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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Mirta González Perera y la maestría en la radio y la TV

Formada primero como maestra, devino luego alumna de reconocidos directores de la radio y la TV cubana

Mirta González Perera cursó el primer año de magisterio en la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba, de donde guarda gratos recuerdos. Terminó sus estudios en su ciudad natal, Villa Clara.

Posteriormente vino para La Habana, pues se proponían mandar un grupo de maestros voluntarios para Venezuela, pero esto no llega a concretarse, y comienza a trabajar en diferentes organismos estatales durante 1960.

Asegura a En Vivo que siempre le gustó escribir y, mientras trabajaba, matricula la carrera de Español y se vincula a un grupo de creación literaria junto Xiomara Blanco, Antonio Miguel y Pedraza Ginori. En ese momento ninguno de ellos pertenecía al entonces Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR).

Aurelio Martínez, en aquel momento presidente del ICR, necesitaba personas que escribieran acerca del azúcar y Mirta recibe la encomienda, pues todos conocían que era hija de un azucarero.

El grupo de creación literaria se traslada al ICR, donde pasan un curso de un año bajo la tutela de excelentes profesoras como: Isabel Aida Rodríguez, Odelia Romero e iris Dávila, todas vinculadas a la radio.

Al decir de Mirta: “La radio constituye una escuela para todo el que se dedique luego al  arte de los medios audiovisuales”. Asegura asimismo que aprendió de excelentes maestros, como Félix Pita Rodríguez, Honorio Muñoz, quienes la ayudaron mucho en su etapa de escritora.

Se desempeñó como guionista hasta 1964, cuando aceptó ser Directora de mesa en CMQ Radio y se enamoró del trabajo. Afirma sonriente que devino “la niña mimada” de Roberto Garriga y de Iris Dávila.

En 1972 comenzó un curso para directores de televisión, recomendada por Loly Buján Desde ese momento alternó su participación en proyectos radiales y televisivos. Para la TV ha dirigido espacios de teatro, cuentos, programas infantiles, dedicados a las zarzuelas.

Además, dirigió Algo Más, que duraba  tres horas y tuvo mucha aceptación del público, pues abarcó todas las aristas del arte. Para esta creadora, “la televisión está más cerca del cine que del teatro”.

Otras de sus más importantes experiencias sobrevinieron con la dirección de Andar La Habana, con la conducción del historiador Eusebio Leal; asimismo tuvo a su cargo series que han gozado de la preferencia de los televidentes.

Para el espacio Teatro ICR dirigió la obra “Aire Frío”, con la participación de la versátil actriz Verónica Lynn interpretando en diferentes momentos los roles de Luz María y de la madre del personaje. De igual modo dirigió los telecuentos “Tiempo de rosas” (con guion de ella) y “Francisca y la muerte”, que protagonizó esa luminaria de la actuación que fue Antonia Valdés.

Grandes retos

Cuando en 1993 le propusieron dirigir la telenovela Cuando el agua regresa a la tierra, pensó que era “la oportunidad de trabajar casi todo en exteriores y en un lugar inhóspito”, por supuesto, aceptó el reto.

Estudió durante mucho tiempo el guion y seleccionó los actores. Apunta que le hacía falta un actor con ojos verdes que interpretara a Ventura joven, y tuviera cierto parecido a Manuel Porto. Visitó el grupo de teatro Escambray y allí encontró a Fernando Hechavarría.

Esa novela marcó pautas en la televisión cubana y resultó multi premiada en los festivales de la Televisión.

Otro tanto ocurrió con la novela Salir de noche, porque rompió esquemas y constituyó un regalo para los televidentes. Aunque reflejaba la realidad cubana de mediados de los 90’s, mostraba aspectos distintos a las producciones anteriores. Además, demostró que Cuba tenía novedosas propuestas dentro de la moda.

Para esta puesta en pantalla, Mirta agradece sobre todo la asesoría de los especialistas de la casa de modas La Maison, en La Habana. Además, la telenovela le permitió acercarse al tratamiento en TV del homosexualismo por primera vez, de forma muy sutil. No obstante en ese momento este asunto generaba rechazo entre la sociedad, la propuesta televisiva ganó la atención de la teleaudiencia.  

La directora menciona, entre “los gratos recuerdos de esa novela”, el logro de los personajes, en especial del interpretado por Jorge Ferdecaz, junto a un elenco que excelente.

Por sus relevantes puestas en pantalla ha recibido varios premios como La Gitana Tropical, Artista de Mérito de la Televisión Cubana, la Distinción por la Cultura Nacional, el Sello conmemorativo por el aniversario 65 de la Televisión Cubana, y otros.

Buena maestra al fin, ha sabido fomentar en su familia el amor por los medios audiovisuales, secundada por su esposo ya fallecido, Antonio Miguel, director de memorables espacios musicales para la TV. Sus dos hijos están dedicados a la televisión y al cine. 

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