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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La favorita del público: Alina Rodríguez

Hoy, a seis años de su partida física, de ese adiós que aún no ha sido superado, no dejamos de recordarla

La artista recibió el premio a la mejor actriz en el decimoséptimo Festival de Cine Español de Málaga por su personaje en Conducta.

Cuando se habla de la actuación cubana resulta imposible no mencionar a la extraordinaria Alina Rodríguez. Graduada de Técnico en Anatomía Patológica y posteriormente licenciada en Artes Escénicas, en la Universidad de las Artes, supo ganarse el cariño y el respeto de su pueblo, de sus colegas y de la crítica especializada, gracias al talento y la naturalidad para encarnar sus papeles.

A solo 4 años de su debut se posicionó entre las grandes actrices cubanas con el largometraje María Antonia. Este fue su primer gran éxito y con él obtuvo el premio de actuación femenina en el Festival Latino de New York.

A partir de este momento su carrera fue en ascenso. La vimos interpretar a Justa en la telenovela Tierra Brava, con esta actuación se hizo de una inmensa popularidad y logró inmortalizar al personaje y demostró su capacidad para hacernos creer que no se trata de una actriz, sino de una persona real cuya vida han decidido filmar.

La vimos, además, desempeñarse en el teatro, destacándose en obras como En el parque y Contigo Pan y Cebolla, logrando con esta última, robarle una sonrisa al auditorio con las vivencias de Lala.

Es memorable su participación en películas como Lista de Espera, El premio flaco, y la multipremiada Conducta.

Esta reportera no consigue descifrar cuál fue la primera vez que disfrutó de la actuación de Alina Rodríguez. Pero lo que sí puede decir que, en Conducta, con apenas 12 años, conectó con ella. Porque es imposible olvidar el enjambre de sentimientos que le dejó la maestra Carmela a la renombrada actriz, quien a través de este personaje sintió dolor, compasión, alegría, decepción, hasta deseos de educar sintió.

Se mostraba tan fuerte, tan decidida, capaz de todo por sus alumnos. Pareciera que sabía que iba a ser su última actuación, porque hubo tanto de Alina en Carmela y fue tanta la entrega y el derroche de talento, que a esa profesora la recordarán como si hubiese formado parte de su aula.

Su magistral interpretación del personaje le valió de importantísimos reconocimientos y galardones dentro y fuera del país.

Este 4 de octubre, la actriz estaría cumpliendo 70 de vida, una vida que dedicó al arte, a laurear a Cuba con su potencial, con su espontaneidad y con aquella sonrisa enorme y contagiosa. Sin lugar a dudas Alina Rodríguez es un ícono de la cultura cubana, capaz de provocar en el público todo tipo de emociones y sentimientos.

Hoy, a seis años de su partida física, de ese adiós que aún no ha sido superado, no dejamos de recordarla, pues todavía vive en la memoria y en el corazón de un pueblo que disfruta de todas sus realizaciones, un pueblo que la querrá y admirará siempre.

Expresó en una ocasión su interés en personajes que movieran a la gente, que hicieran reflexionar y lo logró con cada uno de sus papeles. Es por eso que su público siempre la tendrá presente, nunca logrará sustituirla.

 

 

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