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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Mirta y las Relaciones Públicas

La Directora de Comunicación de la Radio Cubana valora la importancia de las RRPP

El 26 de septiembre, Día Interamericano de las Relaciones Públicas (RRPP), muchas personas celebran con beneplácito la fecha, sin embargo, para Mirta Ramos Difurniao es una mezcla de sentimientos encontrados.

Desde los años 80 ella trabaja como relacionista pública, pero hace un tiempo -producto de la organización de la disciplina Comunicación- se cambió el nombre al departamento que ella dirige y a las plazas que lo componen, por lo que ahora en lugar de ser Jefa de RRPP es Directora de Comunicación de la Radio Cubana.

Sobre ese cambio, la experta refiere: “Quizás en un momento determinado la idea de lograr que la comunicación se formalizara fue sabia, pero no aplastando o desapareciendo el resto de las especialidades que forman parte de ella”.

A pesar de los sinsabores que la transformación le ha provocado, al hablar con En Vivo, se regocija por sus logros en el puesto que ocupa hace ya varios lustros.  

¿Es usted relacionista pública o comunicadora de formación?
Empecé en el año 1982 en el cargo de Jefa de RRPP y prensa del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) de manera totalmente empírica, entonces, curiosa al fin, comencé a investigar sobre la especialidad, fui a la biblioteca del Icrt y encontré textos de los fundadores. A partir de ahí intenté vincular la práctica con el entendimiento, con la realidad, y luego pasé junto a mis compañeras de trabajo el primer curso de RRPP que se dio en Cuba, impartido en la Universidad de La Habana por Nina Olivares, chilena muy reconocida en la especialidad.

A partir de ahí sí estaba motivada, me gustaban los textos, los contenidos, veía la relación de la teoría con su aplicación, me apasionaba la idea de hacer muchas más cosas a partir de lo que estudiaba y empecé a pasar cuanto curso llegó, tanto de RRPP como de otras especialidades -investigación, marketing, publicidad- hasta que se hizo una Maestría de Relaciones Públicas, que realmente fueron dos, la primera con el Centro de Estudios Superiores de Marketing de España y para la segunda parte hubo que hacer unas prácticas más en la Facultad de Comunicación, así nos extendieron el título de Máster en Marketing y Comunicación pero siempre tenía un módulo de RRPP. Para mí en los dos casos fue insuficiente, comparándolo con la realidad científica que existe hoy, pero fue el comienzo.

También empecé impartiendo clases de RRPP hace muchos años, primero a mi equipo de trabajo, después en el Centro de Estudios Sociales, posteriormente en Círculos Sociales, en las Fuerzas Armadas, en las iglesias. Además tuve cátedra fija durante años en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en la Unión Caribeña de Cuba y además impartía clases en la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, todo eso después de estar trabajando, lo que también me preparó muchísimo en la realidad.

¿Tuvo usted algún recorrido laboral antes de comenzar a trabajar en el Icrt?
Si, comencé trabajando por mucho tiempo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero me tuve que desmovilizar con el grado de primer teniente por problemas de salud y después trabajé en el Ministerio de Cultura, donde atendía la reserva de cuadro.

Me doy cuenta que era natural en mí todo lo relacionado con las RRPP, después del tiempo hago un recorrido hacia atrás y me percato que todo lo que hacía estaba en el centro de la comunicación de los seres humanos, aunque no era relacionista pública ya tenía el sentimiento de serlo.

¿Siente que esos lugares en los que se desempeñó le reportan hoy a su trabajo como relacionista pública?
Claro, porque tengo la práctica, la experiencia y la teoría y tú no haces nada con una teoría si no la tienes como resultado de la práctica, ni puedes tampoco tener una práctica si no estás orientada por la teoría y por la cientificidad; esas dos cosas me ayudan mucho a seguir mis responsabilidades laborales.

¿Entonces comenzó usted su trabajo en las RRPP en el Icrt?
Así fue, yo era Jefa de RRPP y prensa del ICRT, estaba dentro de un departamento que se llamaba Divulgación y Opinión Pública, que dentro tenía esa sección de RRPP y se dedicaba a la atención a la prensa, los eventos, las personalidades -parecido a lo que es ahora-.

En el año 1989 el Icrt aplicó una estructura en la que separó el sistema de la radio del sistema de la televisión, entonces la radio creó un departamento de RRPP.

En aquel momento yo no podía ir hasta las provincias porque tenía problemas de salud; todos los directores provinciales designaron una persona para que atendiera las RRPP en la radio, hicimos un cronograma para que ellas vinieran poco a poco a La Habana, se pasaban dos días y quedaban capacitadas en la materia.

Hoy en todas las emisoras nacionales, provinciales y en los municipios existe una persona que se encarga de la tarea, lo que sucede es que ahora hay cierta confusión con el tema de la comunicación y las relaciones publicas. Para mí son conceptos pero no hay nada que las haga distantes, sin embargo hay prejuicios y las RRPP son apartadas y asumidas por la comunicación.

¿Si pudiera describirnos una jornada suya como relacionista pública cómo sería?
Un problema que yo tengo es que nunca dejo de hacerlo, tengo las RRPP demasiado arraigadas y a veces yo siento que le quito espacio a mi vida privada para dedicarme a esto, desde mi casa hago trabajo y hago planes.

Hace dos años, en febrero, me fracturé un pie, en ese mes que estuve en mi casa nadie tiene idea de la cantidad de cosas que pude hacer. Trabajé la campaña de este aniversario 95 de la radio; creé un proyecto que se llama Nueva Generación, reconocimiento que se da a los trabajadores menores de 45 años que por razones de edad no pueden tener el Premio Nacional de Radio. Todavía quedan muchas personas de la etapa fundacional que tienen valores, resultados, aportes grandiosos a la radio y no tienen ese premio, sin embargo en este momento hay personas más jóvenes igualmente capaces que toman las decisiones de la programación en las emisoras, se formaron y trabajaron con los Premios acNionales de la Radio y son herederos de ellos, a esas personas también hay que reconocerlas.

El otro trabajo realizado fue la Cronología Histórica de la Radio, -hay una historia escrita por Oscar Luis López fabulosa, se pasó su vida entera recopilando información, pero recoge muy poco de los municipios y se queda en los primeros años de la Revolución- este esfuerzo pretendía que cada emisora ordenara su historia a partir de su primera emisión, para luego tomar de esos acontecimientos los directamente relacionados con la historia central de la radio.

Después hice uno que se llama Maestro de Radialistas, se entrega a personas que aunque no tengan una categoría expedida por un centro docente, tienen toda una vida y una trayectoria de enseñar, de ser ejemplo y de dar clases para formar a las nuevas generaciones.

Hicimos otro reconocimiento que se llama Mérito periodístico, este es para los periodistas, no se miden años de trabajo sino la capacidad. En el momento que se entrega el premio, tiene que ser el mejor periodista que haya en la emisora, su trabajo debe ser reconocido por la comunidad y por el propio medio.

También establecimos el Día de los Técnicos de la Radio Cubana -precisamente es el 25 de septiembre- porque los técnicos siempre son los menos reconocidos, menos evaluados, se tiene menos consideración sobre ellos y su trabajo, a veces se sienten desplazados. No podemos esperar a que las personas cumplan 40 años para reconocerlas, porque se sienten desanimadas, entonces sin que los parámetros de medición sean superficiales se quedaron cuatro categorías para premiar considerando la primera a partir de los 10 años de experiencia.

También se fortaleció La Familia Radialista, nosotros celebramos el Día del Oyente en la radio -19 de marzo- porque el oyente es la fibra, la base de la programación, sin un oyente no hacemos nada, es el que te retroalimenta, te dice, te exige. Cuando nos llegaban las evidencias del Día del Oyente la persona iba acompañada de otras tres que podía ser la mamá, el papá y el hermano, entonces creamos la Familia Radialista a la que le entregamos un diploma.

Para cada una de esas cosas hubo que trabajar la imagen, investigar el contexto, tener en cuenta que la radio no solo se representa con un micrófono sino que está digitalizada, que es otro mundo comunicativo.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo diario?
Disfruto todos los días el trabajo, la relación con las personas, observar los resultados. Además me regocijo al lograr trasladarle a mis compañeras de trabajo todos mis pensamientos comunicativos, mantenerlas siempre estimuladas, activas.

Me complace muchísimo ver el cumplimiento de todo, las cosas nuevas y diferentes que se puedan hacer todos los días, las personas que me siguen. Me siento reconfortada si se mantiene viva la especialidad a pesar de los tropiezos, todo eso me estimula muchísimo diariamente.

¿Qué siente que le falta por hacer como relacionista pública de la radio?
Lograr nuevamente, no solo en la radio sino en Cuba porque en el mundo eso está logrado, que se vuelva a identificar las RRPP como especialidad con vida propia. Aquí en nuestro país años atrás se hacían las RRPP y otras especialidades como la publicidad, pero la comunicación se comenzó a presentar y a incluirse en cursos de preparación de los cuadros. Debido a eso los directivos solo ven la comunicación como alternativa y como consecuencia de esa práctica errónea desde mi punto de vista, las plazas de RRPP han pasado al olvido.

La comunicación es una ciencia grande, es como que tú seas médico pero te especialices como cirujano o dentista, entonces no puedes obligar a las personas a decir que son médicos, si en realidad son cirujanos. La práctica de las RRPP se ha mutilado viéndola desde una mirada reduccionista por eso en estos momentos gran parte de los profesionales de esas especialidades estamos inconformes.

Se eliminaron las plazas de RRPP y administrativamente se crearon las de comunicación y los especialistas de marketing, de investigación, han quedado bajo el sombrero de la comunicación, cuando en realidad tienen una especialización. Yo pienso que, sobre todo aquí en el Icrt, hay que hacer relaciones públicas fuertes, porque este es el espacio que atiende el diálogo con los seres humanos.

¿Celebra entonces el Día de las Relaciones Públicas?
Como siempre celebro el Día Interamericano de las Relaciones Públicas. Yo acostumbro a mandar noticas a mis compañeros, les llamo por teléfono, escribo algún trabajo periodístico, siempre se hace algo hasta que haya tiempos mejores.
Ahora, hay una contradicción con eso, por ejemplo yo tengo la posibilidad de entender que haciendo relaciones públicas soy comunicadora, pero hay emisoras en las que las personas no se sienten relacionistas públicas, sino comunicadoras, entonces no se les puede imponer que celebren este día a pesar de ser lo que hacen diariamente. De todas formas todo funciona bien, pero hay cierta confusión o imprecisión con esta celebración, espero que el próximo año sea diferente.   

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