lun. Ene 20th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Estoy muy contento con la polémica generada”

Asegura Manolito Ortega, director del XV Concurso de composición e interpretación Adolfo Guzmán

Con dirección de Manolito Ortega, el XV Concurso de composición e interpretación Adolfo Guzmán le rinde homenaje a uno de los más valiosos compositores e instrumentistas cubanos de todos los tiempos, a través de un espacio producido de conjunto entre la Televisión Cubana y la Empresa RTV Comercial.

Tal como ha revelado el realizador, pretende dar continuidad a los certámenes iniciados en 1978, a partir de una visión renovada y más contemporánea. Para ello realizó un proceso de investigación durante la preparación del proyecto.

“Cuando vamos a los Archivos de la Televisión Cubana, desgraciadamente hay muy poca memoria visual recogida con respecto al Guzmán. Incluso de los eventos que se hicieron en los años 2000 no se conservan las galas completas. Nos nutrimos, sobre todo, de las experiencias de algunos compañeros realizadores que trabajaron en ediciones anteriores, de un blog de Pedraza Ginori donde él comentaba cómo se hicieron los primeros Guzmanes y en función de eso empezamos a trabajar pero sin mirar exactamente cómo era antes el concurso porque la Dirección General de la Televisión nos pidió una propuesta diferente en su totalidad, que guardara relación con los programas de participación y que fuera más una puesta en función de la televisión y, además, durara diez semanas. Lo que sí nos propusimos fue mantener la esencia del concurso: promover las canciones que retratan la Cuba que somos hoy como país”, subraya el realizador.

¿Dónde radica la cubanía de esta nueva versión y cuál es la propuesta tuya con respecto a concursos de participación foráneos?

–Creo que en todos los concursos que hemos realizado hemos demostrado que somos auténticamente cubanos. Primero porque la canción es 100 % cubana, escrita por autores nacionales y con arreglos cubanos.

“A veces perdemos la memoria porque todos esos concursos tienen un antecedente en Cuba. Aquí se hizo Para bailar, La Corte Suprema del Arte y Todo el mundo canta. De una manera u otra contaban con una estructura parecida a como se hace hoy la televisión en el mundo contemporáneo porque los esquemas de producción de este tipo de formato tienen una lógica que debemos respetar.

“En este mundo globalizado todos los espacios beben unos de otros. Nosotros no podemos alejarnos del mundo. La visualidad del Guzmán responde a patrones internacionales. ¿Dónde nos diferenciamos? En las historias de las canciones y en las secciones del programa que son una puesta única”.

Quisiera que me hablaras de tu concepto del montaje de las entrevistas cuando el autor de la obra explica de qué va su canción.

–En los años 80 en la Radio Cubana existía un programa –que tuvo un antecedente en los 50– donde los compositores, antes de estrenar su tema, iban justamente a contar de qué trataba su canción. De una manera u otra seguimos ese legado radial y lo estamos extrapolando a la televisión.

“Como privilegiamos la canción, para nosotros era muy importante que el compositor, a diferencia de otros concursos, tuviera una real visibilidad. De ahí la idea de trabajar las historias de cada canción para que sus autores contaran, en primer plano, qué querían transmitirle al público. Era una forma distinta de presentar la obra, que fuera novedosa. A algunas personas les gustó, a otras no, pero es nuestra manera de verlo y enfocarlo”.

Manolito, siempre apuestas por la misma guionista y la misma asesora musical. Además, no has tenido prácticamente un tiempo de reposo entre un proyecto y otro. ¿Crees que eso sea algo contraproducente?

–Para nada. Una de nuestras grandes fortalezas es que somos un equipo sólido, que trabaja en función de un resultado y sabemos a dónde queremos llegar. Nada de lo que sale en pantalla es obra de la casualidad ni del azar. Hemos estudiado al detalle cada paso a dar, en función del espectáculo: cuál es la imagen de los competidores, qué canción van a interpretar, cuáles son los arreglos musicales, quién será el arreglista de cada tema, qué texto dirá la conductora. Por supuesto que prevalece mi estética. Es un sello que defiendo junto a mi equipo y, de alguna manera, también la Televisión Cubana. Por eso quizá no llaman a otro realizador”.

¿Existe coherencia en cuanto al diseño de maquillaje y vestuario, si se compara con otros proyectos donde se promovió la imagen de cada cantante de manera más integral?

–Trabajamos con una estructura general que pensamos antes de realizar el proyecto. Grabamos todos los jueves y estamos pendientes de lo que sucede en las redes sociales y la retroalimentación con nuestros públicos. En función de esto ajustamos lo que va a suceder en el próximo programa. Cada viernes realizamos una reunión creativa donde participan todas las especialidades y se estudia, caso a caso, en función de los performances, cómo van a ser el vestuario, el maquillaje, las luces, qué sucederá en pantalla, desde el movimiento escénico y lo que queremos lograr con la interpretación. Es un trabajo de equipo, extremadamente coordinado.

Cuando se concibió La Banda Gigante era para que estuviera presente en todos los proyectos de RTV Comercial y para que los instrumentistas tuvieran mayor proyección escénica. En este concurso la orquesta está a la sombra dentro del escenario, casi sin ningún tipo de protagonismo en pantalla y no se aprecia un diálogo real con los intérpretes.

La Banda Gigante se hizo para acompañar musicalmente a los concursantes, no para que formara parte del espectáculo en cada programa. Está haciendo un trabajo extraordinario bajo la dirección del maestro Carlos Gaytán. En el Guzmán de los 80 la orquesta tenía un peso importante, se veía todo el tiempo. Nuestra concepción no es así: está en función de la contemporaneidad y no aparece siempre en escena.

Mucho se ha cuestionado la forma electrónica de votar los jueces durante las primeras emisiones del certamen. Algunos opinaron en las redes sociales que la eliminación no debió ser por programas y debatieron si era o no pertinente la llamada “Zona de peligro”.

–Ninguna competencia es justa. Lógicamente ningún sistema de votación tampoco lo es. Los jurados desempeñan un papel fundamental es este sentido porque conocen la canción y el texto, pero no los arreglos ni a quien la va a defender. Su valoración tiene que ver con lo que transmite la interpretación, a qué mundo te lleva y eso es algo muy personal. Cada equipo creativo tiene sus reglas y no son exactas. Elegimos esta forma de votación pensando en un espectáculo donde el televidente debe tener la sensación de que siempre sucede algo diferente. Que haya concursantes eliminados es parte del juego en un espacio de participación. Si eres el mejor tienes más posibilidades de brillar.

Otra decisión de este grupo creativo fue llevar al certamen a intérpretes desconocidos para el gran público, ¿Qué me puedes comentar al respecto?

–El Guzmán siempre tuvo grandes intérpretes y otros que se dieron a conocer allí y en 30 años han consolidado sus carreras. Hoy por hoy es muy difícil, por un problema de tiempo, contar con grandes figuras de la música cubana comprometidas durante diez semanas con un concurso donde tienen que ensayar, asistir a todos los procesos creativos, ir a las grabaciones y además ser expuestas ante la opinión de un jurado. Alguien puede sugerir que se les pague pero las personas que están en la competencia no pueden cobrar. La opción justamente era convocar a un casting donde tuviéramos una diversidad de intérpretes o que los autores decidieran defender sus canciones y esa fue la línea que manejamos.

Algo más que quieras agregar

–Estoy muy contento con toda la polémica que ha generado el concurso. Han sido muchas más las personas que han defendido esta edición del Guzmán que sus detractores. Han sido 24 canciones espectaculares. Estoy feliz con el jurado que logramos convocar. Teníamos el reto de no traicionar a una generación luego de tantos años sin realizarse el certamen. A la vez, queríamos sorprender a los jóvenes y acercarlos a la obra del autor de “No puedo ser feliz”. Todavía nos quedan algunas sorpresas para los próximos programas. Ojalá que esto sirva de plataforma para nuevas ediciones del concurso.


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