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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Dirigir y enfocar la perspectiva de género

Rolando Chiong ha sabido dirigir e incluir en sus obras el enfoque de género
Rolando Chiong ha sabido dirigir e incluir en sus obras el enfoque de género

Rolando Chiong ha sabido dirigir e incluir en sus obras el enfoque de género

Rolando Chiong, o el Chino Chiong, como todos lo conocen en el medio, es un director versátil y muy riguroso con todo lo que hace.

El público cubano ha disfrutado de una diversidad de propuestas audiovisuales que llevan su sello personal y que, centradas en los dramatizados, han abordado distintas temáticas sociales y culturales, del presente y del pasado del país.

Las telenovelas Al compás del son y Santa María del Porvenir, además de numerosos telefilmes (entre los que se destacan Blues Azul, Aplausos y Apuntaladas) son algunas de sus obras más conocidas en la pequeña pantalla.

Sin embargo, la serie Rompiendo el silencio lo catapultó como un director de altos calibres, no solo desde el punto de vista técnico sino también social y humano.

Esta propuesta, de la cual fue también coguionista, alcanzó altos índices de popularidad y recibió también el favor de la crítica, por las excelentes actuaciones de su reparto y la profundidad de su libreto.

En un contexto cultural en el que muchas veces predominan las visiones estereotipadas y anquilosadas sobre las mujeres, los hombres y las relaciones cotidianas entre ambos, Rompiendo el silencio se alzó con una divisa que la diferenció del resto: una seria investigación sobre la violencia de género en la sociedad cubana y el respeto en la representación de los conflictos asociados a ella.

Edenis Sánchez, Reny Arozarena, Monse Duany, Yazmín Gómez, Rubén Breña, Natasha Díaz, Maira Mazorra, Manuel Porto, Deisy Quintana, Herón Vega, Coralita Veloz, Rolando Núñez y Yenisse Soria, entre otros muchos, constituyen solo una parte de los artistas que dieron rostro y personalidad a los personajes de la Cuba, de aquí y ahora, que la serie recreó.

Personajes que abarcaban diferentes generaciones y grupos etarios, raciales y geográficos, cuyo diseño estuvo marcado por la sensibilidad (pero no la sensiblería) y la problematización de conflictos sociales, que iban desde la violencia física doméstica hasta la psicológica, verbal, emocional, económica y hasta la tecnológica o virtual.

El varias veces ganador del premio Caracol, entre otros muchos lauros, ha expresado en varias ocasiones el cuidado y tino con el cual trabajó el guion y la dirección de Rompiendo el silencio, una producción audiovisual que demostró que este tema no es exclusivo de las mujeres (profesionales del medio y destinatarias), sino que puede ser abordado por todo aquel que estudie profundamente el tópico y se proponga liberarlo de los lugares comunes.

Para quienes estudiamos y defendemos la necesidad de transversalizar la mirada de género en la sociedad y, específicamente, en los medios de comunicación, series como esta constituyen la validación de lo que se puede hacer, y hacer bien, en pos de la construcción dramatúrgica en favor de todas y todos.

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