dom. Abr 5th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La investigación es vital hoy


Entrevista Fabio Fernández, director del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT

La investigación es vital hoy *

Por Paquita Armas Fonseca

Si la caballerosidad tuviera un nombre, sería el de Fabio FernándezPara_la_revista_m, un psicólogo que desde 1995 dirige el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Se porta como un lord, incluso cuando alguien cuestiona el resultado de los estudios sobre la radio y la televisión desarrollados por sus especialistas, un grupo de hombres y mujeres dedicados a analizar productos audiovisuales y radiofónicos, así como su recepción.

Comenzó a inclinarse por la investigación “cuando se incorporó, a inicios de los años setenta, al Instituto de Investigaciones, perteneciente a la Academia de Ciencias, donde laboraban siquiatras, sicólogos, neurofisiólogos y antropólogos sociales y culturales. Allí aprendí muchísimo.

“De ese instituto se desprendió el Departamento de Psicología, y surgió otro con una composición más relacionada con las denominadas Ciencias Sociales. Así, pude acercarme también al quehacer de etnólogos, historiadores, arqueólogos, sociólogos, lingüistas.

“Mis primeros siete años de trabajo fueron muy importantes, en primer lugar por el acercamiento desde diferentes disciplinas a los fenómenos sociales y, en segundo, por haber tenido el privilegio de conocer y aprender de profesionales de altísimo nivel.

¿Cómo llegas al ICRT?

En el instituto antes mencionado, pertenecía a un grupo dedicado al estudio de los medios masivos de comunicación. Algunos jóvenes nos dimos cuenta de que no se podía estudiar la radio, la televisión y la prensa lejos de ellas; era necesario conocer los medios desde sus entrañas.

Por esa razón, en 1977 dos investigadores se trasladaron hacia el ICRT y comenzaron a reactivar su Departamento de Investigaciones Sociales (DIS), adscripto al área de divulgación de la televisión. Meses después me trasladé hacia el ICRT, pero como analista de prensa en la Dirección de Análisis de la Información, de la cual fui fundador. Al año siguiente, los colegas del DIS me llamaron y me encargaron la sección de Análisis y Procesamiento de Datos.

Con posterioridad ocupé diferentes responsabilidades, según esa entidad fue creciendo hasta convertirse en el actual Centro de Investigaciones Sociales del ICRT (CIS).

¿Pudiera mencionar algunas características del trabajo del CIS?

Las Tesis y Resoluciones del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (1975) llamaron a la necesidad de acompañar el trabajo de los medios con el apoyo de la actividad investigativa. Antes de eso, la investigación en radio y televisión languidecía, por no decir que prácticamente había desaparecido. Fue necesario actualizar elementos clásicos o claves requeridos por los medios, a fin de conocer sus relaciones con el público.

En esa época las prioridades del país eran otras. Existían pocas referencias del contexto latinoamericano en cuanto al ámbito de la comunicación, la bibliografía estaba desactualizada y, por supuesto, no existía Internet. Las relaciones con muchos países de la región, por motivos políticos, eran muy limitadas, y la influencia de las naciones de Europa del Este era determinante.

Tal coyuntura derivó en una necesaria apropiación de las experiencias de los países socialistas, los cuales mostraban un mayor nivel de desarrollo en esta esfera. A ellos viajamos en busca de experiencias valiosas, sin dejar de prestar atención a la producción científica de los llamados países occidentales.

El centro adoptó una estructura típica, similar a la de cualquier área de investigación, con el objetivo de responder las principales interrogantes formuladas sobre la radio y la televisión. También las que pudieran hacer los medios, incluidos la prensa plana y el cine.

Se han  mantenido  diferentes grupos de trabajo. En uno de ellos, integrado mayoritariamente por graduados de nivel superior, han laborado especialistas de diferentes disciplinas –psicólogos, sociólogos, estadísticos, teatrólogos, comunicadores sociales, historiadores, lingüistas, técnicos de investigación–, quienes realizan distintos estudios.

Otro grupo atiende las redes de campo, es decir, la obtención de los datos primarios. Aquí confluyen encuestadores, entrevistadores y supervisores que laboran a nivel nacional. También existe el de procesamiento manual y automatizado de la información, así como un área de información científico–técnica. En la actualidad atendemos de manera especial el tema de la informática.

No pueden dejar de mencionarse dos grupos muy importantes: el de investigación de mercados, el cual presta servicios al ICRT y a terceros; así como uno, de relativa nueva creación, encargado de procesar la información de diferentes fuentes de información identificadas como relevantes para la actividad de la radio y la televisión.

¿Acuden al CIS los hacedores de la radio y la televisión para ver cómo andan sus programas?

Sí, al centro vienen especialistas, directivos, realizadores, también de la prensa escrita y profesionales de disímiles especialidades; así como estudiantes de diferentes carreras, graduados universitarios que realizan maestrías o doctorados, y extranjeros autorizados.

No faltan críticas de que encuestas y análisis aquí realizados carecen de validez por no ser todo lo contemporáneas posible. ¿Qué piensas de tales afirmaciones?

Discrepo. En los estudios se utiliza una parte importante del arsenal empleado internacionalmente en los estudios comunicacionales, desde perspectivas cuantitativas y cualitativas.

Pueden faltar recursos tecnológicos para obtener la información de forma digital o realizar el procesamiento automatizado más rápido; pero la esencia de los procesos y procedimientos de nuestras investigaciones son similares a los empleados en cualquier lugar del mundo. Desde hace algún tiempo, el centro labora en la implantación de la norma ISO 20252 para la investigación social y de mercado.

Cualquier investigación es susceptible de realizarse con mayor calidad. El CIS encamina sus esfuerzos para lograr estándares de calidad que respondan a indicadores internacionales, así como a la prestación de servicios integrales, por parte de un colectivo empeñado en reforzar su cultura. Hasta ahora son más las personas satisfechas con nuestros servicios que los insatisfechos. Varias entidades extranjeras han contratado nuestros servicios.

Un comentario adicional: la información que generamos no  siempre resulta grata cuando no se corresponde con los criterios de quienes tienen necesidad de ella o desean consultarla. Casi todo el mundo espera una retroalimentación favorable de su trabajo, pero los deseos no siempre son realidades. En ocasiones, cuando nuestras informaciones no gustan, se le señalan problemas estadísticos, de muestras reducidas, etc.

¿Qué necesita el CIS para reflejar de la manera más clara posible si la radio y la televisión cumplen sus objetivos?

Necesitaría, en primer lugar, mirarse por dentro, mejorar y ampliar sus servicios, estudiar cómo hacer llegar los resultados de forma más efectiva a los interesados.

Por las características de nuestro trabajo, la socialización de los resultados no es amplia. Muchos ignoran que el año próximo el CIS cumplirá 35 años, con información documentada y conocimientos inexistentes en ninguna otra institución del país.

Debemos hacer esfuerzos adicionales para llegar a los realizadores, y tratar de estimular una mayor consulta de informaciones útiles, que apoyen sus tomas de decisiones.

¿Los estudios son por encargo o por decisión de los especialistas?

La mayoría de los estudios responden a interrogantes de directivos y realizadores, a las necesidades de las estructuras de programación. No obstante, otros resultan de decisiones y prioridades del centro que, por lo general, están vinculadas a problemáticas identificadas desde los propios resultados de investigación, incluidas aquellas áreas en las cuales se requiere alguna labor anticipada.

Para hacer ¿Jura decir la verdad?, Ulises Toirac se apoyó en Nelia Casado como investigadora, luego de hacer un programa cero y realizar las encuestas pertinentes. ¿Es común esta experiencia?

En efecto, Nelia Casado, especialista, teatróloga e investigadora social, y profesional de gran experiencia, ha apoyado los programas de Ulises y otros dramatizados de la televisión. Ulises es uno de los profesionales que más ha tenido en cuenta nuestras investigaciones para apoyar su trabajo.

No puedo decir que la experiencia es común; pero sí asegurar que un grupo de los realizadores de más éxito de la televisión, se acercan al centro cuando tienen las ideas iniciales de algún proyecto, a fin de someterlas al criterio de expertos, probarlas en públicos, seguir su desarrollo, recibir alertas sobre lo que puede estar funcionando o no, atender lo susceptible de mejorar, entre otras aristas de este complejo trabajo.

¿Los ejecutivos atienden a sus sugerencias?

Se están atendiendo más que en etapas anteriores, aunque para los especialistas y para mí todavía es insuficiente la apropiación de la información y conocimiento del CIS. Esto debe mejorar y en ello, nosotros tenemos responsabilidad.

El centro puede y debe ajustarse mejor a las necesidades de sus destinatarios, los cuales demandan hoy resultados en plazos muy reducidos, claridad y máxima precisión en los informes, conclusiones y recomendaciones argumentadas y formuladas que coadyuven a su utilización en la programación a corto, mediano y largo plazo. Todo un reto.

¿Qué investigación quisieras hacer ahora y por qué?

El perfeccionamiento de nuestra economía, y las grandes transformaciones que sufre y sufrirá el país, necesitan de un decisivo, intencionado y estratégico empleo de los medios de comunicación masiva en diferentes frentes. Se requiere diseñar diferentes estudios para mantener y actualizar la información disponible; también coadyuvar al diseño de estrategias de comunicación, la evaluación de sus resultados, y a la misma concepción de la programación informativa que demanda la población.

Tan primordial como lo anterior, es atender mejor la programación de entretenimiento y ofrecerle, sin prejuicios, el lugar que merece, dada la importancia que le conceden tanto los públicos nacionales, como los centros de poder de los grandes grupos transnacionales; los mismos que proponen a los receptores “no piensen mucho, emociónense y entreténganse”.

Requerimos públicos cada vez más pensantes, críticos, sensibilizados con nuestra programación; que se informen, aprendan, diviertan y entretengan. Para ello resulta imprescindible reconocer su diversidad y niveles reales de instrucción, cultura y apropiación de los canales, programaciones y programas puestos a su consideración.

Con toda inmodestia, no quisiera investigar, sino diseñar la actividad investigativa identificada colectivamente, y que responda a las necesidades del ICRT y el país. Para ello se necesita un centro fortalecido, con toda la experiencia y fuerza técnica en máxima disposición de combate investigativo. No veo esto con una mirada estrecha ni de gremio. Solo intento prever y anticiparme a un futuro que se acerca a una velocidad en progresión.

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* Tomado de La Jiribilla


 



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