibido. En el espacio teatro en TV recuerda:
En el cine participó en 22 filmes, tanto con directores cubanos como foráneos. Por ejemplo: Mella, Lidia y Clodomira, Río Negro, Jíbaro, Nuestro hombre en La Habana, Los tres soldados. Su último filme fue El muchacho de Copacabana, una coproducción de Cuba con Italia.

En su quehacer por la cultura cubana, a la que tanto amó, fundó la Agencia de representaciones artísticas CARICATOS1  junto al también actor Carlos Padrón. Enrique fue su primer director.

Asimismo fue nombrado miembro Emérito de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, donde también formó parte del ejecutivo de la sección de actores en la Asociación de Artistas Escénicos.

Enfermo tiene que dejar algunas responsabilidades. Falleció poco después. En honor a su memoria, la agencia CARICATOS ha instituido el Premio Enrique Almirante para homenajear a actores destacados.

En la primera edición del premio resultaron ganadores: Enrique Molina, Rogelio Blaín, Amada Morado, Diana Rosa Suárez, Aurora Basnuevo, Nilda Collado, Carlos Padrón y el director y productor artístico Eduardo Valdés Rivero.

Respecto a la importancia de recibir este galardón, se han referido varios actores:
“El premio que recibí de la Agencia CARICATOS y que lleva el nombre de Enrique Almirante, me ha llenado de orgullo y satisfacción, sobre todo por haber sido de los primeros que lo recibe y porque estoy seguro que va a ser muy importante para todas las generaciones de actores y actrices, desde los más veteranos hasta los más jóvenes. Si hay algo de lo que me pueda enorgullecer es de saber que Enrique y yo éramos entrañables. Su ejemplo de sencillez y honestidad, de tener siempre una sonrisa, hasta en los momentos más difíciles, seguirán siendo inolvidable para mí”. (Enrique Molina)

“He recibido a lo largo de mi carrera reconocimientos importantes, pero el Premio Enrique Almirante lo agradezco con todo mi corazón, ya que lo admiré siempre, no solo como actor, sino por el gran ser humano que fue. Tuve la suerte  de trabajar con él en algunas ocasiones y pude apreciar su talento y su bella sonrisa. Le doy gracias a la vida por tener en mi casa, en mi corazón, un trofeo con su imagen y su eterna sonrisa. (Diana Rosa Suárez)

“El hecho de haber recibido el Premio Enrique Almirante tiene para mí una gran importancia, pues además de que me unía a él una larga amistad, lo admiraba como actor y ser humano, también le debo que fui uno de los realizadores artísticos fundadores de CARICATOS”. (Eduardo Valdés Rivero)

Durante su fructífera carrera artística, Enrique Almirante recibió premios y reconocimientos entre los que se destacan: Medalla Raúl Gómez García, Orden Capitán San Luis, Fundador del ICRT y de la Televisión Cubana, Réplica del machete de Máximo Gómez, Medalla Alejo Carpentier, Medalla por el 80 Aniversario de la Radio, Orden Majadahonda, Artista de Mérito de la Radio y la Televisión, Artista de Mérito de la UNEAC, Orden por la Cultura Nacional, Destacado de la CTC, Servicios distinguidos del MININT, Orden Capitán San Luis del MININT, Giraldilla de La Habana, La gitana tropical y Premio Nacional de Televisión 2006.

Para quienes tuvieron la suerte de conocerlo y de apreciar su talento artístico y excelencia humana, Enrique Almirante representa un ejemplo de amor y dedicación a la familia, el trabajo y los amigos. Por eso queda grabada en la memoria de sus seguidores la cálida y sincera sonrisa que siempre lo distingue.

Referencias:
1 Representa el talento de actrices y actores cubanos, constantes hacedores de las artes escénicas. Este nombre identifica a una voz de origen latino que rememora a los actores bufos de la ópera y a los intérpretes de carácter del Siglo de Oro Español. Con esta denominación se honra y recuerda a Francisco Covarrubias, figura inspiradora del teatro cubano, reconocido como el Caricato mayor.

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