jue. May 28th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Baraguá: una emisora con parte de mi historia familiar

Con la nostalgia de mis años juveniles, escribo esta crónica dedicada a mi padre Joaquín Venero Obregón, fundador de La Voz del Cauto, la simiente de Radio Baraguá

Siempre me ha resultado difícil escribir sobre algo cercano. Hoy lo hago con nostalgia y mucho amor. Será que los recuerdos se agolpan, sobre todo, cuando se trata de nuestros seres queridos y su paso por la vida. Mucho se ha escrito del surgimiento de la radio en Cuba. Después del inicio de este medio de comunicación, a partir de las transmisiones realizadas por Luis Casas Romero, muchos fueron los que participaron en la fundación de emisoras en el resto del país, una de esas constituyó la simiente de Radio Baraguá.

La historia de esta comienza con la llegada de tres hermanos españoles a Cuba; ellos venían a buscar mejor vida huyendo de la Guerra Civil Española. Uno de ellos fue mi padre: Joaquín Venero Obregón. Llegó a Santiago de Cuba y allí realizó muchos trabajos. También se enamoró, se casó y fue a residir en Palma Soriano. Tuvo un negocio de joyería, pero la idea de fundar una planta radial lo apasionaba. Corría el año 1932 cuando contactó con dos técnicos de Santiago de Cuba: José García y Raúl Rojas, quienes construyeron un transmisor criollo de baja potencia. Un micrófono, dos platos tocadiscos, una pequeña consola mezcladora y un equipo de amplificación local equiparon a la humilde emisora fundada por mi padre.

El equipo amplificador fue utilizado en sus inicios para hacer trasmisiones públicas y algunos anuncios comerciales. En los inicios, Venero alquiló un local para montar la emisora, que comenzó a llamarse La Voz del Cauto, en alusión al río que pasaba por la ciudad.

En 1934 la planta fue debidamente inscrita y autorizada por el Ministerio de Comunicaciones a transmitir desde el 3 de abril. Ya en esos momentos la emisora radicada en la calle Martí, donde mi padre había hecho un edificio con doble propósito: emisora y vivienda. A partir de la referida fecha comenzó a llamarse CMHZ, La voz del Cauto. Transmitía con 1430 kilociclos, siguiendo los patrones de la radio comercial. En los momentos iniciales tuvo pocos empleados, de los cuales recuerdo a Luis Alfonso Isaac, gran locutor y el alma de la emisora. También estaban Antonio Prieto, Oscar Serra y el operador Electo Cuba.

La programación era variada; tenía música, programas de participación, además de un espacio que auspiciaban los españoles republicanos radicados en Palma Soriano. Mi padre tuvo siempre contactos con los radialistas de Santiago de Cuba como con la Cadena Oriental de Radio, pues esa y nuestra emisora estaban patrocinadas por la firma de cigarros Edén. Esta apadrinaba varios artistas, como la orquesta de Chepín Choven y actores de la talla de Juan Carlos Romero y Salvador Wood.

La CMHZ radiaba un noticiero que en muchas ocasiones se erigió en defensa de la clase obrera y de las luchas campesinas de ventas de Casanova. Por sus frecuencias se escucharon, al pasar por Palma Soriano, las voces de Salvador García Agüero y Eduardo Chibás. Cuando en 1945 fallece Joaquín Venero, la emisora quedó a cargo de mi madre, que siempre contó con la ayuda de los empleados y del periodista Mayón Martínez, posteriormente la emisora fue arrendada por José Díaz Vizcaíno.

Hay algunas anécdotas que no puedo dejar de contar:

Cuando se oficializa la emisora hubo que construir una torre transmisora, que se levantó al lado de la sede de la CMHZ, ese hecho constituyó un acontecimiento. Todo el pueblo se agolpaba para ver cómo aquellos hombres levantaban la torre; recuerdo un nombre que se destacó en medio de aquella aventura: Humberto Anderes.

Años después, e 1958, estando ya el Comandante Fidel Castro en el llano, la emisora La Voz del Cauto se conectaba con Radio Rebelde. Todo el pueblo escuchaba cada noche sus mensajes. En Palma Soriano había un jefe militar que un día mandó a radiar un comunicado: el locutor Melanio Sánchez tuvo que leerlo frente a los esbirros. Lo que estos no supieron fue que la operadora de audio Cuca Chil desconectó los controles y el comunicado no salió al aire. Por ese motivo la emisora fue clausurada.

Poco después, el 26 de diciembre de 1958, los rebeldes liberaron a Palma y varios compañeros de Radio Rebelde: Orestes Valera, Ricardo Martínez y Violeta Casals, llegaron a la CMHZ, pues Fidel tenía que trasmitir al pueblo. La planta estaba desactualizada tecnológicamente, pero aprovecharon bombillos y alguna técnica, y así el líder rebelde pudo dirigirse al pueblo desde Palma cuando declaró: “Revolución sí, golpe militar no”, y llamó a la huelga general.

Con el triunfo de la Revolución, la emisora fundada por mi padre pasó a ser propiedad del Estado, primero bajo el nombre de Radio Victoria y, posteriormente, como Radio Baraguá.

Hoy, tras 86 años de transmisiones, esta emisora sigue renovándose. Una nueva generación ha hecho posible que aquella pequeña planta radial creciera y se haya mantenido vital y juvenil acompañando la vida de los habitantes de la pequeña ciudad de la provincia Santiago de Cuba. Actualmente Radio Baraguá transmite 15 horas diarias una programación variada, que incluye espacios informativos, musicales, de orientación, dirigidos a diversos públicos.

Felicidades a Radio Baraguá y a todos sus trabajadores.


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