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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

A la salud de la música romántica y la poesía

Aniversario 25 de Brindis por lo nuestro, programa de Radio Ciudad de La Habana
programa de Radio Ciudad de La Habana

Programa de Radio Ciudad de La Habana

Medianoche. Mientras una parte de la ciudad duerme; otra, noctámbula, baila en discotecas, cena en cualquier nuevo negocio de lumínicas invitaciones o enamora en el democrático y cómplice Malecón. Quien absorto en la quietud del hogar sigue sin conciliar el sueño, quizás sintoniza Radio Ciudad de La Habana (RCH).

Entonces, durante una hora, puede que rememore con un bolerón de victrola aquel añejo e imposible amor de juventud, o se cuelgue del sentimiento de un poema ante la promesa de una nueva pasión. Porque justo al iniciar el día, se elevan copas en el éter para un brindis musical y poético, bien cubano.

“Poeta, dale cabida a la palabra para llenar las copas que tenemos y brindemos a la salud de ambos”, invita de lunes a lunes Orestes Martell, voz distintiva de Brindis por lo nuestro, espacio que desde hace cinco lustros conmina a un encuentro con los nostálgicos, enamorados y vivos en la emisora joven de la capital.

Marta Lucisano, asesora casi desde los inicios, explica que el programa se creó “con la virtud de que a esa hora tan particular, los oyentes tuvieran un espacio para la poesía y la música; que se le mandaran mensajes de amor, confianza, fe, para enamorarse o desamorarse”.

Destaca que Brindis… está conformado por un elevado porcentaje de música cubana y gira sobre los formatos de la canción, la balada, el feeling y el bolero. Con intérpretes bastante actuales, aunque también se incursiona en música de otros años y latitudes. “Nuestra misión es ponernos en el lugar de una persona que a esa hora busca en la radio opciones para sus distintos estados de ánimo”, confiesa.
Aderezado con la lectura de poemas, la sucesión de temas alcanza dos momentos musicales importantes, el Minirecital donde se colocan tres números, de uno o varios autores y el Encuentro musical de estrellas, una especie de mano a mano, con cuatro interpretaciones, dos de una dama e igual número de un hombre, de manera alterna.

Marta resume el ángel del programa: “es para deleitarse, pensar, llorar o tener una ilusión. Los poemas deben ser bien escogidos deben tener un lenguaje muy cercano a lo que las personas puedan entender, sin rebuscamientos”. Casi de inmediato, uno de los spot conmina a los radioyentes a que “disfruten entre poemas y canciones este merecido homenaje al amor”.

En el principio…
El programa se transmitía en vivo. Lo hacían Ulises Toirac y Danilo José. Amigo y cantinero, respectivamente, dialogaban en una suerte de bar, y mientras chocaban copas reales, se enrolaban en disquisiciones sobre el amor y sus demonios.

“Era una especie de descarga, muy vinculada con la música de victrola, la barra y el ambiente nocturno habanero. Solo se radiaban boleros. Luego, durante un cambio de programación, se ajustó la concepción del espacio para no perderlo”, rememora Pedro Hernández, director y guionista.

“Fue en ese entonces cuando asumí la dirección, con la condición de hacerle ajustes, como incorporarle una voz femenina. Además, abogué por ampliar el diapasón hacia la balada, la canción romántica y la poesía, que antes no se trabajaban. Es por ello que ahora el contenido es más amplio”, destaca.

A juicio de Marta, “la concepción actual es más integral. Era necesario introducir una voz femenina, pues las poesías también son hechas por mujeres. Mientras la presencia de Martell se ha mantenido, hemos contado con voces privilegiadas como Yamilé González, Mirta Aleida y María Victoria Alejandro, entre otras. Ahora se encuentra entre nosotros Dainé Fernández, una joven con mucho talento que se ha acoplado muy bien al equipo y concepción del espacio”.

Otro elemento que enriqueció a Brindis… fue identificar a los autores de los poemas. “Fueron cambios que mejoraron la aceptación entre el público, que es bastante buena. Sabemos que se escucha”, asegura Marta.
Añade que “muchas personas escriben. Otros, incluso, llaman a la cabina pensando que es en vivo.

Considero que esa es otra virtud, pues en realidad grabamos en las mañanas. Diría que al programa se le está dando la exclusividad que amerita. No obstante, creo que en estos momentos no hay necesidad de grandes cambios”, confiesa.

Lamenta por último que el programa no sea en vivo. “Si eso ocurriera, los teléfonos “se caerían”. Nadie calcula o estima la audiencia que tiene la madrugada, en hospitales, centros de elaboración, unidades militares, terminales o garitas, además de los hogares. Lo que hay que hacer es incentivar a la gente y hacerlos partícipes”.

Voz y sentimiento
Mientras Vicentico Valdés reprocha el doblez de unos brazos traicioneros, Orestes Martell hace un alto en la presentación, sale de la cabina y abunda en el favorable estado de opinión de los oyentes, “quienes nos escriben cartas viene a hablar con nosotros y el director, para demostrar su afecto, sugerirnos música o simplemente felicitarnos”. Piensa, asimismo, que la selección del director y guionista es muy acertada. “El guion es el primer eslabón de toda obra artística”, dice.

Pese a su vasta experiencia, Martell opina que la locución en Brindis… supone retos. “Creo que la lectura de poemas en radio es una especialidad, como la narración de novelas dramáticas o de eventos deportivos, por ejemplo. Uno debe bajar el tono, estar acorde con el texto literario, interpretarlo, ponerle su sentimiento, ser orgánico, para diferenciarlo de la prosa. Hay que sentirlo, ser apasionado con lo que se lee o interpreta”, argumenta.

Según su criterio, en la pareja de locutores lo principal es que acoplen, “que se logre una química, empasten las voces y haya empatía. En la radio hay que darlo todo con la voz. Es algo que hemos logrado con Dainé, una nueva adquisición que nos ha sorprendido gratamente por sus aptitudes”.

Martell retorna a la cabina donde recuerda que Brindis… es “una cita en la que cada estrella nos brinda su propio ritmo, un sencillo homenaje de RCH al amor”. Y tras leer un poema de Rubén Martínez Villena, da paso al segmento del minirecital, donde el Bárbaro del Ritmo reitera en uno de sus inmortales boleros la antológica duda de si “fueron tus ojos o tu boca/fueron tus manos o tu voz (…) pero de ti me enamoré”.

Incentivar el talento joven
Al retomar el diálogo con Pedro Hernández, insiste en que el guion del programa se sustenta en un plan temático, elaborado por los especialistas en música de la emisora. “En diciembre incursionamos en las obras poéticas de Emilio Ballagas y Cintio Vitier, por ejemplo. Tratamos de acercamos lo más posible a las obras de figuras cuyas onomásticos o fechas significativas estén enmarcadas dentro del mes. Se hace de manera implícita, sin hacer del espacio una efeméride. Incluimos a los más destacados poetas, tanto nacionales como internacionales”, subraya.

Reprocha, sin embargo, que las exigencias de la promoción musical (80 por ciento de factura nacional y el resto extranjera), conspira con la dramaturgia de algunas emisiones. “Pues de los 12 a 14 números que habitualmente se radian en una hora, solo se pueden colocar alrededor de tres foráneos.

“Cierto, hay mucha música cubana, pero estamos limitados porque no disponemos de una gran cantidad de boleros y canciones románticas. A eso se suma que tenemos problemas con el almacenamiento, lo cual incide en la disponibilidad de temas y la necesidad de repetirlos con cierta frecuencia”, sostiene.

No obstante, el director proyecta “trabajar más la poesía hecha por los jóvenes en la capital. Inicié algunos contactos con secundarias básicas y el Instituto Preuniversitario Manolito Aguiar, de Marianao, para darles la posibilidad de que nos faciliten sus obras. Allí hay jóvenes, que aunque aficionados, exhiben obras con tremenda calidad. Solo hay que incentivarlos y hacerles saber que sus obras serán difundidas”, refiere.

En su opinión, es muy favorable que puedan dialogar los textos de consagrados con los de las nuevas generaciones, “desconocidos que aunque no han podido publicar, poseen obras con méritos donde prima la calidad. Ahí afuera hay un caudal de talento que muchas veces se pierde y la radio puede y debe aprovecharlo. Esta posibilidad también queremos extenderla a las personas de la tercera edad, quienes en círculos de abuelos, talleres y grupos de socialización canalizan sus inquietudes literarias”, subraya.

Tras el Encuentro musical de estrellas, en esta ocasión entre Diana Fuentes y Luis A. Barbería, sobreviene una cortina musical. Un poema, con un halo de optimismo, deja abierta la puerta a otra madrugada que levanta sus copas a la salud de la música romántica y la poesía.

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