mié. Sep 23rd, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Con aplausos La Habana vibra también a la hora del cañonazo

Los capitalinos se han sumado a la campaña mediática ¡Aplausos por la vida!, que homenajea al personal de la salud que cuida a los afectados por la COVID-19 en Cuba y el resto del mundo

Se asegura que el cañonazo cubre ininterrumpidamente con su manto acústico todos los rincones de la capital habanera, ahora también a las 9:00 p.m., los aplausos por la vida igualmente estremecen a La Habana y, gracias a los videos que circulan en las redes sociales, al resto del mundo. El cañonazo puede ser escuchado en el Parque Central a los 4,3 segundos de su detonación en La Cabaña; en el Hotel Nacional a los 9,7 segundos y en la esquina de 23 y 12 a los 16 segundos de su estampido origina en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Allí se efectúa la acostumbrada detonación por un pelotón de cadetes de artillería ataviados a la usanza colonial y con una pieza de artillería del siglo XVIII, espectáculo que bien merece contemplarse.

Asimismo, el sonido de los aplausos que resuena a esa hora en los balcones, portales, azoteas y hasta dentro de las propias salas de la mayoría de las viviendas habaneras, puede llegar hasta nuestros colaboradores de la salud que, con de manera destacada están prestando sus servicios en muchos países del mundo salvando vidas. Nuestros valerosos médicos, trabajadores de la salud, abnegados periodistas y comunicadores, se encuentra laborando y no tienen descanso, alejados de su familia en estos instantes, brindando “el amor en tiempos del coronavirus”.

La ceremonia del cañonazo de las nueve es una tradición que data del siglo XVIII y consiste en un disparo de cañón, realizado infaliblemente a las 9:00 de la noche desde la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña que, junto al Castillo de los Tres Reyes del Morro y el Castillo de San Salvador de la Punta, resguarda la entrada a la bahía de la Ciudad de La Habana y el principal puerto de la Isla. Convertida en nuestros días en un vistoso espectáculo, en sus orígenes esa detonación era la fórmula oficial de aviso a pobladores y visitantes de la capital cubana para que, a partir de ese instante, permanecieran protegidos tras las gruesas murallas que a lo largo de decenas de kilómetros rodeaban la villa habanera para salvaguardarlos de ataques de corsarios y piratas.

Luperto es el nombre del único cañón instalado en la fortaleza colonial de San Carlos de la Cabaña desde que finalizaron las obras de construcción de 1774, y se comenzaron a instalar las piezas de artillería, que llegaron a sumar 245 en su totalidad. La utilidad de la pieza, en cuya culata puede leerse el nombre y fecha de fundación (Sevilla, 16 de mayo de 1795), está indisolublemente ligada a la existencia de la muralla de La Habana. Una vez instalado en la fortaleza, Luperto tenía como función principal indicar el momento de abrir y cerrar las puertas de la muralla, pero aunque esta defensa pétrea se hizo inútil, debido al crecimiento de la ciudad hacia extramuros, cuando comenzó su demolición el 8 de agosto de 1863, el cañonazo no dejó de escucharse. Desapareció la muralla pero la tradición del cañonazo de las nueve perdura hasta el presente como un llamado a conservar nuestras tradiciones para que cada noche, a las nueve, la detonación de pólvoras de Luperto siga alertando a la población.

A pesar de la llegada de la radio, que daría la hora exacta periódicamente durante todo el día, ya La Habana no podía prescindir de su cañonazo, e incluso llegó a trasmitirse la ceremonia por las emisoras. Luperto, convertido en símbolo distintivo de la ciudad, es un símbolo sonoro que está actualmente al cuidado distintivo de los jóvenes cadetes de la Escuela de Artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Comandante Camilo Cienfuegos, quienes son los encargados de cumplir la diaria ceremonia de hacerlo retumbar a las nueve de la noche.

De seguro que La Habana no sería entonces la misma sin su cañonazo de las nueve. Hoy esta tradición se enriquece y trasciende los espacios habaneros en aras de brindar los merecidos aplausos por la vida en tiempos de coronavirus.


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