sáb. Sep 26th, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El “Mucho ruido” de Mariela, redimensión del audiovisual cubano.


Entrevista a Mariela López, directora de la teleserie Mucho ruido.

Por Juliana Venero Bon

La televisión para Mariela López es pasión, sentido de vida, disfrute, todo un  emporio con el que se puede lograr el perfeccionamiento humano, profundizarlo, re-crearlo.Su entorno definidor es la responsabilidad y  ofrecer un producto revelador y creativo, en función del público, porque sabe, con palabras de Mirta Aguirre, que  “allí donde los razonamientos caen al vacío, obra inesperadas reacciones el golpetazo a la sensibilidad”. Decidió  implicarse en la contextura de sus signos por propia voluntad y empezar de abajo para apropiarse con sabiduría de cada experiencia del ámbito televisivo, primero como asistente de dirección y luego en el desafío de la dirección. Su efabilidad probada como directora la  hallamos en La Sombrilla Amarilla, programa infantil con una acogida tal que aún a varios años de ausencia en la pequeña pantalla, se evoca y reclama. Reapareció con Mucho ruido, serie juvenil, que ensalza los sueños adolescentes en su contemporaneidad y que alcanzó un perentorio éxito no solo en los más jóvenes, sino en el público mayoritario para demostrar que es posible desplazar cualquier reticencia sobre el audiovisual cubano y redimensionarlo con talento y virtualidad.

marielaHay satisfacciones que ciertos trabajos pueden dar y que duran hasta que se extravíe memoria. Mucho ruido, por el éxito y el resultado, es uno de ellos. ¿Cuál es el método o los preceptos que practicas y que te permiten con los recursos limitados que tenemos poder alcanzar en el audiovisual un producto que no solo guste sino que remueva tantas inquietudes y emociones?

Ojalá sea como dices, pero el único secreto es tomarme la obra en serio, ver la credibilidad de las situaciones y los personajes, dejar claro el superobjetivo del escritor y el mío como directora, que no es más que la función social de la obra. Cada trabajo que hago tiene un por qué, algo que quiero transmitir.
La esencia del fenómeno de comunicación de la serie se recoge en una máxima de Stanislavski, que fue un gran estudioso del comportamiento humano y lo aplicó al arte dramático. Lo  primero que dice es “Amad el arte en vosotros, no a vosotros en el arte”. Cuando esto se invierte, se pierde la verdad, y la verdad solo se transmite cuando se
siente, esta es la gran zapata de toda obra, es la clave del éxito.

¿Cómo va para ti el audiovisual en Cuba y cuál es el camino para no perder los rumbos hacia una “excelencia” creativa?

El audiovisual es tan complejo como los creadores que lo realizan, y está relacionado con la etapa económica, política y social que vive el país. Habría que hacer una mirada a los jóvenes realizadores y los documentales que realizan, luego de los primeros intentos se les pierde y se pierden. Se siente un desgano y no hay criterios conceptuales sobre los diferentes géneros. Falta el debate y la confrontación creativa porque estamos con grandes carencias de los recursos elementales para HACER y no hay una voluntad de alentar el resultado creativo, sino cómo hacer más con menos, menos y menos. Se confunde realización con propuesta creativa; hay falta de mirada a lo esencial y se acrecienta la simulación. Sin una guía conceptualmente definida que lleve a un pensamiento del quehacer del audiovisual se crean lomas a base de pedradas, por eso no existe un sostenimiento de resultados. Se dejan morir las gallinas de los huevos de
oro, no hay una focalización de lineamientos, ni cuidado de los creadores quienes son fáciles de identificar por el resultado de sus obras, entonces se produce un desgano creativo, o un desgaste en llegar a la orilla cuando se puede avanzar, experimentar y aportar al universo audiovisual. Todo ello atenta no solo contra el artista, sino que va a tener serios y lamentables resultados para el pensamiento creativo y el desarrollo cultural del país que está en fase de gelatinizarse porque se está desarrollando una estrategia productiva de la miseria creativa. Buscar caminos de autofinanciamientos, enfrentar los errores, acabará con la censura mediocre y los pseudocreadores, el resultado y la calidad deben primar, los caminos están hechos, solo hay que andarlos.



actoresmuchoUna de  las causales del éxito de
Mucho ruido es el guión, muy ajustado al universo del adolescente actual,  cuidadoso, contemporáneo, sin caer en aburridos sermones, con mensajes edificantes, expuestos en la interrelación de los personajes y en las acciones individuales y colectivas. ¿Cómo te llega el guión de Mucho ruido? ¿Cómo fue tu trabajo con los guionistas?

Mucho ruido es un guión que empieza a escribir Mayteé Vila, quien tenía mucha experiencia en infantiles, era asesora de la Redacción, además con hijos adolescentes (a  ellos y sus amigos le dedicó la serie). Me enteré a través de Yolanda Iglesias que era la asesora y le dije que quería dirigirla; era un reto trabajar para jóvenes. Hasta el momento las series juveniles habían sido dirigidas por hombres. El  otro guionista es Ricardo Vila, escritor de muchos programas infantiles, desde Dando Vueltas hasta Mundo Mágico. Ambos, Mayteé y Ricardo,  son los autores de varios teleplays para adolescentes producidos por la TV como  Donde anidan las orugas y  Sobran los motivos.
La serie terminó de escribirse en el 2005, pero no había disponibilidades de producción y durmió en una gaveta esperando el “momento”. En marzo del 2007,  Vilma Montesinos, Jefa de Producción de la Casa Productora de Telenovelas, le propone a  Alfredo Calderón, producir la serie juvenil y  en junio del 2007 comenzó la factibilidad, gracias a la unión de voluntades de la Casa Productora de Telenovelas y la Redacción Infantil.
Trabajamos en equipo, la asesora, los guionistas y yo; todos somos uno y hay un momento en que el director es parte del guión, da soluciones, aplaude, encamina, retoma, sugiere. El director se quedará solo con la obra y tendrá que hacerle adecuaciones que saltan cuando vaya a hacer la puesta en escena.  Es imprescindible conocer la obra y tener claro los puntos de vistas del autor. No puedes traicionarlo, no puedes equivocarte en el enfoque, a no ser que lo rescribas y los trabajes de arriba con una claridad meridiana. De Eduardo Moya y de Xiomara Blanco, con quienes trabajé como asistente de dirección desde mi entrada en el organismo, aprendí que si no me gusta la obra, si no comparto los puntos de vistas, si no puedo modificarlos y que la puesta sea coherente, no la realizo. El trabajo del director con el guión yo lo definiría como la apropiación creativa de una obra, de la que es absolutamente responsable, y esta es una de las razones por la que defendemos el derecho de autor del director del audiovisual.

Entre los aciertos de Mucho ruido está  la dirección de actores que lleva como antecedente su selección. ¿Cómo sucedió el trabajo previo a la filmación, el estudio de los textos, la concepción de un equipo?

camararuidoEl proceso se centró  en que los personajes escritos se convirtieran en seres humanos de carne y hueso, no basta con que el actor sea orgánico a la hora de decir un texto, hay que hacerle una historia de vida y tenerla presente siempre, aunque no se hable de ello. Después que están sólidos, individualmente,  entonces  les enseñé la importancia del trabajo en equipo y a cuidarse entre ellos.
Trabajé de forma intensiva un mes con ellos, para luego verlos con los actores, que como ves de reconocido resultado en la pantalla; primero, porque quería que los jóvenes estuvieran acompañados de actores talentosos a quienes admiraran y cuyo trabajo fuera incuestionable. Se trata de formación de jóvenes actores y la mejor forma de aprender es al lado de los mejores (aunque hay muchos de los actores que admiro que no entraron en el casting por motivos de trabajo y de especificaciones físicas de los personajes).  Por otra parte, necesitaba dedicarles más tiempo a mis niños. El proceso de trabajo con los actores fue el momento más feliz. Ver como los muchachos iban creciendo y madurando en el plano personal y profesional, aunque también crecieron físicamente.
Los muchachos dieron clases de voz y dicción con la actriz Ana Rojas (Anita), quien, además, los preparaba con ejercicios. Fue muy interesante porque Anita regañaba a uno por no hacer los ejercicios de voz y dicción y en la tarde yo reparaba en el mismo actor por mala dicción. Trabajamos en sintonía y en equipo, lástima que la pre-filmación no fuera más larga para vencer mejores etapas, pues todo fue muy intensivo en tres meses, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m. Estaban acostumbrados a las vacaciones y fueron las primeras que pasaron trabajando, excepto Rubén Araujo e Ingrid Cruz que ya les era usual  sacrificar las suyas desde La Sombrilla Amarilla.

A propósito de los actores jóvenes, hiciste con ellos un  pacto de sinceridad y lealtad en el plano personal  y profesional del que hablas en entrevista a Juventud Rebelde, ¿cómo podemos considerarlo: juego, manera de sellar un camino, estilo de trabajo, necesidad del corazón o algo más?

Estilo de trabajo imprescindible. Les pedí que por ningún motivo ejecutaran un movimiento o dijeran un texto en el que no creían y que todo lo conversaríamos, esto es la base para la credibilidad del personaje y la historia. Es necesario confiar y ser sinceros, la armonía es imprescindible, debe ser una unión a prueba de ruidos.

La música respalda la defensa de lo cubano a través de autores que forman parte de nuestro acervo cultural. ¿Estuvo concebido desde el principio este enfoque? ¿A quién se debe la selección?

Esa fue mi intención desde el inicio. Hubiera querido música original de diferentes autores cubanos pero encarece demasiado el presupuesto. La idea es escuchar música cubana. Esto es muy difícil a la hora de musicalizar pues hay que buscar el tema adecuado y hacer la edición musical. Por suerte, no les incomodó a los autores a quienes aprovecho para agradecerles.
¿La selección? Puse mucho oído en lo que escuchaban mis muchachos, y a partir de ahí comenzó la selección de los temas,  ellos hicieron sus propuestas.  Mis asistentes, Indira Magaz y Natacha Díaz, también. Felito (Rafael García  Lorenzo), el director de fotografía que realizó toda la corrección de color, editó los clips  y fue el creador del video de despedida de la Serie;  y por supuesto, Maykel Alfonso, el responsable de la Banda Sonora.



editorruidoUna frase de Martí  recoge que: “Es necesario hacer de cada hombre una antorcha”. Cuando terminamos de ver Mucho ruido pues hay algo de eso en los protagonistas, quienes logran “crecer”, fundirse, superar los disentimientos. ¿Qué importancia le das al audiovisual dirigido a los adolescentes y jóvenes? ¿Cuánto podemos perder si no asumimos la necesidad de cubrir espacios dirigidos a ellos con nuestra realidad, donde puedan verse, soñar, criticarse, odiar y amarse, sencillamente vivir lo propio?

El audiovisual es el arma más poderosa para enseñar, crear valores, apuntar sobre los conflictos sociales más puntuales. No es un discurso, o una teleclase, es el producto de ficción cuidadosamente concebido teniendo como base los códigos de la comunicación, que no son estáticos, pero tienen un ABC que todo creador debe conocer. Esto lo tienen muy claro las grandes televisoras del mundo.
Descuidar la Televisión y no darle la importancia política que tienen las obras de ficción y entretenimiento es no conocer todas sus posibilidades y perder una gran oportunidad que no se recupera. Una TV bien concebida es el mejor anti-estresante que existe y mueve montañas.

Del aspecto formal en
Mucho ruido has confesado que hubieras querido hacer otras cosas y por limitaciones no pudiste. ¿Te quedaron deudas con la serie?

Desde el punto de vista formal, de lo que tenía pensado solo quedó un esbozo, pero me alegra mucho no haber aburrido a los adolescentes. Cuando se realiza una serie con tres cámaras, hay limitaciones en la puesta pues las cámaras deben tener una posición para que una no enseñe a la otra, y hay complejidades de iluminación y de audio que atentan contra la puesta.  Nuestros micrófonos son direccionales, captan las altas y no las bajas  frecuencias; captan el ladrido de un perro a un kilómetro de distancia y sin embargo no captan las frecuencias bajas que produce la voz emocionada de un actor. A esto se le une que se me rompió una cámara y tuve que grabar todo el campismo con solo dos. Nosotros cumplimos una norma, como si estuviéramos en una fábrica, si no hacemos los minutos conveniados, no se cobra ese día aunque trabajes las 12 horas, igual que si llueve, se rompe el transporte, se va la corriente, etc. Todo esto más la calificación del personal atenta contra la calidad, el tiempo se reduce y tienes que empezar a defender la obra por actuación y que la puesta te quede digna.  Por eso tuve que descomplejizar en gran parte las escenas de la puesta que tenía pensada, y  te confieso que la inconformidad que siento es bien grande.

¿Qué te llevas de
Mucho ruido?

Amor. El amor de mis “niños”. Haberme comunicado a través de Mucho ruido con los adolescentes y jóvenes, saber que les sirvió. Y la satisfacción de que cumplí con Mayteé Vila.

¿Cuáles son los sueños de Mariela?
Que mi única ocupación con la obra sea de forma artística, y que la mayor preocupación de todos los funcionarios sea LA CALIDAD, solo eso propicia un ambiente creativo.

Estuviste por seis años fuera de la TV. ¿A qué se debió esta ausencia?
Dos años estuve independiente, sin trabajar en la TV, en la batalla del derecho de autor de los directores y descubriendo que no teníamos derecho a la jubilación con la ley vigente en ese momento; el resto en los grupos creativos, haciendo un cuento al año, esperando mi turno por las disponibilidades de producción.

Podría decirte como despedida un fragmento de un poema de Fayad Jamís, “Problemas del oficio”: (…). Y no olvides seguir asomándote a los abismos, no te canses de vivir impulsado hacia las raíces de las cosas…; mas, ¿habrá que esperar otros seis años para verte dirigiendo?

Yo  estoy aquí, dispuesta a dar.

 


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