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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Félix León: “Los méritos te obligan a entregar más, a perfeccionarte más”

Félix León es locutor, realizador y director de programas de radio. Ha dedicado más de 20 años al trabajo a ese medio de información

Artista de Mérito, merecedor del Micrófono de la Radio Cubana y de la condición Maestro de Radialistas

Los reconocimientos otorgados a Félix León lo han hecho un hombre feliz, en cuanto a lo que siempre quiso ser: “Aún no me he retirado. Sigo trabajado en la radio. Estos méritos te obligan a entregar más, a perfeccionarte más, a estudiar más y a brindar a los que están empezando todo lo que tú sabes, al menos dar a conocer tus estilos, tus aprendizajes, las normas elementales, pero dejar que sean ellos y ellas quienes hagan sus programas de radio”.

Galardonado en el 2020 con la condición de Artista de Mérito, Félix León pasó cinco años como corresponsal voluntario en la radio provincial de La Habana, antes de ser locutor. Hizo montajes de crónicas que le permitieron conocer, poco a poco, el rigor de la realización y la locución. Luego volcó esa experiencia en la Revista informativa Novedades, de la Emisora Radio Metropolitana.

Era el año 1992.

“Todas las lecciones son acumulativas”, me precisa en su audio, enviado por WhatsApp por motivos de la Covid-19.

“Todos los días se aprende algo en cuanto a tonalidad, formas de decir. Vas ganando en experiencias, aportando a tu propio trabajo. Desde que realizas el primer programa, una mención, la lectura de un comentario, la realización de programas en vivo que llevan otro rigor. De esta forma vas ganando en seguridad como locutor”.

Al experimentado radialista le interesa muchísimo el criterio de los públicos y así lo expresa: “Cuando llaman y te confían determinadas situaciones o esperan de ti una respuesta profesional sobre una situación determinada, o porque están satisfechos con la obra artística”.

Félix León está convencido que cada año debe ser superior, en cuanto a los resultados de la profesión. “Los años 1992 y 1993 tuvieron que ver muchísimo con mi trabajo como locutor. Asumí una revista informativa, a la cual me enfrenté con muchos temores. Aunque tenía conocimientos elementales del periodismo tuve que apertrecharme de un estilo dinámico que dejó muy en alto el colega Carlos Figueroa Crespo, que hoy se despeña  como locutor en la provincia de Sancti Spíritus”.

La radio permite que un locutor pueda despeñarse también como director, realizador y guionista de su mismo programa. ¿Qué ventajas le ha ofrecido esas competencias profesiones en su trabajo y al público que lo sintoniza?

El director debe tener conocimientos del programa y es la persona que marca el punto de vista de la realización de la obra; el realizador de sonido viste el programa con intencionalidad para que la obra tenga carácter artístico y sea atractiva para el oyente y el guionista trabaja en el arte de escribir para la representación.

¿Cuál cree usted que debe ser el rol de la radio cubana en tiempos de redes sociales?

Para las redes sociales hay que trabajar en la gestión de contenidos que la radio puede tener con el equipo de periodistas y los invitados que van a los programas. Además, son un mecanismo para conocer qué creen los oyentes sobre los espacios, qué aportarían, qué sugerencias nos pueden ofrecer.

Confesé que oigo, a diario, locutores carentes de estudios y lecturas, que entrevistan sin preparación previa y que creen salir del “en vivo” convencidas y convencidos que todo estuvo bien.

Cuando yo comencé no había tanto Internet, pero siempre se investigaba y el locutor podía prepararse. Hoy, quizá con la premura de los programas de radio, no sucede así, y hay locutores que, generalmente, hacen los programas en vivo y que llegan pegaditos a la salida del mismo y antes no repasaron los contenidos.

Insisto en que las personas que trabajan en la radio deben tener superación constante: política, cultural, del propio medio y de la tecnología, porque aunque usted sea locutor o locutora, debe saber cómo se produce un programa de radio y asumir cuestiones técnicas.

Hay quienes no tienen esa gran voz como locutor, pero tienen muchos conocimientos, llegan al oyente y eso es lo importante.

La radio del presente

Sobre la cuestión de si la radio que se hace hoy se parece a sus oyentes, Félix considera: “este medio debe responder a los públicos, conocer sus intereses, que los trabajos periodísticos reflejen la vida de la gente y que se proyecten con soluciones, que estén los reclamos de las personas, que la radio sea indispensable, que no sea enlatada”, reafirma.

“Hago los programas en vivo porque me gusta tener los oyentes ahí. Y para mí es suficiente cuando alguien me llama para dar una repuesta, para saludarlo, convocarlos a que se sumen, o para que expresen los temas que quisieran oír. Es sentir que la persona que te escucha es lo más importante para ti como servidor público, y te comprometes con ese oyente porque confía en tu palabra y en tu programa”.

Félix León afirma que ser un hombre radio lleva muchos sacrificios: “Se necesita tener pasión en este medio. Entonces, el tiempo se te va y solo paras cuando el cuerpo necesita vacaciones o un domingo para descansar. Ese esfuerzo se ve manifestado en las propias personas que nos escuchan, y en los colegas que te apoyan. Eso me ha retribuido la radio. Hay programas que pueden llevarme hasta meses de montaje, y otros menos tiempo, pero siempre requieren de una preparación, un esfuerzo. El sonido para ver de la radio cubana debe ser el emblema que cada realizador debe potenciar y hacerlo desde las especialidades”.

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