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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Las voces del otro

Aproximación al tratamiento de la violencia de género en una obra documental

En la no ficción el universo ya está creado, el cine es una interferencia dramática, narrativa o analítica en este objeto existente con independencia de la voluntad del artista.

Entrecruces de voces, certezas, disentimientos, erosiones del alma afloran en personas dispuestas a contar relatos sobre vicisitudes de su existencia.

Decía Glauber Rocha: “La estética es nuestra ética y la ética es nuestra estética”. Esta máxima guía el propósito en el documental, en tanto propuesta de un ensayista que compromete su mirada personal con sensibilidad, decoro, transparencia, en pensamientos descritos en imágenes y en sonidos con el fin de suscitar análisis en el espectador e incluso una reconsideración de conocimientos y de representaciones comúnmente adquiridas.

Dichos presupuestos devienen brújula en la puesta audiovisual Consecuencias, de Ana Margarita Moreno Plasencia. La realizadora acude a diversas modalidades expresivas, metáforas; propicia acercamientos en las dimensiones descriptiva, analítica, reflexiva, al colocar en pantalla a un grupo de mujeres y hombres que cumplen condena por violencia de género, en el relato develan un panorama desgarrador sobre el cual la sociedad cubana necesita pensar.

La relevancia de la construcción dramática se expresa en confesiones íntimas de personajes que desarrollan un arco narrativo al revelar lo acontecido, sus causas y consecuencias. El discurso fílmico construido en el montaje demuestra el compromiso, la responsabilidad, el tenaz interés de la documentalista por el fortalecimiento de la conciencia individual y colectiva.

Acude a códigos comunicativos reforzados por una sólida base conceptual, Consecuencias redescubre mitos, estereotipos, manipulaciones, ocultamientos que durante tiempos inmemoriales han sido socializados para legitimar el dominio masculino y el uso de la violencia como forma de mantener el control sobre lo femenino.

La puesta evidencia la actitud del agresor: “perdió el control, estaba borracho”, o “siempre fue una persona normal, le dio un arrebato, era muy buen marido”. Y la postura de la persona agredida: “ella vestía de manera provocadora” o “no lo deja porque a la mujer le gusta aguantar”. Estos, entre otros testimonios, demuestran la hegemonía de la cultura patriarcal o machista que se manifiesta en normas sociales y culturales afianzadas por la tradición e intentan garantizar la permanencia del poder masculino.

En el documental se evidencia que la violencia no se define por el espacio físico en que ocurre, sino por las relaciones de poder y la naturaleza de los vínculos entre las víctimas y sus agresores.

Con un flujo dramatúrgico bien estructurado, Moreno Plasencia fragmenta escenas en tiempo real teniendo en cuenta la relación figura-fondo, la frontalidad de los rostros, la visibilidad de acciones evocadas mediante palabras, gestos, sensaciones.

Logra artisticidad en la escritura sobre una realidad compleja e inquietante que exige la atención de la sociedad en la cual se produce y circula; de los medios de comunicación masiva en los que se lee y contextualiza lo que ocurre y como ocurre.

Lamentablemente, de eso no se habla con el enfoque y la sistematicidad requeridos. Consecuencias patentiza las posibilidades del lenguaje audiovisual para decir mostrando y motiva la construcción de un mundo parlante comprometido con la justicia, la equidad social y de género como un principio al momento de diseñar estrategias comunicacionales y puestas que conmuevan el alma, motiven a pensar.

La violencia de género es un flagelo, el cual azota a la humanidad y se incrementa en el siglo XXI, aunque muchas personas justifican el maltrato, lo niegan o minimizan, sin asumirlo en su justa magnitud como una forma de discriminación y de la violación más frecuente de los derechos humanos.

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