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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Protección: un ejemplo de asociacionismo radial en la República

Sus dinámicas de trabajo buscaban garantizar a los radioyentes el disfrute de la programación

La asociación Radio Protección fue una institución establecida en La Habana a los 15 días del mes de octubre de 1939, en la calle Clavel no. 322, en el barrio del Cerro.

Su símbolo se componía de dos torres de las usadas para antenas de radio, formadas cada una con cuatro líneas de puntos verticales inclinadas entre sí de mayor a menor, unidas en la parte superior y con líneas de puntos horizontales en toda su extensión, lo cual daba consistencia a cada torre. Estas líneas estaban separadas una de otra.

Las torres estaban igualmente separadas y en su centro aparecía la figura de un mapamundi cuyo eje, por sus extremos, descansaba respectivamente sobre las torres de cada lado.

Este símbolo expresaba que la radio abarcaba todo el mundo y en sus pies estaban las frases siguientes: “Servicio, Eficiencia, Garantía”, de izquierda a derecha y sobre las torres de cada lado. Se leía también el nombre de Radio Protección.

La asociación tenía como propósito agrupar a personas propietarias de aparatos receptores de radio, con el objeto de brindar mutuamente apoyo y, por este medio colectivo, prestar también toda clase de servicios que contribuyesen al mantenimiento y buen estado del aparato receptor de su propiedad.

La institución se componía de una Junta Directiva, integrada por los socios fundadores que eran elegidos para los cargos que componían la misma y en esa Junta Directiva radicaba la soberanía de la sociedad.

El Consejo Supremo de Radio Protección estaba integrado por cinco personas, socios fundadores de esta institución, designados por la Junta Directiva. Se reunía en sesión extraordinaria convocada al efecto dentro de los diez días siguientes a la toma de posesión de la Junta Directiva. El citado Consejo tenía las facultades para resolver los casos urgentes que, por la brevedad del tiempo, no podían ser resueltos por el Presidente – Superintendente de la Junta Directiva, poniendo en conocimiento de esa Junta todo lo que resolvía dicho consejo para obtener el visto bueno de la misma, así como la correspondiente aprobación de la Junta General de Asociados.

La Junta General de la institución estaba compuesta por los socios que formaban parte de la misma y se encontraban al corriente del pago. La Junta tenía la facultad de resolver las cuestiones fundamentales de la sociedad bajo la dirección, administración, fiscalización, por medio de la Junta Directiva hacía cumplir todas sus resoluciones.

La Junta General se reunía en sesión ordinaria el segundo lunes de noviembre de cada año para conocer el desenvolvimiento de la Asociación, balances, ingresos y egresos.

La Junta Directiva se reunía en sesión ordinaria todos los jueves de cada semana durante el año. Estaba formada por los socios fundadores siguientes: Presidente-Superintendente y su vice, un Secretario y su vice, un Tesorero y su vice, y cinco Vocales.

El Consejo Supremo de la institución estaba formado por la Junta Directiva, por mayoría de votos lo integraba un presidente, un secretario y tres vocales. Radio Protección tenía dos clases de socios: fundadores y de número.

Los socios fundadores eran aquellas personas que formaban parte de la institución desde la fecha del acuerdo del Reglamento de la Asociación hasta la constitución de la misma. Eran socios de números aquellas personas que formaban parte, desde la fecha posterior a la constitución de la Sociedad, y podrían nada más que formar parte de la Junta General, podían elegir si deseaban continuar o no.

Los socios de la institución pagarían mensualmente la cantidad de 20 centavos y la Junta Directiva tendría facultades para elevar la cuota mensual que estimara conveniente. Los socios tenían derecho a todos los beneficios que ofrecía esta institución, siempre y cuando pagaran tres mensualidades. Esta asociación elegía los cargos por un período de cuatro años y celebraba elecciones el primero de septiembre cada cuatro años.

Se elegían los cargos de la Junta Directiva y esta nominaba dentro de su término el Consejo Supremo. El presidente de la institución se denominaba presidente-superintendente y tenía la representación social y jurídica de esa colectividad; llevaba a cabo la dirección, administración y fiscalización de la asociación de acuerdo con las facultades de la Junta Directiva, y ponía en conocimiento de la misma cuanto en las funciones de su cargo realizaran.

El presidente-superintendente firmaba de manera conjunta con el secretario y Tesorero toda la documentación de la institución, tales como: ingreso, egreso, recibos y actas de todo tipo.

El secretario confeccionaba las actas de las sesiones, así como las convocatorias de las mismas por orden del presidente. Además, firmaba conjuntamente con el presidente-superintendente los recibos y documentos necesarios para la buena administración y dirección de la asociación y con el tesorero, los balances,
ingresos y egresos.

El tesorero realizaba los balances de la institución de manera mensual y cada seis meses llevaba a cabo un balance general que lo pondría en conocimiento de la directiva conjuntamente con el mensual y anualmente le comunicaba a la Junta General sobre el estado de los Fondos Sociales, a través de la Junta Directiva, para su aprobación y aceptación.

Pondría el capital de la institución en la Casa Bancaria o Casa Comercial que la Junta Directiva designara al efecto y guardaba los fondos sociales que les daba el presidente-superintendente velando por el más estricto cumplimiento de este Reglamento y se hacía responsable solidario del capital de la institución.

Los vocales tenían como deberes y derechos: asistir a las sesiones; pues el que dejaba de asistir a tres sesiones consecutivas se le daba de baja como directivo; acordar lo que estimara conveniente; hacer proposiciones; pedir la celebración de Juntas Extraordinarias al presidente-superintendente; cumplir fielmente con lo estatuido en este reglamento; así como hacer cumplir el mismo.

Los vices sustituían a sus respectivos propietarios asumiendo sus responsabilidades en caso de vacante por renuncia, ausencia, enfermedad y fallecimiento. Esta institución celebraba Junta Directiva Extraordinaria cuando cinco directivos lo solicitaban al Presidente, y se convocaba a Junta General Extraordinaria cuando estuviera el veinte por ciento de los asociados.

En caso de disolución de esta institución, todas sus propiedades, derechos y pertenencias pasarían a ser patrimonio de la Universidad de La Habana. Esta institución no podría disolverse mientras existieran veinte asociados que se comprometieran a sostenerla.

En el cuerpo de la Directiva se encontraban: José Antonio Armenteros Armenteros, como presidente-superintendente; Ceferino Armenteros, vice-presidente-superintendente; Diosdado Zamora, Secretario; Reinaldo Rivero, vice-secretario; Manuel A. Fuentes, tesorero; Eugenio Zamora Caballero, vice-tesorero; y los vocales: Hipólito Hernández, Manuel García, Severo Armenteros, Julio Xiques y Felipe Zamora.

La organicidad de la asociación es un ejemplo definitorio de cómo desde el interior de una institución se establecían las redes que confluían para establecer dinámicas de trabajo en pos de garantizarle a los radioyentes el equipamiento para el disfrute de una programación radial.

* Especialista del Departamento de Etnología en el Instituto Cubano de Antropología.

Bibliografía:
Archivo Histórico Nacional: Fondo: Registro de Asociaciones: Radio Protección. Legajo: 278. Expediente: 7788.

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