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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Sencillamente la inmortalidad

El actor Manuel Porto ha dejado de existir físicamente este 28 de septiembre, justamente el día su cumpleaños 76
Manuel Porto

Manuel Porto

Afirman algunos que son inmortales quienes mueren en la misma fecha de su nacimiento. Sin embargo, hay seres que al margen de tan cabalística conjetura tienen bien merecida la inmortalidad, sin necesidad de tomar en cuenta dicha coincidencia. Tal es el caso del inmenso actor Manuel Porto, que ha dejado de existir físicamente este 28 de septiembre, justamente el día su cumpleaños 76.

Qué enorme pérdida para la cultura nacional y especialmente para las artes escénicas, un tanto huérfanas a partir de ahora, tras la partida de uno de sus más consagrados y admirados hacedores. Ese cubano raigal —tan apegado y fiel a nuestra tierra— que hiciera de la actuación el sentido mayor de su existencia, ya fuera en los sets televisivos y en los platós cinematográficos, como en la remota Ciénaga de Zapata, donde puso alma, corazón y vida en la creación del conjunto artístico comunitario Korimakao.

Cómo no hablar entonces de inmortalidad tratándose de alguien como Manuel Porto, en quien se confirma el martiano apotegma de que “la muerte es vía y no término”, porque siempre seguiremos teniéndolo al alcance de los ojos y del corazón en todos, esos personajes en los cuales su excelencia interpretativa nos dejara tan profunda e imborrable huella.

Desde esa otra dimensión donde ahora habita, Vuelve a mirar hacia nosotros ese magnífico actor, ese genuino hombre de pueblo para quien los reconocimientos recibidos, fueron solo un estimulante punto de partida hacia cada nueva Entrega suya, como si El ojo del canario velara continuamente por su desempeño profesional… o como Cuando el agua regresa a la tierra en busca del sitio que le corresponde: sencillamente la inmortalidad.

 

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