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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Una TV cubana auténtica, que proponga educación entretenida

Reclama el reconocido director de programas y realizador de videoclips  Manuel Ortega

Su pasión por el medio televisivo fue cultivada desde la infancia, pues muchos de sus familiares fundaron Tele Rebelde, en Santiago de Cuba, y hasta hoy trabajan en el telecentro de esa oriental provincia.

Desde los 15 años, cuando todavía estudiaba en el preuniversitario, Manuel Ortega hacía de camarógrafo en varios programas en vivo en Tele Turquino. Al llegar a los 18 años, su interés creció y tuvo la idea de entrar al Instituto Superior de Arte (ISA) y convertirse en realizador.

“Mi primera realización audiovisual fue un spot durante el primer año de la carrera en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisuales (FAMCA). Fue una experiencia lindísima, nunca había hecho algo distinto a operar una cámara o trabajar como director de fotografía”, declaró Ortega en una emisión reciente del programa Paréntesis (Canal Educativo, jueves, 7:30 p.m.).

Luego, habilitarse como camarógrafo profesional en el año 2000, “valió de mucho, sobre todo por aprender la técnica. Un realizador debe saber cómo funciona todo el proceso a la hora de enfrentar un trabajo. Para mí en el audiovisual resulta importante saber dónde poner la cámara. En esa especialidad incursioné en programas del Canal Habana y en otros nacionales”.

Paralelo a sus estudios en el ISA, se preparó como Comunicador Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Ello le permitió incursionar en la publicidad, la cual, considera Ortega, todavía está por descubrirse en Cuba. “Sobre todo por la parte audiovisual será un boom interesante”.

Además de realizar otros audiovisuales publicitarios, este creador destaca por sus multipremiados videoclips, género en el cual debutó con gran éxito en 2012.

Al valorar la trascendencia de estos productos y los aportes de sus realizadores, comentó: “El videoclip, ante todo, es publicidad; su objetivo consiste en vender un artista, una canción, posicionarlos en el mercado, lo que he hecho en otro tipo de trabajo me ha servido para la realización de videoclips.

“Últimamente existen muchos jóvenes haciendo videoclips, algo muy bueno. Igualmente se encuentra una especie de generación histórica de este movimiento audiovisual, compuesta por Rudy Mora, Orlando Cruzata, Alfredo Ureta y otros.

“De un tiempo para acá, esa generación está compartiendo con realizadores jóvenes que estamos marcando tendencia dentro de las formas de hacer videos musicales en Cuba, cada uno, desde nuestra perspectiva, aportamos algo al audiovisual en el país”.

Sin dudas, el talento como realizador de videoclips distingue la trayectoria de Ortega, quien desde 2014 también se desempeña dentro del proyecto Lucas como codirector de sus galas de premiaciones.

Sin embargo, otras propuestas sugerentes en la pequeña pantalla denotan cuán enriquecedora y atractiva resulta su concepción de los programas, sobre todo para lograr entretener al público, cautivar su atención brindándole un gran espectáculo televisivo.

En tal sentido, sobresalen los cambios en el espacio juvenil Conexión, que con la guía de Ortega reveló la gracia e inteligencia del actor Rubén Araujo como conductor de TV.

De igual manera, sorprenden la visualidad, la conducción, el guion, la dirección artística y las entrevistas a personalidades cubanas, en los shows de fin de año y para el verano dirigidos por Ortega para Canal Habana. Definitivamente, El Marcapaso, Primera clase y otros señalan la diferencia en los modos de hacer TV.

“Soy un apasionado de la televisión -confiesa el director-, he hecho varios programas pero no todo lo que quisiera hacer. Espero que me den la oportunidad de lograrlo.

“Me interesa seguir trabajando y aportando a la TV, que hoy carece de mucha creatividad, de recursos, de jefes comprensivos y comprensibles, que acepten los nuevos retos del medio y las nuevas tendencias.

Esas tendencias no tienen que ver con dejarnos invadir por lo extranjero, sino con hacer una televisión cubana auténtica, que proponga una educación entretenida, novedosa, diferente. Eso va más allá del hecho de tener más recursos para la escenografía, está relacionado directamente con los contenidos y con variar las maneras de comunicar”.

En los minutos finales de Paréntesis, Ortega dedicó unas palabras a los jóvenes que aspiran a trabajar en el medio audiovisual: “a un realizador no le debe faltar la pasión, debe gustarle mucho lo que hace y ser perseverante”.

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