mié. Feb 26th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Coordenadas audiovisuales del cancionero infantil


Los medios de comunicación potencian la difusión del cancionero infantil cubano

En numerosos y frecuentes debates académicos se ha insistido en la poca familiarización de las niñas y niños cubanos con el cancionero destinado a ellos.


Tanto en el seno del hogar como en espacios institucionales (dígase el círculo infantil o la escuela), lamentablemente, ya es habitual la escena de un grupo de infantes bailando una música hecha para adultos y cuyos códigos textuales y rítmicos nada le aportan a los más pequeños.

En este camino, los medios de comunicación constituyen plataformas de difusión, no solo de temas musicales sino también de patrones y valores sociales asociados a ellos.

Hoy existen en la TV cubana algunos programas que incluyen en su estructura la promoción de la música infantil hecha en Cuba. Sin embargo, estas propuestas son aún insuficientes y están escasamente articuladas con la producción musical latinoamericana.

Teresita Fernández, Ada Elba Pérez, Rosa Campos, Liuba María Hevia, Lidis Lamorú, el dúo Karma, entre otros, son de los nombres que primero nos vienen a la mente cuando pensamos en canciones hechas para los niños.

El festival nacional Cantándole al Sol ha constituido también un importante evento cultural para el intercambio entre los creadores y, sobre todo, para la socialización de nuevos temas musicales pensados para este tipo de público.

No obstante, en este sentido queda mucho por hacer en el rescate de lo mejor de la cancionística infantil: ¿por qué existe tan poco acceso a las producciones discográficas destinadas a los niños? ¿Dónde se venden los discos o DVD con las diferentes ediciones de Cantándole al Sol? ¿En qué medida las escuelas de arte cubanas pueden nutrir el repertorio hecho para y por los infantes?

En este tema no basta con el rol de la familia o la escuela. También es esencial la voluntad de las instituciones culturales vinculadas con él.


En tiempos actuales, en los que es casi inexistente la educación musical en la enseñanza primaria, la responsabilidad recae con mayor fuerza en las instituciones culturales y en su capacidad para despertar en los más pequeños el interés por el acervo musical cubano.

Desde la radio y la televisión mucho puede hacerse para que los cantos de cuna, las rondas, las jerigonzas, las seguidillas, los trabalenguas y las canciones didácticas, escolares y folclóricas sean tan esperadas en un cumpleaños como el más reciente reggaetón de moda.


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