17 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Memoria: La persistencia de las imágenes

Iconografía TV. Programas, rostros, recuerdos y de Pantalla de sueños son dos libros de la editorial En Vivo que abordan desde la fotografía la historia de siete décadas de la televisión cubana.
Josefa Bracero Torres

Toda historia, además de sus protagonistas naturales, tiene también enemigos, exégetas y defensores. Estos últimos, en no pocos casos, se trasmutan en los ángeles guardianes, compiladores y tesoreros insomnes del devenir de importantes acontecimientos.

Qué decir entonces cuando esa historia no solo abarca décadas de duración, sino que se alza sobre un ejército de técnicos y especialistas diversos en dirección, escenografía, maquillaje, locución, guion y, sobre todo, en un sinnúmero de actores y actrices, como es el caso de la televisión cubana. Por suerte, entre esas personas cuya labor vital está asociada a la investigación y defensa de lo acontecido, está Josefa Bracero Torres.
   De esta activa especialista, la editorial En vivo ofrece dos volúmenes de incalculable valor en sus contenidos. Hablamos de los títulos Iconografía TV. Programas, rostros, recuerdos y de Pantalla de sueños. Ambos libros, de íntima, indisoluble relación, complemento uno del otro, abordan desde la fotografía, fundamentalmente, el recuento memorioso de siete décadas de la televisión cubana.
   La autora posee sobradas credenciales que avalan el rigor y seriedad de su labor. Josefa Bracero, oriunda del Camagüey, es Licenciada en Periodismo, locutora, acuciosa investigadora y escritora. En el propio catálogo de nuestra casa editora, tiene otros dos títulos, además del par que hoy reseñamos. Hay uno, María Valero, dedicado a la vida y obra de la actriz homónima y un segundo, Televisiónángel o demonio, que aborda desde el ensayo diversos aspectos teóricos de este medio de difusion. Es la firma autoral bajo los tres volúmenes de Voces que se escuchan y de Mujeres locutoras en Cuba, entre otros. Ostenta, entre varias distinciones, el Premio Nacional de Radio, la Orden Ana Betancourt y la Distinción por la Cultura Nacional, además de ser Artista de Mérito de la Radio y la Televisión.
   Por una parte, Iconografía TV. Programas, rostros, recuerdos, encara un afán testimonial para recuperar y preservar la memoria de la televisión cubana. Como indica la nota de contraportada, es una obra que “a partir de diversos ángulos y perspectivas, rescata recuerdos, sucesos personajes, insustituibles en el ámbito de uno de los medios de difusión con mayor presencia y permanencia en la isla.”
   Es la fotografía el soporte mayor sobre el que descansa este trabajo. El paneo, extenso, profundo, recorre amplias aristas de los años de la televisión en Cuba. Los inicios; los empresarios; los primeros artistas destacados y otros más cercanos en el tiempo; los diversos hitos en noticieros u otros espacios noticiosos o dramatizados a la par de los sucesos de la vida nacional e internacional; el deporte; los programas musicales o de orientación; el humor y, sobre todo, las figuras que participaron e hicieron posible la vida de estos temas ante las cámaras pasan bajo el ojo escrutador de la historia y de la compiladora. No faltan anécdotas y relatos que complementan la información de cada imagen.
   Por otro lado, está Pantalla de sueños. La propia autora revela que sintió una suerte de vacío, de algo inconcluso, al terminar el primer título y de inmediato asumió labores para hacer este. Aquí, las fotos viajan por importantes momentos de la programación televisiva. La iconografía se mueve en función de logros y marcas indelebles en la producción de obras en verdad inolvidables.

Así se reflejan los espacios de aventuras, dramatizados u otros donde se abordan las luchas independentistas. Se destaca la realización de novelas, como parte indisoluble de nuestra identidad. Hay un seguimiento a los seriales, donde no pocos lauros en la memoria y sentir del público se han sembrado. Los programas variados, musicales, de teatro, adaptaciones de cuentos y muchos otros, también se incluyen en este recorrido. Casi huelga decir que tanto escritores, como destacados directores y, por supuesto, los protagonistas desde la actuación, tienen abundante presencia y destaque.
   En resumen, hablamos de un trabajo intenso, de hondura y gran rigor, que constituye una excelente guía para estudiosos y para seguidores, así como un valioso legado para la memoria. Es una obra cuyas páginas permiten “poseer el presente, el pasado y las cimientes futuro de un medio que, lejos de perder relevancia, adquiere cada vez más espacio y proyección en la vida de los ciudadanos.

Una gran contribución al conocimiento de nuestra identidad, de las singularidades y también del cosmopolitismo que nos caracteriza”, tal afirma la profesora Norma Gálvez en el prefacio. Así pues, la invitación a la lectura de estos dos libros, Iconografía TV. Programas, rostros, recuerdos y Pantalla de sueños, queda hecha.

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