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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Club de La Habana: una propuesta asociativa de voluntad

Esta asociación evidenció capacidades organizativas y el esfuerzo cultural de gestores y asociados

Dentro de las voluntades asociativas de la República, estaba el ejemplo del Radio Club de La Habana.

Para el 28 de julio de 1960, se reunieron en el segundo piso del Palacio de los Deportes, los radioaficionados que firmaron del Acta, con el fin de dejar constituida al amparo de la Ley de Asociaciones, la Asociación Radio Club de La Habana. Los asistentes procedieron a nombrar un Comité Gestor que quedó integrado por: Ramón Ponte Valladares (Presidente), José Bernardo Martínez Amador (Secretario) y Publio G. Maldonado Álvarez (Tesorero).

El Proyecto de Reglamento detallaba el alcance y claro contenido de cada uno de sus artículos.

Entre los fines de la institución estaba defender con el más decidido empeño los derechos que por las leyes de la República y los Convenios internacionales tenían los Radioaficionados y  Radioexperimentadores privados. Esta defensa se haría en todos los casos, sin prejuicio de enjuiciar posteriormente la conducta del Radioaficionado o Radioexperimentador privado y resolverlo en forma justa y adecuada; realizar y propagar los postulados de unión, confraternidad y patriotismo; mantener y mejorar las relaciones entre los Radioaficionados y Radioexperimentadores privados, nacionales y extranjeros, así como con todas aquellas personas, sociedades o instituciones dedicadas a la ciencia electrónica en general; proponer a los socios, mediante conferencias, boletines, información técnica cultural, asambleas o actos sociales, una mayor confraternidad entre todos;  asociarse a instituciones de fines similares, nacionales o extranjeros; e integrar federaciones y confederaciones, y preveer los medios propios para su sostenimiento y la forma de admisión de sus integrantes.

El Radio Club de La Habana tuvo su domicilio en la calle Ayestarán No. 629, segundo piso. Podía cambiar de local, a partir del acuerdo de la mayoría del Consejo Director. Podrían ser socios del Radio Club de La Habana todos los Radioaficionados y Radioexperimentadores Privados, sin excepción alguna, así como aquellas personas, sociedades o instituciones que se dedicaran o practicaran la ciencia electrónica y cumplieran con el Reglamento.  Había tres clases de socios: a) socio de número; socio no residente y socio Protector.

La cantidad de Socios de Número era limitada, siempre y cuando fueran residentes en La Habana. Igualmente, la cantidad de Socios No Residentes era ilimitada, teniendo que residir fuera de La Habana o en el extranjero. La cantidad de Socios Protectores era ilimitada y contenía a aquellos que solicitaban y obtenían su admisión con este carácter, comprometiéndose a abonar una cuota mensual nunca inferior a la fijada para los Socios de Número, que percibía el Club en concepto de donación. El Socio No Residente abonaba su cuota por semestres adelantados y si no abonaba la cuota del nuevo semestre, antes de transcurridos dos meses, después del vencimiento de la última cuota pagada, se le daba de baja, pudiendo no obstante, reingresar, mediante el pago de la cuota de entrada.

La falta de pago de dos mensualidades consecutivas de la cuota acordada, producía de inmediato la baja del miembro del Consejo Director. No se podía ingresar de nuevo en el Consejo Director hasta transcurrido un año, pero se podía reingresar como Socio de Número, mediante el pago de la cuota acordada e incluso si se producía la baja del Socio de Número, podía reingresar en el Club, mediante el pago de la cuota de entrada.

Los deberes de los asociados: procurar, sin reparar en sacrificios y esfuerzos al mayor engrandecimiento y prestigio del Radio Club de La Habana; informar al Consejo Ejecutivo, o al Consejo Director, cuantas ideas o proyectos estimara de interés para la radioafición en general; cumplir y hacer cumplir, fielmente, el presente Reglamento y los acuerdos del Consejo Ejecutivo y del Consejo Director; asistir a todos los actos del Radio Club de La Habana, o excusarse con la necesaria antelación a fin de ser sustituido de acuerdo con el Reglamento;  comunicar por escrito a la Secretaría del Radio Club de La Habana cualquier cambio de domicilio; cooperar en todo aquello que beneficioso para el Radio Club de La Habana; no eludir el cumplimiento de acuerdos tomados por el Consejo Ejecutivo o el Consejo Director, sino en los casos de fuerza mayor o de dificultades insuperables, explicadas debidamente por escrito; formular candidaturas y votar en las elecciones generales, después de tres meses de antigüedad, cumpliendo los requisitos del Reglamento de la institución.

Derechos de Socios de Número: emitir su voto en forma libre y espontánea en elecciones y asambleas generales, en todos los casos que fuesen necesarios; obtener del Radio Club de La Habana, pleno apoyo en cualquier empeño dentro del marco del  Reglamento, la legislación vigente o la Radioafición en general; disfrutar de todos los beneficios del Radio Club de La Habana, pudiendo utilizar los equipos y material disponible de la Asociación, adquirir de la Secretaría del Club, cuantos datos e informes necesarios, incluyendo certificación de acuerdos y copia del estado financiero de la Asociación; obtener gratuitamente copia original literal de este Reglamento;  ser candidato y electo en las elecciones generales del Club con arreglo a las disposiciones de este Reglamento.

El organismo supremo del Radio Club de La Habana lo constituía el Consejo Director que estaba integrado por cinco Socios de Número que se encontraban en pleno disfrute de sus derechos sociales, quienes elegirían de su seno, dentro de los siete días siguientes a su elección, a los tres miembros que formaban el Consejo Ejecutivo con sus respectivos suplentes.

 El Consejo Director celebraba nueve juntas o sesiones ordinarias normales durante el año natural, una en cada mes, excepto en junio, julio y agosto, pudiendo celebrar cuantas sesiones estimara convenientes con el carácter de extraordinarias eran celebradas a propuesta de la mayoría del Consejo Director o de 25 socios de número.

Los miembros del Consejo Ejecutivo, designados por el Consejo Director, tomaban posesión dentro de los siete días siguientes a sus respectivas designaciones.

El quórum en las sesiones del Consejo Director estaba formado por el 75% del total de sus integrantes, en primera convocatoria o por la mitad más uno, en segunda convocatoria, una hora más tarde. El Consejo Ejecutivo designado por el Consejo Director estaba integrado por un Presidente, un Secretario y un Tesorero, con sus respectivos Vices.

El término del mandato de los miembros del Consejo Ejecutivo era de dos años a partir de la toma de posesión de sus cargos y no podían ser electos nuevamente hasta que hubiesen transcurridos dos años, a partir de la fecha de terminación de dicho mandato.

Los acuerdos del Consejo Ejecutivo eran tomados con los votos de la mitad más uno de sus miembros, no pudiendo celebrar sesión ordinaria ni extraordinaria sin estar presentes la totalidad de los miembros, teniendo sus acuerdos que ser ratificados por la mayoría del Consejo Director. El Consejo ejecutivo pondría en ejecución los acuerdos y sugestiones del Consejo Director, para lo cual estaba facultado para crear las comisiones que estimase pertinentes, dándole las atribuciones y facultades que sean procedentes para la más eficaz realización de sus gestiones; en todas las Comisiones que se designasen, habría un miembro del Consejo Director, pudiendo formar parte de ellas los socios de Número de reconocida capacidad en lo que era objeto la Comisión.

Sin perjuicio de las Comisiones que pudieran crearse con carácter permanente o transitorio, de manera obligatoria deberían existir las Comisiones Permanentes siguientes: de organización, técnica, y ética. La Comisión de Ética actuaba como Tribunal de Honor, para resolver conflictos entre Radioaficionados, pero sus decisiones definitivas tendrían que tener aprobación de la mayoría de los integrantes del Consejo Director.

El Consejo Director convocaría a la Asamblea General de Socios de Número una vez al año para tratar los asuntos de importancia para la clase y dar cuenta del desenvolvimiento y organización del Radio Club de La Habana, teniendo esta Asamblea el carácter de ordinaria. Con carácter extraordinario podrían celebrarse sesiones cuantas veces fuere necesario a solicitud escrita de 25 socios de Número o de la mayoría del Consejo Director. Las citaciones eran enviadas a través de la Planta Oficial del Club, diarios locales, correos y cualquier otro medio.

Los acuerdos que tomaba la Asamblea General de Socios de Número, en sesión ordinaria o extraordinaria, eran llevados a sesión extraordinaria del Consejo Director, para su cumplimiento.

Los casos de vacantes de cualquier cargo del Consejo Director se cubrían por decisión de los miembros restantes de dicho consejo, quienes les solicitaban a los socios de Número para poder elegir el nuevo miembro del Consejo. Se solicitaba a los socios en número de quince por conducto del Consejo Ejecutivo, dentro del término de 72 horas de ocurrida la vacante. En caso de que no se aceptara ninguno de los presupuestos, se elevaba otra vez la solicitud y así de manera sucesiva.

El Consejo Director era encargado de la celebración de elecciones, cuando estas procedieran, nombrando comisiones electorales, comisiones escrutadoras, confeccionando las boletas a usar, y tenía plena facultad para fijar los requisitos y trámites en las elecciones generales en que se renovaría totalmente dicho Consejo Director. Estas elecciones se celebraban en la primera quincena de marzo, cada dos años, quedando aclarado que los miembros del Consejo Director podían ser reelectos para períodos posteriores.

Podrían formular candidaturas 25 Socios de Número, los cuales deberían presentar el oportuno escrito a la Comisión Electoral, con 15 días de antelación a la fecha de elecciones que anunciaba el Consejo Director.

El Radio Club de La Habana estaba en el deber de acuerdo al Reglamento a dar la mayor información a sus socios, cualquiera que fuera su clasificación y para ese fin publicaba un boletín o revista mensual o bimensual, con la mejor presentación posible, según sus posibilidades económicas, y un boletín radial semanal que se trasmitía los domingos por la mañana, en la banda de 40 metros los nacionales y en cualquiera otras los internacionales, dando publicación a las actas y acuerdos, bien del Consejo Ejecutivo, del Consejo Director o de la Asamblea General. Igualmente publicaba informes de Tesorería y cualquier otro informe de interés para la clase. La planta oficial del Radio Club de La Habana, previo consentimiento del Ministerio de Comunicaciones, utilizaba los indicativos CO2CH.

El Reglamento del Radio Club de La Habana podía ser reformado o sustituido totalmente mediante votación de la mitad más uno del total de los socios del Club que se encontraban en uso de sus derechos sociales al tiempo de la reforma. La votación se obtenía mediante Asamblea General o referéndum.

Los integrantes del Consejo Director se ocupaban, uno cada día, de mantener el local social abierto de 8:00 p.m. a 10:30 p.m., para atender a los socios y todo lo concerniente al Club entre las expresadas horas.

El Radio Club de La Habana no se responsabilizaba con ningún servicio que sin autorización y organización respaldara el Club, siendo por tanto, por cuenta y riesgo del Radioaficionado, la prestación de dicho servicio no autorizado por el Club.

En caso de disolución del Radio Club de La Habana, sus bienes, fondos, y en general, todo su patrimonio pasaba a la Casa de Beneficencia y Fraternidad de La Habana.

El Comité Gestor que podría ostentar la denominación de Comité Ejecutivo Provisional, quedaba en funciones por término de dos años a partir de su toma de posesión, y cuando estuviera próximo a expirar dicho término, convocaba a elecciones de acuerdo con el Reglamento.

En la ciudad de La Habana, a las nueve de la noche del día 22 de septiembre de 1960, en su local social de Avenida San Miguel y Carretera de Vento, Reparto Casino Deportivo, se reunieron: Ramón Ponte Valladares, Publio Maldonado Álvarez, José B. Martínez Amador, José Martínez, Aurelio Izquierdo Garrigó, Miguel Enciso Seigle, Héctor Pomares Huelva, Antonio Mugía Fernández, Ángel Castillo Barroso, Fidel Pérez Bermúdez, Sergio Diez Vivas, Felipe Lima Estévanez, José Cervera Alonso, Carlos Novoa Eiriz, Rafael Estévez Verdeja, José Aguiar Gante, Rubén López Rodríguez, Miguel A. Ortiz Rodríguez, José R. Vereno González, Mario Barreto Aguirre, Rafael Martínez Pupo, Ricardo Álvarez Rivón, Enrique Casañas, Raúl V. López Hernández, Arsenio González Rubio, Miguel A. Reyes San Pedro, y Juan L. González Rivas, con el objetivo de constituir la Asociación Radio Club de La Habana, cuyo Reglamento fue aprobado por el Comisionado Provincial con fecha 12 de agosto de 1960 (recibida la notificación del día 20 de septiembre), actuando de Presidente Provisional Fidel F. Pérez Bermúdez y de Secretario Provisional Miguel Enciso Seigle, se procedió, conforme a lo dispuesto en el artículo ocho del Reglamento a elegir el Consejo Director que habría de regir durante el período que comenzaba el día 22 de septiembre de 1960 y terminaba el día 22 de septiembre de 1962, y resultaron elegidos: Presidente: Ramón Ponte Valladares; Secretario: José Bernardo Martínez-Amador; Tesorero: Publio Maldonado Álvarez; y Vocales: Héctor Pomares Huelva y Antonio Mugía Fernández.

La Asociación denominada Radio Club de La Habana quedó inscripta en el Registro Especial de Asociaciones de Gobierno Municipal, en el libro 26, folio 126, No. 18,303.

Esta propuesta como otras que brindó la República, nos demuestran en continuidad y ruptura las capacidades organizativas y el esfuerzo cultural de sus gestores y asociados. Ejemplos como estos nos permiten analizar el estado actual de la radio en pos de su engrandecimiento.

*Investigadora Auxiliar del Instituto Cubano de Antropología

Bibliografía:
Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Registro de Asociaciones. Expediente: 1745.Legajo: 128.

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