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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Soy de una época maravillosa y una generación del olvido”

Afirma el actor Noberto Blanco, a quien le preocupa la pérdida de la memoria histórica de la televisión cubana
Noberto Blanco

Noberto Blanco

Con cierto hálito nostálgico Noberto Blanco inaugura el diálogo con En Vivo. “Soy de una época maravillosa y una generación del olvido”, sostiene. Pero enseguida cambia el tono al hurgar en su memoria sucesos relevantes de su formación y carrera actoral.

Desde niño ansiaba ser actor. Durante sus años de estudiante, en la escuela Toledo, participaba en todos los actos que se organizaban para festejar o recordar alguna efemérides. Y nos confiesa que cuando actuaba se sentía “como pez en el agua”.

Con 18 años entró en un grupo de teatro aficionado, “donde existía una lista y si aparecías, entonces comenzabas a hacer teatro”. Resalta que entonces comenzó a realizar varias gestiones y logró su primera actuación en televisión, junto a Sirio Soto, a quien agradece haber confiado en él, que tenía solo la experiencia del teatro de aficionados.

También tuvo actuaciones en Radio Liberación, con personajes de aventuras en programas unitarios; pero su mundo preferido siempre fue la televisión y los espacios de aventuras. Destaca que solo con Erick Kaupp trabajó en 15 dramatizados.

También actuó bajo la dirección reconocidos realizadores de TV como Vázquez Gallo, Raúl Pérez, Gómez Reyes, Miguel Sanabria, Amado Cabezas y Xiomara Blanco, a quien recuerda con gran admiración.
Se especializó en ser espadachín; hizo “Los mosqueteros” en todas sus versiones, hasta 20 años después de la primera entrega; y el vizconde de Braguelon. Le fascinaban los personajes de malo.

Protagonizó Grandes Novelas y subraya que con la actriz Cristina Obin interpretó una serie donde hizo el papel de un oficial norteamericano.

Entre las anécdotas innumerables de sus roles, comenta episodios de comicidad vividos junto a Miguel Ginarte. Este lo llamaba jocosamente “Norberto en blanco”, pues en algunas ocasiones olvidaba algún bocadillo del libreto.

No obstante, Norberto, con una notable agilidad mental, improvisaba los parlamentos ante cualquier olvido. Debemos recordar que muchas aventuras se hacían en vivo y la mayoría de las veces no cabía la posibilidad de repetir la escena.

Norberto narra una anécdota triste en su vida artística dentro del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Un día bajó hasta donde se guardaban los programas antiguos y una persona los estaba empacando; cuando él preguntó si era para conservarlos, le contestaron que no que todos esos videos iban a ser enviados para Antillana de Acero.

Ese suceso lo entristeció profundamente, pues así se perdía parte valiosa de la historia de la televisión cubana.

Para el cine participó en diversas filmaciones, entre las que destaca el filme “El extraño caso de Rachel K”, dirigido por Rudy Mora, hijo.

Ostenta varios reconocimientos como la condición Artista de Mérito, la Medalla por los 40 años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), varios lauros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), la orden Raúl Gómez García y un diploma especial por la gran cantidad de actuaciones en el programa Aventuras.

Aunque se jubiló en 2001 mantiene vital su gran pasión por los medios radial y televisivo, y sobre todo, por las artes escénicas.

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