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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La radionovela: un género tradicional que todavía seduce

Las radionovelas cubanas y universales siguen formando parte del gusto popular cubano, aseguran realizadores y actores de estos espacios

Todo está listo para tejer la historia a través del sonido. Después de un breve intercambio de ideas, los actores aprestan sus voces, la directora traza las pautas, la asesora enfatiza en la trama, y los técnicos optimizan los equipos.

El estudio de grabación se convierte en un escenario dramático donde la voz lo hace todo, o casi todo, con el propósito de convencer al oyente entregado desde antaño a la radionovela, ese género que siempre ha seducido a las programaciones más variadas de las emisoras, y que llega diariamente sin pasar de moda, aunque algunos consideren lo contrario.

La novela universal y la novela cubana son dos espacios habituales dentro del esquema de RadioArte, la unidad productora que realiza dramatizados para la gran mayoría de las emisoras radiales del país.

El equipo de trabajo es bastante profesional y se siente identificado con su trabajo. Entiende que la radio, a pesar de no llevar tantos recursos logísticos como la televisión o el cine, es un medio difícil, pues hay que conseguir llegar al radioescucha de manera inteligente y convencerlo a través de la palabra.

Según Tania Valdés, directora de ambos espacios, se trata de géneros harto reconocidos, con un amplio historial en Cuba, y muy agradecidos por los más fieles oyentes. Enriquecen la programación de las emisoras y convierten las propuestas radiales en una opción entretenida, sin llegar a aburrir.

“Normalmente hacemos versiones de la literatura universal, clásicos o best sellers. Los espacios duran 20 minutos y siempre prestamos mucha atención al guión, al montaje, a la música, a los efectos. Todo es muy importante a la hora de hacer una radionovela. Cada capítulo se graba en una hora y quince minutos”, indica Valdés.

A diferencia del cine o la televisión, un actor de radio debe lograr transmitir emociones con la voz y esforzarse mucho para llevar un mensaje donde el sonido es el elemento protagonista.

En este sentido, el director debe conocer a los artistas y saber qué personajes de la obra les podrían corresponder mejor, según el timbre y la proyección vocal. Asimismo, cada actor debe estudiar, al menos mínimamente, la obra que va a interpretar.

“No todos los actores tienen la facilidad de llorar o hacer que la risa salga espontáneamente. Y deben ser versátiles, porque en la radio se pasa de una novela para otra: transitan de un personaje bueno a uno malo, y viceversa.

“Yo creo que hay número suficiente de artistas dispuestos a trabajar con nosotros; pero muchas veces carecemos de actores y actrices de mayor edad. En ese sentido se nos dificulta que una persona joven pueda interpretar a un adulto mayor”, resalta Valdés.

Sobre los guiones precisa que muchas veces los directores quisieran contar con escritores al estilo de Joaquín Cuartas, por ejemplo, pero habitualmente no sucede así.

“No todos tienen la misma pericia. Se supone que un escritor novel no empiece por un espacio muy complicado, sino por unitarios”, indica la directora.

La actuación radial es, sin dudas, un elemento primordial para el éxito de un espacio, y más aún de la radionovela.

En los planes de estudio de las escuelas de artes se incluyen actualmente algunos semestres de radio, cine, televisión. Pero hace 14 años atrás, cuando Lianet Alarcón se graduó como actriz en la Escuela Nacional de Arte, los estudiantes recibían solamente una formación teatral y “salían al mundo laboral prácticamente en pañales”.

“Yo tuve que aprender a hacer radio sobre la marcha, con artistas que fueron mis maestros, como Maggie Castro, Héctor Pérez Ramírez, Caridad Martínez. Pienso que un buen actor debe saber hacer cualquier cosa, pero la técnica cambia según el medio.

“La radionovela cubana me gusta porque tiene mucho que ver con nosotros. Son novelas muy actuales y uno puede expresarse más y mejor sobre la cotidianidad. He trabajado mucho también la novela universal; pero en ese caso hay que cuidar más el lenguaje y la forma de hablar, pues se trata de personajes que no son de aquí, o pertenecen a otras épocas”, destaca Alarcón.

Sobre esta misma línea de pensamiento, la actriz Tamara Castellanos señala que hay actores muy buenos que consiguen fácilmente colocarse en un espacio televisivo o el cine, pero se les dificulta hacer un trabajo óptimo en la radio.

Además, asegura que debería mejorarse la calidad de las historias que se abordan en las radionovelas y evitar que la dramaturgia caiga en la superficialidad o la trivialidad.

Su colega Maykel Chávez entiende que la inmediatez de la radio impone un ritmo mucho más vertiginoso que la televisión o el cine, donde los actores disponen de más tiempo para elaborar su personaje.

“Aquí no sucede así. Prácticamente tienes que armar tu personaje sobre la marcha y el tiempo para estudiar un guión es más limitado. La radio sobresale por su nivel de creatividad e intelectualidad. Y requiere de actores preparados, porque tampoco se trata de venir a improvisar o de crear sobre la nada.

“Nunca podemos subestimar a los oyentes. A veces se piensa que la radio está diseñada para amas de casa y eso es una gran mentira. Este medio tiene una potencia impresionante. Yo me he encontrado colegas que no hacen radio y escuchan la radio. Por tanto, saben si lo que estás haciendo está bien o mal. Pero también sé de amas de casa que saben perfectamente si tu trabajo es bueno o no”, resalta Chávez.

Sobre la aceptación popular de la radionovela hecha en Cuba, la asesora Norma Abad subraya que no conoce las encuestas actuales, pero hasta hace cinco años atrás las novelas de Radio Progreso se habían mantenido en el primer lugar durante treinta años consecutivos.

Destaca que a los hacedores radiales no los mantienen muy informados sobre los resultados de las encuestas que se realizan y, por tanto, desconocen ciertamente cuáles son los programas que más gustan o piden los oyente.

Para el equipo de realización de las novelas en RadioArte, este esfuerzo significa un reconocimiento a un género que no debe perderse porque constituye una tradición en Cuba y sigue gustando a una buena parte de la población. El reto está en lograr una mayor retroalimentación con los públicos para convertirlos en protagonistas de las propuestas que sugieran cómo mejorar este espacio y a la radio en sentido general.
 

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