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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Loquillo: «Donde quiera que había un hecho, allí estaba yo»

Entrevista a Antonio Gómez Delgado, Loquillo, quien fuera el camarógrafo personal de Fidel

Antonio Gómez Delgado

Antonio Gómez Delgado, Loquillo, celebró este 13 de junio un año más de fructífera vida consagrada a las cámaras. De de una visible humildad y agradecimiento inmenso al pueblo que le quiere y admira, sigue apostando por dar riendas a su pasión de camarógrafo incansable. Hoy ponemos a disposición de los lectores esta entrevista que, como sencillo homenaje, le realizamos al dueño de un gran repertorio de sentidas anécdotas e historias.

Coordinador, asistente de audio, luces… ha pasado por muchos oficios. ¿Por qué ser camarógrafo de prensa?

Yo comencé en el año 1962 de mensajero y estuve dos meses en ese trabajo. Pasado este tiempo me hice auxiliar de estudio. Sabes, en el estudio están las cámaras, el coordinador, el director y los actores y hay un auxiliar que es el que ayuda a los camarógrafos y los actores. Pues así comencé, el 1 de Abril de 1962 y ya en junio estaba trabajando en los estudios. A mí siempre me gustó la cámara, desde que empecé me fascinó. Estuve de auxiliar hasta 1967 en que se impartió un curso de cámara, lo di y aprobé, y a partir de ahí me hice camarógrafo de estudio.

Estuve como diez años trabajando en estudio, en esos momentos hice programas dramatizados, aventuras, musicales con muy buenos directores y actores. La televisión era en vivo, no era video tape. Antes de 1970 empecé a trabajar remoto, porque me daba la posibilidad de viajar por toda Cuba y a mí me gustaba conocer, estuve un tiempo en ello hasta que comenzó el video tape y me inicié en el departamento del noticiero, que me daba la oportunidad de tener mayor movilidad. Donde quiera que había un hecho, allí estaba yo.

Ser camarógrafo del noticiero me dio la oportunidad de trabajar cinco años como corresponsal de guerra, ir a Angola, Etiopia, ir a muchos lugares y acompañar a Fidel y a Raúl en sus viajes. Realicé también una expedición con Antonio Núñez Jiménez por el Amazonas y El Caribe que duró un año y medio. Su invitación fue un regalo, me gustó muchísimo, lo disfruté al máximo, una de las experiencias más emotivas e inolvidables. Estar en la selva, tener contacto directo con los aborígenes del lugar, convivir con ellos, fue muy agradable y un privilegio. Luego volví a la tv, se hizo una corresponsalía en México y estuve tres años allí, tuve experiencias como corresponsal de guerra y esta misión fue también un privilegio. México es un país muy rico naturalmente y políticamente. Al regreso a La Habana continué haciendo programas y trabajando con la dirección política del país.

Hoy continuo con mi línea de trabajo con el presidente Díaz-Canel y por todo ello me siento satisfecho.

Su trayectoria profesional principalmente es  conocida por haber sido el camarógrafo personal de Fidel. ¿Qué impresión guarda del Comandante como compañero y líder?

Fidel es irrepetible, excepcional, con una gran visión de la vida y un sentido humanista y solidario como nadie. Su obra es de las más grandes que se hayan logrado. El protagonista principal de la Revolución. El prestigio de Cuba es resultado de su obra. Los médicos, los soldados con su ayuda solidaria a muchos países son la esencia de su pensamiento y su conducción revolucionaria. Fui con Fidel a África, Asia, América Latina y tuve muchas experiencias. Fue un hombre que nunca estuvo lejos, aunque no estuviese cerca, su cariño te llegaba. Fidel acostumbraba a preocuparse por los problemas de los otros, si comíamos, dormíamos, descansábamos debidamente, siempre sentíamos su afecto.

¿Cuáles fueron los momentos de mayor satisfacción cuando realizaba las coberturas de Fidel?

Muchos, recuerdo en una ocasión cuando el caso de Elián González. Estábamos en el aeropuerto y trasmiten un video en el que el niño espontáneamente, al ver a Fidel, comienza a decir «mira a Fidel, mira a Fidel» y lógicamente los que estaban con Elián nunca imaginaron que el niño iba a hablar de Fidel. Elián sabía de Fidel, a pesar de su corta edad.

Para mí no fue solo trabajo estar con Fidel y Raúl, fue una de las cosas más bonitas que he vivido y de las que me siento orgulloso. Tengo una foto de la primera cámara que me compré de la que Fidel me preguntó y le dije: «Comandante esa fue la que usted mando a comprar». De ese encuentro guardo una instantánea con mucho cariño.

Actualmente formas a las nuevas generaciones de camarógrafos ¿Cuál es la lección más importante que ellos deben tener en cuenta?

Todos los camarógrafos con los que trabajo y enseño son buenos, les inculco lealtad a la Revolución y amor a la cámara, este equipo hay que quererlo y amarlo, la cámara es bella y hay que quererla, ella te lleva a donde tú quieras, incluso a donde no puedas ir. Y les digo que muchas personas pagan por ir al teatro o a ver un juego de pelota. Es un privilegio compartir con grandes deportistas, reconocidos artistas, algunos de la talla de Alicia Alonso, con la que también trabajé y guardo recuerdos.

De todos los premios y distinciones que ha obtenido ¿cuál es el más especial para usted?

El mayor de todos, el cariño de mi pueblo, el reconocimiento de Fidel, Raúl, y Diaz-Canel. Ostento el Premio José Martí por la Obra de Todas la Vida, el de la televiasión cubana, la medalla Jesús Menéndez, entre otros. De todos siento orgullo, pero el más importante sigue siendo el aprecio de mi pueblo. Hoy, precisamente en la mañana, cuando salí a mis ejercicios una persona me dio las gracias y me mostró su alegría por verme, le pregunte quien era y me respondió: «tú no me conoces, pero yo a ti sí» y siempre he seguido tu trabajo. Ese es entonces el reconocimiento más importante.

¿Qué se siente ser Antonio Gómez, el camarógrafo de Fidel? 

No me siento una persona distinguida, soy humilde, viví una niñez de sacrificios, vendí periódicos en las calles, descalzo y nunca imagine los logros que alcance gracias a la Revolución. Con mis 76 años soy un hombre realizado, no cuento ya con mis padres que me formaron y ayudaron mucho, pero tengo una linda familia y un trabajo que amo.

¿Algo pendiente, un sueño no realizado?

Seguir trabajando, estuve convaleciente por una operación de rodilla, para ya me reincorporé. El trabajo del camarógrafo es muy dinámico y necesitas estar físicamente preparado, así que mientras la vida lo permita seguiré amando la cámara y mi trabajo.

 

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