dom. Ene 19th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Promoción cultural Vs cultura?


En la TV se elude generalmente el análisis cualitativo de los procesos y los creadores

En Cuba, donde por más de cinco decadas se han realizado monumentales inversiones en educación, formación artistica y redes de instituciones culturales; es lógico y necesario que los medios de comunicación promuevan eventos, actividades y personalidades artísticas en sus mas variados formatos, sean spots o mensajes de bien público o los insertados en propuestas de otra tipología. 

 

Sin embargo, una y otra vez se evidencia la prioridad a la trayectoria y sitios donde se presentan los artistas y se elude generalmente el análisis cualitativo de los procesos relacionados con las disciplinas y los creadores; es decir, lo cualilativo.

Esta promoción se estructura alrededor de ciertos eventos -fundamentalmente los celebrados en la capital – e ignora un gran numero de artistas y propuestas del propio escenario y de otras provincias; de tal manera que ciertos rostros, temas y actividades circulan varias veces al día o la semana por la pantalla de diversos canales, sobre todo en los programas en vivo.

De igual forma, abusamos de las historias de vida y anecdotas que evaden el analisis de complejos y trascendentes actividades, procesos y prácticas culturales.

Por añadidura, se hizo moda que muchos eventos celebrados en la capital emitan un noticiario propio por los canales nacionales, que se suman a su reflejo en los habituales del Sistema informativo.

A los efectos prácticos, muchos de nuestros canales nacionales se comportan como emisoras provinciales y los spots promocionales siguen ese derrotero. Esta falta de jerarquía en los contenidos de la programacion de su cobertura, constituye otro problema de repercusión integral en todo el sistema. ¿Cómo entender que no se promueva lo más importante de otras provincias y se divulguen peñas habaneras que no alcanzan siquiera el rango municipal?

En consecuencia, ya tenemos una saturación de proporciones mayúsculas. La creación del Noticiero Cultural -aunque se denomina noticiero, más bien funciona como una gran revista informativa- difundido entre lunes y viernes, potencia este proceso. A su favor, vale decir que rebasa con creces su formato y abre una gran ventana al análisis, la crítica, el debate, la entrevista y al trabajo creador en otras provincias.

Dos años después de su creación, la promoción artística-cultural ha aumentado en la pantalla sin que los espacios habituales precedentes muestren intención alguna de preciscindir de los tópicos que aparecen en dicho Noticiario.

Paradójicamente, -por solo citar algunos ejemplos en dos canales nacionales- proyectos como Mediodía en TV, De tarde en casa, 23 y M, Entre tú y yo, noticieros generales y la revista Buenos días, cuyas misiones sociales básicas no recaen en la promoción del arte no mediático, la incorporan a sus prácticas cotidianas como uno de sus ejes esenciales.

Mediodía en TV y Entre tú y yo, únicos proyectos televisivos diseñados para promover la programacion mediatica, las prácticas y sus figuras; potencian exponencialmente esos eventos y artistas -a costa incluso de la promocion de sus contenidos radiales-televisivos.

23 y M calificada como una revista musical, por su emisión en vivo, durante el fin de semana y su horario privilegiado, ha devenido plataforma perenne de otras artes.

De tarde en casa, autodenominado revista utilitaria de amplio espectro, dedica amplios segmentos a la promoción e interpretación artística.

Algo similar sucede en la revista Buenos días, donde caprichosamente, fuera de la llamada Sección cultural, existen varios segmentos dedicados a las artes.

Años atrás, la televisión contaba con una Redacción cultural que regulaba en alguna medida el balance de la programación. Hoy, con la nueva estructura, cada proyecto audiovisual y cada televisora devienen feudos independientes por donde circulan a voluntad de sus realizadores, los mismos rostros, eventos y actividades.

Valdría la pena pensar en la necesidad de espacios especializados en la promocion artistica fundamental -como unas carteleras culturales independientes por disciplinas una vez por semana donde se divulgara cualquier ambito; en función de las coberturas de cada canal televisivo en cuestión. Algo parecido a: ¿a dónde vamos o qué vemos?, u otra variante que aligere esos contenidos de la parrilla general, para equilibrar la balanza.

La saturación televisiva actual impone un reacondicionamiento temático de estos temas tanto en spots, programas nuestros, los patrocinados por el Ministerio de Cultura y sus instituciones subordinadas y el sistema informativo.

Nuestra cultura es amplia y diversa, pero casi todas las llamadas secciones culturales privilegian -por razones obvias- la promoción de conciertos musicales, obras teatrales, recitales instrumentales o literarios, exposiciones de artes plásticas y espectáculos.

Una gran zona de la cultura nacional profunda como la restauración, la arqueología, los monumentos, las costumbres, los personajes tradicionales, las manualidades, las ceremonias o ritos públicos, el arte circense e incluso la singular cultura creada en la radio y televisión por donde se difunden, solo aparece ocasionalmente. – Una de las pocas excepciones es la cultura culinaria.

Llama la atención que aunque los numerosos eventos y festivales realizados en espacios neutros o especializados cubanos de todos los niveles, insertan casi ineludiblemente debates teóricos sobre infinitas temáticas sociales -incluso la cultura-; los cualificados televidentes cubanos conocen de su existencia, pero pocas veces acceden a sus contenidos por la televisión.

La promoción de la cultura realizada fuera de la television es tan importante como la difusión de las expresiones culturales y de las esencias del magno quehacer cultural de nuestra sociedad en los estudios televisivos y en sus grabaciones.

Como si fuera poco, los verdaderos expertos en arte y cultura casi nunca comparten sus saberes en la televisión y su lugar; jóvenes egresados de periodismo tocados por los dioses, devienen de la noche a la mañana, críticos de varias disciplinas artísticas, sin ser especialistas en ninguna de ellas.

Nuestra promoción cultural televisiva es reduccionista y reiterativa y ello se refuerza porque en nuestro sistema televisivo predomina el enfoque informativo-noticioso y falta análisis, debate y mirada historica.

Por paradójico que resulte, entre tanta noticia, muchas son superficiales y desconocen entre otras cuestiones vitales, la relación causa-efecto.

Para que todos nuestros segmentos poblacionales disfruten el fecundo patrimonio histórico-cultural de la nación, vale la pena incrementar las disciplinas de la cultura en la pantalla y, junto a ellas, sus esencias.

 


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