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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Mi sueño, aun no logrado, es dirigir un filme”

Afirma Alejandro González Rodríguez, director de programas de televisión

Nuestra entrevista tuvo algunos escollos, pues confundí la dirección y cuando encontré la correcta, ya estaba en la casa de Alejandro González mi colega Casariego, diseñador y fotorreportero, a quien le ocurrió algo inesperado: él había estado allí hace mucho tiempo, cuando era estudiante, pues el padre de Alejandro, Adolfo González, fue su profesor en la Escuela de pintura y escultura “San Alejandro”.

 

No por azar sino por tradición familiar, Alejandro González Rodríguez también estudió en “San Alejandro”. Al graduarse salió una convocatoria en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) para formar a asistentes de dirección y camarógrafos. Aprobó entre muchos aspirantes y, luego de graduarse, comenzó a trabajar, muy joven todavía, como productor del humorístico Así era entonces. En el programa él hacía las ilustraciones, así como las famosas “Tiras” del semanario Dedeté.

Después dirigió Entre col y col y En confianza, programa que duró mucho tiempo. Trabajó con Rudy Mora, y Noemí Arencibia. A partir de 1990 dirigió el espacio infantil dominical Pocholo y su pandilla, en pantalla por siete años. Igualmente en vivo realizó Dando vueltas, dirigido asimismo al público infantil.

Para satisfacer de alguna manera su gran aspiración profesional de incursionar algún día en el séptimo arte, dirigió un espacio televisivo para rendirle homenaje al cine cubano.

Nos aclara que todos sus compañeros de trabajo eran jóvenes cuando se hizo la primera evaluación en el sector artístico, con un jurado integrado por José Ramón Artigas y Abel Ponce, entre otros grandes de la televisión. A Alejandro le dieron segundo nivel, ya llevaba 10 años en la televisión y había recibido dos Premios Caracol, otorgados por la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (Uneac).

En varias oportunidades fue jurado de este prestigioso concurso de obras y especialidades de la radio, la TV y el cine. Esa condición no le permitía competir, a pesar de que ya tenía un buen grupo de dramatizados, unipersonales y varios teleplays realizados.

Dice sonriente que ama lo que hace al enumerar su obra audiovisual, que incluye un cortometraje basado en la obra de Antón Arrufat titulada “Qué harás después de mí”.

Confiesa que le gusta sobre todo la realización de teleplays, pues sabe que el público lo agradece mucho. Acerca de lo que se pone en los medios de comunicación audiovisuales destaca la necesidad de “metabolizar cada obra para que todo quede bien y el televidente lo agradezca”. Sostiene que los medios trabajan para el público y este se merece respeto.

Proveniente de una casta familiar dedicada a los medios audiovisuales (su madre Alicia, musicalizadora reconocida de la radio y la TV cubanas, Alejandro aspira devenir cineasta, como su tío Tulio Raggi.

 

 

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