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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un voz y presencia encantadoras en la TV

Homenaje a la inolvidable intérprete Esther Borja, conductora del espacio Álbum de Cuba

Una de las grandes divas de la música cubana, Esther Borja Lima, alcanzó gran popularidad en la televisión cubana, como presentadora de un programa muy exclusivo creado en 1961, Álbum de Cuba, en pantalla hasta 1986.

Ella era la anfitriona y cantante del programa por donde desfilaron todos los grandes de la música cubana. En Álbum de Cuba actuaron: Rosita Fornés, María de los Ángeles Santana, Armando Pico, Gladys Puig, Alba Marina, Sara Escarpenter y Ramón Calzadilla, entre muchos otros.

Cuando surge el programa la querida Damisela Encantadora era una consagrada en grandes espectáculos, pero es por la televisión que su voz llega a toda la teleaudiencia cubana. En Álbum de Cuba la acompaña al piano el maestro Nelson Camacho, a quien la unió una amistad hasta sus últimos días.

El programa era en vivo y el tema de presentación, “Para ti”, del compositor Fernando Mulens, fue creado para Esther. Rafael Casas fue el director que inauguró el espacio, luego dirigido por José Ramón Artigas. En las emisiones participaron los maestros Adolfo Guzmán y Rafael Somavilla.

Como parte del repertorio de Álbum de Cuba se incluye la pieza “Rapsodia negra”, de Ernesto Lecuona, que interpretó Nelson Camacho, acompañado en esa ocasión por la orquesta del Instituto Cubano de Radio y Televisión, dirigida por los maestros Rafael Ortega y Adolfo Guzmán.

Cuca Rivero y Esther Borja, integrantes del jurado de música especializada del Festival Nacional de la Radio, entablaron buenas relaciones de trabajo y juntas conversaban sobre las glorias y dificultades de Álbum de Cuba.

Ellas constituían una compañía excepcional en las sesiones cada año en diferentes localidades de la Isla. No obstante sus largas vidas, o “mucha experiencia acumulada”, como le gustaba decir a Esther, nunca se mostraron cansadas. Eran las primeras en subir a los ómnibus para asistir a las actividades organizadas durante el Festival y en las que Esther era justamente venerada en su condición de Gloria de la música cubana. Formar parte del jurado del Festival Nacional de la Radio junto a la Damisela Encantadora y la Profesora Invisible era un honor.

Apuntes biográficos
Esther Borja nació en la capital cubana el 5 de diciembre de 1911. Desde pequeña sintió afición por el canto, pero la familia se oponía un poco a la vida de los artistas y entonces estudia Magisterio.

Después de graduada en estudios de Música y Piano en el Centro Gallego de La Habana, y con solo 18 años, comienza a cantar en varios espacios, sobre todo en Radio Lavín y en algunas actividades sociales que se realizaban en el poblado de Santiago de las Vegas y todos le decían: “si Lecuona te oyera…”.

Esther decide conocer al maestro Ernesto Lecuona y un día va a su casa; hizo todo el trayecto a pie pues solo tenía cinco centavos para el ómnibus. Cuando llega a la casa de Lecuona, la recibe su hermana Ernestina, pues el Maestro no se encontraba, pero ella le canta algo de su pequeño repertorio y Ernestina, que también era músico, descubre que en esa muchacha había voz y talento.

La insta a volver cuando estuviera su hermano Ernesto. Todo esto sucede en 1935. Por fin un día se encuentran los dos y este queda fascinado con la tesitura, la afinación y la forma de cantar de la joven.

La consideran una de las principales intérpretes de la música de Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Jorge Anckerman y especialmente de Ernesto Lecuona.

Como regalo especial para Esther, Lecuona le tocó la pieza que después se convertiría en la preferida de todos, “Damisela Encantadora”, la que ella y solo ella siempre interpretaría de manera impecable.

En 1935, Esther debuta en el teatro con Lecuona. Interpretan la zarzuela “Lola Cruz”, y el vals “Damisela Encantadora”. Cuando terminó, todo el teatro su puso de pie y tuvo que repetirla. De esta forma comenzaron a realizar actividades en lo que se llamó el Género Chico Español.

En 1936, junto a los hermanos Lecuona y a Ignacio Villa ―más conocido como Bola de Nieve― realiza una gira artística por varios países de Latinoamérica. En ellos  se presenta como solista y junto a intérpretes argentinos como Tita Merello, Libertad Lamarque, Rosita Moreno y Alfredo Le Pera.

De regreso en La Habana comienza a trabajar en el Teatro Principal de la Comedia y el Teatro Martí. Nuevamente en un viaje a Buenos Aires interpreta con gran éxito las zarzuelas “El Cafetal”, “Lola Cruz”, “Las Leandras”, “Rosa la China”, “María la O” y las operetas “La condesa Maritza”, “La danza de la libélulas” y “La bayadera”. Además, estrenó en 1948 la canción “Mi guitarra guajira”, de Olga de Blank, obra ganadora en el Festival de la canción.

En 1943, Sigmund Rombers, prestigioso compositor de operetas, la contrata para varias giras por los Estados Unidos, donde actúa en 48 estados y en el Carnegie Hall de Nueva York.

A partir de 1948 inicia sus actuaciones radiales a través de la emisora CMQ de La Habana, donde actúa junto a intérpretes de renombre como la soprano América Crespo, los tenores Panchito Maya e Hipólito Lázaro y el declamador Luis Carbonell, El acuarelista de la poesía antillana.

Según el compositor Gonzalo Roig, Esther Borja era sencillamente inimitable.

Esther viaja a Argentina y allí se casa con un periodista. Cuando descubre que va a ser madre retorna a Cuba, pues deseaba que su hija naciera aquí. Sigue viajando, pero nunca abandona su país.

Cuando triunfa la Revolución, actúa en actividades convocadas por el Gobierno revolucionario e interpreta canciones como “Despertar”, de Eduardo Saborit, “Cuba, corazón de nuestra América”, de Tania Castellanos, y “Una flor para Camilo”, canción escrita por Adolfo Guzmán dedicada al Comandante Camilo Cienfuegos.

Su repertorio era muy variado, pues además de las canciones de Lecuona, interpretaba de la Trova tradicional obras de Miguel Matamoros y de Sindo Garay como “La tarde”.

En 1972 Esther fue llamada por la investigadora, escritora y poetisa Fina García Marruz, “La Dueña de la Tarde”. Aunque la cantante presenta su jubilación, el Estado le pide que siga actuando y ella acepta con la condición que la acompañe en sus presentaciones el pianista Nelson Camacho. Él recuerda con mucha devoción a esta gran Diva del arte y mujer integral.

En un concierto en el teatro Amadeo Roldán, Esther presentó a Camacho como solista y pianista acompañante. Realizaron giras por todo el país. Grabaron tres discos de larga duración con música de Ernesto Lecuona.

En declaraciones exclusivas para En Vivo, el pianista recuerda que en la década del 40, Esther estrena la zarzuela “Luisa Fernanda”, junto a otra Gran Diva de la escena, Rosita Fornés, y también trabajó con ella en la ópera “Don Gil de Alcalá”. Participó en un documental dedicado a Jorge Anckerman con la canción “Flor del Yumurí”.

Esther cantó para su pueblo hasta la década de los ochenta. Su último concierto lo realizó en el descanso de la escalera del Palacio de los Capitanes Generales, con cientos de personas que la aplaudían como el primer día. La última canción que interpretó fue “Damisela Encantadora”, que coreada por el público asistente la despidió. No cantó nunca más, inexplicablemente perdió la voz. Falleció en La Habana al cumplir 100 años de fructífera vida, el 28 de diciembre de 2011.

Por su excelencia artística. Le fueron otorgados la Orden Félix Varela, el Premio Nacional de Música, la Medalla Alejo Carpentier y el Premio del Gran Teatro de La Habana.

En las palabras de presentación de uno de sus discos, Nelson Camacho escribió: Honrar honra, dijo el más universal de los cubanos, nuestro José Martí, y siguiendo este pensamiento martiano, he querido homenajear a quien tuve la suerte de conocer y compartir muchos años de bella labor artística, me refiero a la eximia cantante Doña Esther Borja.

En este trabajo discográfico he compilado, en versiones para piano, algunas de las canciones que interpretamos juntos en aquellos conciertos inolvidables de los años ´70 y ´80 del pasado siglo; en que paseábamos nuestro arte por los principales escenarios del país, y nos presentábamos en el aún recordado programa de televisión Álbum de Cuba del que ella era anfitriona y en el que debuté en1972 en la televisión cubana.

He aquí mi agradecimiento y devoción eterna, a quien regaló tantos y tantos momentos imborrables a varias generaciones de Cuba y al mundo con su arte irrepetible.

Gracias gran dama de la canción,
Gracias por existir,
Gracias por regalarme el privilegio de tu compañía,
Siempre serás nuestra “Damisela Encantadora”,
Siempre serás “La dueña de la tarde”…
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