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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Sin parar de soñar

Avatares y oportunidades de los jóvenes realizadores en la televisión cubana. Entrevista al director Mitchell Lobaina
Andar la Habana

Hablar sobre televisión con trabajadores del medio puede acabar en seria polémica. Por ejemplo, cuestiones como la producción o los jóvenes en la pequeña pantalla cubana devienen tópicos interesantes que motivan a la reflexión. Por ello decidí entrevistar a un amigo, joven realizador, para profundizar acerca de cómo se insertan las nuevas generaciones en la televisión cubana, las dificultades por las cuales atraviesan, entre otros tópicos.

Soñador e idealista, amante de la obra de Silvio Rodríguez y de la nueva trova, Mitchell Lobaina comenzó trabajando en la videoteca.

Luego se convirtió en asistente de dirección de programas notables como Andar la Habana, Contacto, Acapella, entre otros; mientras cursaba la especialidad de dirección en la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte. Hoy dirige programas sobresalientes por su calidad. Hablo de Sur y De cierta manera, ambos trasmitidos por el Canal Educativo 2.

También ha realizado siete documentales. Uno de ellos, dedicado al cantautor Amaury Pérez, alcanzó mención en un Premio Caracol.

¿Cuáles dificultades encuentra un realizador joven en la televisión cubana?

Creo que son las mismas las de uno joven o viejo, aunque las personas más conocidas, más establecidas, les cuesta menos trabajo, como en todo. Pero tratar de que te den un programa, que confíen en ti para acometer un proyecto, es más difícil. A mí, que soy tímido, me resultó difícil; pero no es imposible. Quien quiere hacerlo y tiene cosas que decir al final lo hace.

¿Qué diferencia existe entre la televisión, el cine y la radio en cuanto al trabajo del director?

La radio es solo sonido. La televisión podría tener mucho más calidad si no se pensara tanto en ahorrar dinero. Algunas personas con poder de decisión tienen una mentalidad facilista, les interesa que salga el producto al aire, tener el huequito ocupado, y no la calidad.

¿Crees que es responsabilidad de los directores ese tipo de situación?

De los directores de televisión no, pero sí de quienes deciden la cantidad de turnos de edición, con quién ser condescendientes, o a quién darle o no una cámara en la calle, entre otras cosas relacionadas con la producción de un programa.

¿Crees que la dirección de la televisión apoya a los realizadores jóvenes?

En los últimos tiempos se han abierto las puertas para algunos realizadores jóvenes en la televisión, aunque debería ser mayor la apertura. También las nuevas formas de producción, la tecnología digital, han agilizado el proceso creativo y muchos directores adelantan sus programas en las casas.

¿Cómo es la labor del realizador al unir al equipo de trabajo, que a veces no es el deseado?

Algunos directores tratan de aglutinar a un colectivo para ciertos tipos de programas. En cuanto al equipo técnico: camarógrafo, sonidista, luminotécnico, auxiliar; en la mayoría de los casos no existe la suerte de mantener un equipo fijo. De contar con un equipo permanente para cada proyecto se ganaría en compromiso y se lograrían mejores resultados en cuanto a la calidad del producto final, que debe ser lo más importante.

Abogas por equipos fijos de trabajo

Totalmente. Hay realizadores que no lo logran ni siquiera con los asistentes de dirección. A algunos sólo les interesa el aspecto monetario, a otros no. En mi caso, cuento con una asistente muy profesional, que se preocupa por todo, desde la calidad del producto terminado hasta del proceso de producción.

¿Qué consejos tú les darías a los directores jóvenes?

No me siento capaz de dar consejos. Simplemente les digo que no paren de soñar, que luchen, trabajen, hagan las cosas con ganas y no vean al medio como ciertos cineastas: con desdén. Aunque ciertamente la televisión no es el cine y no cuentas con mucho tiempo y otras posibilidades para llevar a cabo los proyectos con mejores resultados, creo que se puede hacer arte en televisión y tener buenas intenciones en la realización de un programa.

¿Qué opinas de la televisión cubana?

Se diferencia de la mayoría de las televisiones del mundo en cuanto a contenido y calidad, pero también tiene que mejorar mucho. Ciertos sistemas implantados en la televisión, de producción, por ejemplo, no funcionan. A veces, para que salga un equipo de realización a grabar, el guionista y el director deben presentar un plan temático con un determinado tiempo de antelación. Eso constituye una limitante que resta espontaneidad e inmediatez a la concepción de nuevos programas sobre temas actuales.

El esquema de los planes temáticos puede ser cómodo para quienes dirigen un departamento desde un buró. Pero también deben existir flexibilidades en determinados momentos. Es necesario un cambio de mentalidad. La televisión necesita nuevos aires, que vengan más personas talentosas.

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